|Minjeong, 26 años.|
Sacó una paleta de su abrigo y la metió en su boca mientras miraba la casa de Jimin, por fin estaba a nada de verla de nuevo, estaba tan cerca que podía sentir su corazón latir con fuerza, incluso sonrió, estaba tan feliz en ese momento.
Se tomó un tiempo, las había estado viendo en los últimos meses. Dejó la bebida y reemplazó los cigarrillos por paletas, Taeyeon la había ayudado con ese proceso. Quería estar lo mejor posible para Karina. Su Karina.
Vio la luz encenderse, luego su silueta cargando algo sobre su hombro unos minutos. Esperó y cuando vio la luz apagada supo que Jimin había dejado a su hija sola, y qué mejor forma de reunirse que preguntándole sobre eso.
Aún estaba molesta al respecto, y su enojo sólo creció mientras recordaba esos casi 4 años lejos de su Jimin por estupideces, pequeñeces, cosas que podían solucionar, pero Jimin decidió joderla.
Tuvo a SU hija, ¿como eso era odiarla? Ridículo. Solo estaba molesta.
—A la mierda.
Fue hasta la ventana; la cual abrió con facilidad, y luego de lograrse meter a la habitación que supuso era de Jimin, miró un bulto en la cama, frunció su ceño, se agachó a la altura de la cama y la miró fijamente, poco se apreciaba por la luz para dormir a 4 metros de ella.
Se veía tan tranquila durmiendo que eso sólo la molestó.
Se levantó y justo, cuando estaba decidiendo qué debería hacer, tropezó con un juguete el cual sonó fuerte, despertando a la niña de golpe y haciéndola llorar del susto.
Los ojos de Minjeong reflejaban pánico, ¡maldita sea!
Rápidamente agarró a la niña entre sus brazos y trató de dormirla antes de que gritara más fuerte. Está de más lo incómoda que se sintió al hacerlo; molesta pateó el estúpido juguete hacia el otro lado de la habitación mientras pretendía mecer a la menor, estaba a nada de volver a llorar, pero se comenzó a calmar.
Suspiró y siguió haciendo la misma acción hasta que la vio cerrar sus ojos lentamente.
Y claro, por su mente pasó taparle la boca, pero nunca podría hacerle daño a algo que salió de Jimin, pese a que no le agradaba en absoluto.
Cuando creyó tenerlo todo controlado, la puerta se abrió de golpe con una Jimin furiosa del otro lado.
Miró a la niña con enojo, ¡era su culpa por llorona!
—Suelta a mi hija...— la voz de Jimin hizo tanto en Minjeong que incluso sonrió sin saber qué hacer, la extrañaba tanto. Olvidó su enojo con la menor, estaba tan cerca de Jimin que cualquier cosa más era irrelevante.
Nada más importaba en ese momento.
Miró sigilosamente el cuchillo en la mano de Jimin, rió un poco mientras seguía sosteniendo en sus brazos a la niña, qué forma de darle la bienvenida. Algo que una Jimin enojada haría y algo que Minjeong amaría.
Jimin volvió a hablar, acercándose más—. He dicho que la sueltes.
Alzó el cuchillo con ambas manos agarrando el mazo con fuerza, sus manos temblaban, pero su mirada era decidida.
Minjeong quiso reírse de ella, era obvio que no podría contra ella y sabía que mientras tuviera a esa niña en sus brazos, Jimin no se atrevería a lastimarla.
Sólo siseó, dejando una mano libre para decirle tranquilamente que eso no sucedería, al menos no por ahora.
Minjeong sabía que su chica no la había reconocido aún, de otro modo hubiera reaccionado distinto.
La vio caminar hacia ella, analizó sus movimientos, sólo para estar segura de que no usara ese estúpido cuchillo.
—Te mataré, es mejor que dejes a mi hija en su cama y te vayas.
—... —Kim no respondió, mantuvo su mirada sobre el rostro de su hija y sonrió un poco. Y antes de que Jimin pudiera estar a su frente, subió su mirada para ver directamente a Jimin-.En realidad, es nuestra hija, Karina.
