Minjeong soltó aire por la boca mientras continuaba con sus flexiones de codo, hacer ejercicio en esas horas libres era algo que la mantenía cuerda, desde que había entrado la primera vez a casa de Karina, no volvió a salir, así que llevaba un mes y poco más sin salir a la calle. Realmente no le importaba, pero su trabajo requería a veces de que fuera, lo cual era un martirio totalmente para ella, había logrado postergar varias reuniones porque "su prometida estaba enferma y no podía cuidar a su hija", excusa que le había conseguido dos meses de incapacidad, pero en algún momento todo se jodería, y ella sabía perfectamente eso.
¿Cómo le diría sobre eso a Jimin?
No quería que Jimin supiera mucho sobre ella, ni mucho menos qué hizo los últimos meses antes de encararla.
—50... —Contó en voz alta antes de tomar una pequeña bocada de aire y continuó su ejercicio.
Jimin desde el día del masaje, los cuales se volvieron rutina en esos tres días, ha estado más cercana a MinJeong.
La rubia incluso jura haber notado que en la mañana Jimin le sonrió, pero luego volvió a hacer una mueca.
Fue satisfactorio. Y le gustó, Karina la hace sentir de una forma única y... viva.
Perdió la cuenta y simplemente siguió haciendo ese ejercicio hasta que sintió que era suficiente. Necesitaba hacer ejercicio constantemente para no pensar tanto, pero aún así; ella lo hacía. Pensaba siempre lo mismo, era casi como las veces que trataba de no dormir por miedo a despertarse como aquel día; sin Jimin a su lado, en una cama helada.
Recordar eso hizo su estómago tener una sensación rara. Su cara cambió radicalmente a una más seria, no estaba nada gustosa pensando en eso, su pánico en esa mañana no la ha dejado de atormentar, y un poco de su crisis le hizo hacer cosas no muy buenas.
Pero MinJeong cree fielmente que todo lo que ha hecho es lo mínimo que puede hacer. Le gusta tener todo bajo control o simplemente pierde la razón, y una hija no es algo que pueda controlar, o algo que Karina le deje hacer.
Se quedó sentada en el suelo con su cara entre las rodillas respirando despacio y dormitando. Su celular hizo un molesto zumbido a su lado (no recordaba haberlo sacado hasta que sonó), lo tomó y vio una llamada entrante. La quiso ignorar, pero detrás de esa, salieron tres más.
Tomó un respiro profundo y respondió como si no quisiera golpear a la chica detrás de la línea.
—Señorita Kim, la junta me pidió que le comunicara que debe estar presente en dos días.
—¿Es tan necesaria mi presencia?
Esperó un no, que no llegó.
—Sí, en realidad.
"Maldición."
—Por supuesto...— mordió su pulgar pensando cómo irse de allí y regresar sin decirle a Karina, pero no había forma.— mandame un correo con la información y estaré allí.
—Claro, señorita Kim.
Y colgó. Golpeó con su puño el suelo, estaba enojada, todo iba bien, ¿qué diablos le iba a decir a Jimin? Le preguntaría al respecto y sabe que no puede evadirla tan fácilmente. Dios sabe lo insoportable que es Karina cuando no le dice todo claramente porque decirle con claridad y sin tapujos lo que hizo, no iba a ponerla muy feliz que digamos. Ella no entiende la forma en que Winter ve las cosas.
Miró la pared tratando de convencerse de que Karina no iba a cuestionarlo. Realmente lo deseaba, tenía un día extra para pensar qué decir porque ahora mismo solo pensaba en decirle algo como:
"Necesito estar presente en una reunión de un trabajo que tú no sabes que tengo."
Ella no iba a decir eso, por supuesto.
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Psycho || WinRina G!P
FanfictionJimin cegada por su primer enamoramiento juvenil, y luego de creer ciegamente en las palabras de quién fue su pareja durante tanto tiempo, logra salir de aquella desastrosa relación. Sin embargo, Minjeong no está nada feliz con eso.
