Capítulo 3
Maia
Llevaba un buen rato sentada en mi cama mirando un punto fijo. Mis pensamientos estaban perdidos en los acontecimientos recientes. Todo se había desencadenado en unos pocos minutos, tan rápido que no me dio tiempo de reacción, si es que se podía reaccionar. Ahora Florencia me odiaba y no creía mi historia. Para peor de males no lograba recordar que había sucedido la noche anterior. ¿Por qué estaba desnuda junto a Ulises? Y si nosotros... me miré la entrepierna. Sacudí mi cabeza de un lado a otro para espantar esos pensamientos tontos.
Volví a la realidad cuando alguien llamó a mi puerta. Permití el ingreso y vi que se trataba de mi mejor amigo. Me fue imposible hacer contacto visual y él tampoco pudo.
–Hola –saludó apenas audible.
–Hola –respondí. Sentía mi cara arder por lo que supuse que estaba colorada.
Un silencio sepulcral se apoderó de la habitación.
–Esto es muy incomodó –dijo al fin.
–Ya lo creo.
–¿Recordaste algo?
–No, vos.
–Flashes confusos –Negó con la cabeza.
Me tomé la cabeza, sentí como mi sedoso cabello se enredaba entre mis dedos. Por alguna razón volví a dirigir mis ojos a mi entrepierna.
–Nad yo... quería decirte que si... por casualidad vos... –se interrumpió.
–¿Qué? –quise saber levantando la vista.
–Bueno que, si vos estás embarazado, yo me voy a hacer cargo.
–¿Vos me estás jodiendo? No pasó nada y mucho menos voy a estar embarazada.
–¿Estás seguro?
Por supuesto que no estaba segura. Pese a mis esfuerzos no lograba recordar nada y cada vez que lo intentaba una fuerte jaqueca me asaltaba.
–Creo que necesitamos estar seguros –me dijo dándome un pequeño paquete de papel madera.
Lo abrí y dentro encontré un test de embarazo.
–Estás loco si pensas que voy a hacer esto.
–Es por seguridad.
–Aunque lo haga, no creo que sirva de nada. Es decir, si supuestamente estoy embarazada no creo que esto de tan rápido positivo.
–Ya pasó casi una semana yo creo que sí. Además, estuve leyendo muchos artículos, hay algunos indicios físicos que pueden ayudarnos –sacó un pequeño papel del bolsillo del pantalón – ¿Tuviste los pechos o los pezones más sensibles? ¿Dolor de cabeza? ¿Cambios en tu estado de ánimo? ¿Necesidad de orinar más seguido de lo usual?
–No voy a responder a ninguna de tus peguntas.
–¿Entonces?
Volví a mirar la caja en mis manos.
–Supongo que no tengo muchas opciones –admití.
Dejé a mi amigo en mi habitación y me encerré en el baño con aquel extraño objeto. Mi vida como mujer me había enfrentado a diversos desafíos: cuerpo diferente, ropa diferente, y hasta la menstruación. Pero lo último que había pensado es que alguna vez iba a tener que hacerme una prueba de embarazo.
Leí las instrucciones con detenimiento. Roja de la vergüenza, me bajé el pantalón y me senté en el inodoro para llevar a cabo la acción que explicaba la caja del producto.
Cuando finalicé coloqué un pequeño plástico alargado dentro de mi muestra de orina. Esperé nerviosa el resultado que demoraría unos pocos minutos. Me moví a un lado y a otro del baño. Cuando el tiempo necesario transcurrió, me acerqué y tomé el plástico para ver el resultado. Mis manos temblaban a medida que acercaba la prueba a mis ojos.
....................................................
Seguimos viendo las repercusiones de aquel fatídico viaje. Como siempre les agradezco apoyo y los comentarios, esta historia ya superó las 11k lecturas algo impensado cuando la inicié.
Hasta el próximo sábado
ESTÁS LEYENDO
Maia mia
RomanceDespués de un rechazo amoroso, Nadir se encuentra devastado. Pero como si eso no fuera suficiente, se despierta una mañana transformado en mujer. Mientras intenta recuperar su cuerpo se afronta a un mundo desconocido. Pero ¿qué sucedería si en esa f...