—¿Winter?
Winter sonrió encantada porque "su amor" la reconociera.— Por fin las encontré —comenzó—, he estado buscándote por casi 4 años, Karina. Me complicas las cosas, Aeri no es tan cooperativa...
Recordó brevemente el encuentro de hace un año y bufó.
—¡¿Le hiciste algo?!
La pelicorto solo negó con brevedad— No realmente, ella es algo para Ninggie, no podría hacerle eso a mi amiga. Tengo códigos personales.
Jimin suspiró algo aliviada, MinJeong seguía viéndola; quería besarla, quería tomarla, hacerla suya. Y que el Dios de Jimin tenga piedad; quería joderla hasta que gritara que era de ella. Cerró sus ojos, sintiendo sus manos hormiguear, quería hacerlo tanto.
Regresó en sí cuando vio la mirada incrédula de Jimin, no parecía creerle y no estaría errando. Aun así, MinJeong sonrió y ladeó su cabeza de forma juguetona, recordó algo que le dijo Yizhuo y Aeri aquel día-. Aunque estuve tentada cuando dijo que tú no me amabas —se rió eufórica, era hilarante, ¿Jimin no amarla? Joder, se cortaría la jodida polla si eso fuera cierto. Yoo sintió un escalofrío ante esa risa—, ¿cómo sería eso cierto? Por supuesto que aún me amas, solo estás probándome. No me importa, en realidad, sabes que estoy tan unida a ti como tú a mí.
—Bien... —escuchó a Jimin casi susurrar, sus ojos la delataban; estaba enojada hasta la mierda. Minjeong lo supo, luego miró a donde discretamente vio la mayor—. Salgamos, está durmiendo— Winter no se movió, mirando a ese bulto dormir, ¿tanto le importaba a Karina? —. Puedo contarte de esto, si deseas, solo salgamos de aquí, ¿quieres?
Accedió, aunque no le importaba, solo necesitaba una excusa —Como digas.
Mientras caminaban, Winter no dejaba de mirar su mano, buscaba el momento adecuado para quitarle ese cuchillo. Una vez fuera Karina podría usarlo, no era tan ingenua. Se acercó tomándola distraída y se lo arrebató.
Karina se puso rígida, pero se mantuvo firme. Carraspeó incómoda — ¿Cómo entraste?
Minjeong respondió como si nada— Ventana.
—Dios...
Minjeong miró los ojos de Jimin y luego el reflejo del cuchillo. Tuvo una idea, pero negó y siguió su conversación amena con su chica.
Tal vez todo lo que sucedió en esos prácticamente cuatro años le estaban cobrando factura, ya no estaba pensando de forma racional teniendo a Karina tan cerca. Podía sentirla a su lado, mirar sus lindos ojos, esos ojos que la miraban tan amorosamente que le contagiaban ese amor.
Debía de dejar de mirarlos, menos con el cuchillo aún en mano.
Porque había otra manera de cegar a Jimin sin ser una bruta.
Y esa era mintiendo.
Algo que Minjeong conocía bien.
Solo debía apegarse a ser como Jimin quería, solo necesitaba hacerlo tan creíble que al final cuando se diera cuenta de todo, no quisiera hacerle nada. Jimin era ingenua.
Y a MinJeong le gustaba que lo fuera, siempre le gustaría eso de su chica.
.
.
.
'Cause us traitors never win.
Se acabó el sufrimiento de capítulos del pasado, se viene el final y esa cosa tendrá dos partes (para hacerlo ligero).
Gracias por leer 🤝
ESTÁS LEYENDO
Psycho || WinRina G!P
Hayran KurguJimin cegada por su primer enamoramiento juvenil, y luego de creer ciegamente en las palabras de quién fue su pareja durante tanto tiempo, logra salir de aquella desastrosa relación. Sin embargo, Minjeong no está nada feliz con eso.
