|Jimin, 23 años (continuación).|
Jimin se despertó una hora después, no sentía nada, no había nada, pero al ver a MinJeong tan tranquila a su lado se sintió molesta.
Recordó todo tan malditamente bien.
Se levantó con cuidado de la cama, mirando un desastre en la habitación. Suspiró, su mano comenzó a temblar repentinamente, sintiendo la necesidad de llorar.
Exactamente no sabía por qué. Pero trató de no hacerlo.
Tomó una ducha, tratando de calmarse.
—¿...dijo que fui un juego? —murmuró. Su mente por fin recordando esa pequeña confesión — Minjeong, diablos...
Se miró en el espejo. Su piel era sensible, así que ese golpe podía verse con claridad. Iba a tener que cubrirse eso, frunció sus labios.
Tomó su teléfono y cuando iba a marcarle a su madre, lo pensó, ¿y qué se supone que diría?
"Minjeong está loca, ha estado golpeando a personas por mi culpa, incluso a mí."
Su madre estaría demasiado impactada, MinJeong siempre parecía otra persona frente a ella, frente a sus padres. Incluso ayudando a su padre a arreglar el grifo, el auto, joder, era como si no fuera ese maldito diablo.
Volvió a dejar su teléfono. Prefirió no hacer nada, luego de graduarse ella no hablaba tanto con sus padres, MinJeong lo hacía por ella. Nunca lo vio extraño, pero ahora se preguntaba qué tanto hablaban, o qué les decía.
Minjeong estaba controlando en cierto modo su vida. Y aunque pensó que tener a alguien preocupada por ella era lindo, ahora le asustaba un poco.
Jimin era algo terca, no es como si tener a MinJeong ligeramente obsesionada con ella no le gustase. Era algo que comenzó como un pensamiento extraño cuando estaban comenzando a salir, pero entre más fuerte se hacía, menos se dio cuenta de lo mucho que lo jodió.
Y ahora. Ahora estaba huyendo como una cobarde. Por supuesto.
Cuando se terminó de vestir, MinJeong seguía estando dormida, sin moverse en absoluto. Cosas de tener sexo intenso, por eso lo había hecho.
Tomó una hoja de papel y comenzó a escribir, primero algo sentimental, lo tiró lejos. No, MinJeong no merecía algo tan dulce luego de ser una imbécil, sí, tal vez eso era bueno.
Guardar algunas cosas probablemente fue lo peor que tuvo que hacer, porque entre más guardaba, menos deseaba irse, pero debía.
¿Que si Minjeong le hacía algo más? Dijo arrepentirse, pero no podía creerlo en realidad. Al menos ahora mismo no podía.
Cuando dejó todo en orden e hizo su carta de renuncia, supo que no había vuelta atrás.
Irse con sus padres no era opción, y recordando de nuevo, ellos amaban a MinJeong, incluso su madre esperaba que se casaran o algo así, no quería decepcionarlos con la verdad.
Se acercó una última vez a MinJeong y sin más, dejó la nota a su lado y se fue.
No tenía un gran plan de emergencia o algo, pero estaba decidida.
Tampoco quería decirle a Aeri, definitivamente a ella no. Minjeong la odiaba, no quería darle más cosas para lidiar que una Yizhuo celosa.
Cuando salió del departamento vio el sol apenas saliendo. Necesitaba alejarse de ahí pronto, sabía que era lo mejor. Tener a MinJeong cerca solo haría que volviera con ella, aún la amaba y realmente la extrañaba. Pero debía ser racional.
Comenzó con ir a su trabajo para renunciar. Sabía que no debía hacerlo tan repentinamente, pero inventó la excusa de uno de sus padres muy enfermos, su jefa entendió y la dejó ir con una buena carta de reclamación.
Jimin le sonrió y se disculpó hasta el cansancio.
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Psycho || WinRina G!P
FanfictionJimin cegada por su primer enamoramiento juvenil, y luego de creer ciegamente en las palabras de quién fue su pareja durante tanto tiempo, logra salir de aquella desastrosa relación. Sin embargo, Minjeong no está nada feliz con eso.
