Capítulo 17
Maia
La mañana del segundo día, nos encontró desayunando en la hostería cuando Ulises que se había levantado más temprano llegó con gran entusiasmo. Colocó sobre la mesa, donde estaba nuestro café, un panfleto que según explicó le había dado una chica en la calle. En la imagen se veía un montón de chicas en bikini.
-¿Qué es esto? -preguntó Wendy.
-Es un spa, que tiene aguas termales -explicó nuestro amigo.
-No suena nada mal -agregó Florencia -. Nos vendría bien para relajarnos.
-Me parece bien -aceptó Wendy.
-Yo... no estoy segura -dudé.
-¿Por qué no? -inquirió Ulises.
-¿Puedo hablar con vos un minuto?
Lo tomé del hombro y lo alejé de las demás.
-¿Vos sos tonto? -fue lo primero que dije.
-¿Por qué? -inquirió con ingenuidad.
-Son aguas termales, para eso necesito una malla. Y no tengo ningún interés en usar una bikini o algo similar.
-¿Pensé que ya no tenías problemas con la ropa de mujer?
-En cierta forma no, pero tampoco es algo del todo asimilado. Y nunca use bikini ¿Viste lo que son? Es como estar en ropa interior frente a un montón de desconocidos.
-Sí, ya lo sé, Nad. Y sé que es un gran sacrificio. Pero decime ¿no te morís de ganas de ver Florencia y a Wendy en bikini?
Sentí mi cara arder en llamas, al mirar a mis amigas e imaginarlas así.
-Esta bien -me resigné al final – me sacrificaré. Su... supongo que no debe ser tan terrible usar una.
-Esa es la actitud -Me dio un ligero golpecito en el brazo.
Luego de eso pasamos a la difícil solución de comprar una malla, algo que hice acompañada de Florencia y Wendy. Me mostraron varios modelos, y estilos, pero para todas tuve un rotundo NO.
-Amor, ya te mostramos un montón de estilos y ninguna te gusta -exclamó Florencia exhausta.
-No sé si esto fue buena idea -respondí.
-Si vos no tenés malla, no vamos a poder ir al spa -agregó Wendy con menos paciencia.
-De acuerdo -recordé la conversación con Ulises y mi noble sacrificio -. Yo espero afuera y ustedes elijan las que les gusté más.
-¿Segura? -Wendy sonrió de una forma que me asustó.
-S... sí -respondí insegura.
A los pocos minutos ambas se unieron a mí en la calle, cargando una diminuta bolsa dorada.
-Había muchos modelos hermosos, pero Wendy sin duda eligió la mejor. Tiene un gusto excelente -dijo mi novia.
-¿Escuchaste Maia? -Wendy me abrazó con una sonrisa maliciosa -. Te elegí el mejor modelito.
No estaba segura, pero comenzaba a arrepentirme de dejar mi destino en manos de mi amiga.
Al llegar a la hostería, me insistieron en que me pruebe la malla, para asegurarme que me quedaba bien. Tomé la bolsa y me encerré en el baño. Me la coloqué y me di cuenta que el tamaño era diminuto. Mis pechos quedaban expuestos en el centro, al igual que las nalgas de mi cola.
-Creo que le erraron de talle -les dije saliendo del baño y mostrándome.
Ambas me miraron y estallaron en una fuerte carcajada.
-¡Te queda genial! -dijo Florencia.
-Cr... creo que es algo chica. Se me ve... mucho.
-Es la idea. Parece que nunca hubieras usado una bikini -dijo Wendy entre risas.
Al ver la alegría de mi amiga y las risas de mi novia me relajé, y me uní a su diversión. En ese momento todo era esparcimiento, pero lo bueno no dura para siempre.
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Que poquito falta para el final del tercer arco y el inicio del último. Éste capítulo está inspirado en una lectora que me preguntó que tipo de traje de baño usuaria Maia, aquí esta contestado.
Gracias a todos los que siguen apoyando esta historia, les aseguro que este viaje aún tiene reservadas varias sorpresas.
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Maia mia
RomansaDespués de un rechazo amoroso, Nadir se encuentra devastado. Pero como si eso no fuera suficiente, se despierta una mañana transformado en mujer. Mientras intenta recuperar su cuerpo se afronta a un mundo desconocido. Pero ¿qué sucedería si en esa f...
