❀ Jeon Jungkook y Park Jimin desconfiaron el uno del otro y terminaron con su matrimonio de manera inesperada y dolorosa. Un año después de la separación, Jimin se encuentra comprometido con otro hombre y Jungkook lejos de Corea. ¿Qué pasará cuando...
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Jungkook dio un pesado suspiro mientras observaba su móvil una vez más. Ningún mensaje llegaba a su móvil, cosa que empezaba a desesperar a su poca paciencia. Era el día de su cumpleaños y, sin embargo, Jimin no le había mandado un solo mensaje. No sabía cómo sentirse, la angustia estaba matándolo poco a poco, mientras su mente maquinaba un montón de posibilidades.
¿Y si se había olvidado por completo de que era su cumpleaños? Podría ser una opción, debido a que habían estado separados por más de un año. ¿Y si estaba tan ocupado que no podía mandarle un mensaje? Tal vez, eso explicaría el porqué de su falta de comunicación. Pero, ¿y si algo malo le había pasado? Trató de no pensar en ello, pues no quería perder a su pareja, después de todo lo que había sucedido entre ambos.
Jungkook volvió a suspirar antes de levantarse de la cama y se dio un baño. A pesar de que Jimin no había mostrado señales de vida en todo el día, no podía cancelar, de pronto, la celebración que sus mejores amigos habían preparado para él. Aunque sabía que no podría disfrutar del todo la celebración, trataría de mostrarse feliz y agradecido por lo que Yugyeom y BamBam tenían preparado.
Terminó de asearse minutos después, saliendo con un traje impecable y el cabello algo desordenado. Sabía que faltaban dos horas para reunirse con sus amigos, pero decidió prepararse con antelación y realizó cualquier trivialidad para matar el tiempo antes de desanimarse y decidir no ir. Seokjin había preparado aquella tarde un almuerzo exquisito para su cumpleaños. Ambos se divirtieron charlando y degustando todo lo que el mayor había hecho. Jungkook agradecía infinitamente a su primo por haberle hecho pasar un buen rato, ayudándole a olvidar lo solo y triste que se sentía por no haber sido felicitado por su Jimin.
—¿A dónde vas? —Jeon se acercó hasta donde se hallaba Jin, su vestimenta era poco formal, llevando apenas un abrigo oscuro y unos jeans azules, junto a una pequeña gorra de lana cubriendo sus cabellos. Seokjin giró en su dirección y sonrió tímidamente.
—Iré a darle un vistazo a mi nuevo local —se excusó—. Como dueño, debo ver que todo esté en orden.
—Pensé que los preparativos habían terminado.
—Surgió un problema grande y necesito arreglarlo ahora mismo. No quiero que la inauguración se arruine por algo como esto.
—Te acompañaré —Jeon se acercó unos pasos, pero Seokjin lo detuvo con sus manos.
—No es necesario, Kook. —Una risa nerviosa salió de sus labios, al mismo tiempo que tomaba sus llaves—. No quiero agobiarte con mis problemas. Es tu cumpleaños, puedes salir a festejar con tus amigos, yo me encargaré de esto y volveré.
Seokjin parecía preocupado y ansioso, como si lo que estuviera a punto de hacer fuera algo malo. Jungkook se preguntó si solo era su imaginación o en verdad su primo estaba tratando de huir de allí. La situación no era buena y él lo sabía, pero no podía meterse en su vida, cuando éste se lo había pedido fervientemente años atrás. Solo tendría que aceptar sus decisiones y siempre estar para él en caso de que lo necesitara para desahogarse.