Capítulo 89

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Capítulo 89: desde las sombras

Y Katsuki esperó.

Esperó hasta que los trabajadores del orfanato llegaron a buscar a Mikumo y los trasladaron a una ciudad que sin duda se emplazaba en el mismo lugar que la antigua ciudad de Ignis.

Esperó hasta que pudo verlo dormitar en su nueva camita, tras la venta y subido a un árbol.

Katsuki esperó, pero, consciente de su propio papel como rey de los dragones, regresó a la Isla de Fuego cuando se hubo asegurado plenamente de que Mikumo estaría bien sin él alrededor, incluso si eso significaba padecer nuevamente aquel profundo dolor que lo envolvía si se alejaba de su destinado. El orfanato se encontraba a las fueras, en un entorno tranquilo y apacible, rodeado de frondosos árboles y prados verdes.

Un destinado al que aún no sabía si realmente esperar o no

A su llegada, Kirishima lo recibió entre lágrimas, agarrándose a las piernas del rubio como una lapa, pues creía que el dragón se había vuelto loco al salir de la isla y que nunca más volvería a verlo. Sin embargo, el ojirubí se limitó a golpearlo en la cabeza mientras fruncía el ceño.

Quién sabe si por el comportamiento de Kirishima o por el dolor que sentía en esos momentos. Después de todo, estaba muy lejos de Mikumo y su cuerpo sufría las consecuencias.

Otra vez

– Pero... Entonces... ¿es verdad? – preguntó el de dientes picudos mientras se masajeaba la zona del golpe.– Midoriya ha...

– ¿Que si ha vuelto? – masculló Bakugou, como siempre, parco en palabras.– Deku tuvo mucha suerte muchas veces... Pero los muertos no resucitan.

Al recibir una respuesta tan tajante, Eijirou no entendió nada.

– Pero tú... ¿No sentías dolor? ¿No lo sientes ahora? – insistió, viendo cómo el rubio hacía muecas debido al sufrimiento. Una ligera capa de sudor cubría también su frene– Parece que te cuesta respirar...

– ¡Pues claro que me cuesta, idiota! – bramó Bakugou con rabia.– ¡Es por estar tan lejos de ese condenado bebé!

Kirishima palideció.

– ¡¿B– BEBÉ?! – chilló Eijirou, sobresaltado.– ¿¡D– Desde cuándo te has convertido en un asaltacunas!?

– ¡¿Desde cuando eres menos racional que yo?! – replicó el rubio, golpeándole en la cabeza por segunda vez.– ¡He dicho que los muertos no resucitan! – gruñó.– Pero... ¿y si pudieran reencarnar?

Aquella pregunta seria enfrió el ambiente de inmediato, y Kirishima, aún recuperándose del primer y segundo golpe, observó anonadado a su rey.

– ¿Hablas enserio? – preguntó, parpadeando varias veces.– ¿Crees que... ese bebé del que hablas... Es Midoriya? – Katsuki, pese a la reticencia que él mismo sentía sobre el tema, asintió.– ¿Cómo puede ser? – rebatió el pelirrojo como respuesta a su afirmación.– ¿E– Es como él? ¿Tiene el pelo y los ojos verdes? ¿Tiene pecas?

– Sí... No... – Bakugou se llevó una mano a la frente, como si en su mente se estuviera llevando a cabo una batalla de proporciones épicas.– Arg, ¡maldición! ¡Solo las pecas son iguales! Y... supongo que su sonrisa... – Katsuki sonrió de lado, calmando la tensión que embargaba sus facciones.– Es igual que la suya...

Pero eso a Eijirou no le convenció en absoluto.

– ¿Eso es todo? No lo entiendo... – dijo el pelirrojo, incrédulo.

Dragon king (KATSUDEKU)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora