A veces lo correcto para ti, es incorrecto para los demás. A veces lo necesario para ti, es innecesario para los demás. A veces el motivo de tu lucha, no es trascendental.
Porque el destino no perdona un amor roto, ni la Luna la pérdida de su amada descendencia, caerás.
Los eternos minutos se volvieron tortuosas horas, su pequeño cuerpo se sentía en llamas, pero no dolía, todavía no. En su lomo cargaba la figura magullada de su inconsciente esposo, que aún en ese estado se aferraba a su pelaje con sus últimas fuerzas. No se tentó a mirar atrás, porque justamente nada ni nadie le esperaba, fue despedido del campo de batalla con una melancolía eterna.
"Una guerra perdida empieza cuando los reyes perecen, su majestad"
Fue lo único que escuchó, sin embargo, fue suficiente para entender todo, con el peso de un corazón abatido admiró a su cónyuge, sin energía alguna. Sus garras perforaron el suelo, sus colmillos chillaron al chocarse furiosamente y sus ojos lloraron, aceptando la petición silenciosa de sus amigos que le rogaban su partida.
Tan injusto, tan cruel, tan... doloroso.
Soltó pequeñas y dulces feromonas, buscando avivar a los desahuciados canes que protegían sus pasos. Como una caricia sobre una herida completamente abierta o como un solemne anhelo entre la desgracia.
Así, sobre los cadáveres de sus ahora y próximos difuntos, abandonó el campo de batalla, pidiendo disculpas sin usar palabras, utilizó su alma, lamentando ser ignorante del pasado, que maltrató enormemente su presente.
Silenció sus pasos cuando a sus fosas nasales llegó un aroma familiar, elevó su hocico, tratando de identificar la ubicación del olor por medio del aire, aspirando una y otra vez hasta lograrlo. Con rapidez giró sus patas y siguió un rumbo diferente, cortando el viento como una espada sobre la carne viva.
Inspirado, o quizás desesperado, por ver un rostro conocido entre tanta muerte, no apaciguó su andar, aunque las ramas perforaban más sus inexpertas patas poco acostumbradas a largas carreras, la respiración cortada por el incontrolable pulso de su corazón que parecía estallar entre tan inestable cuerpo y el alma cada vez más mancillada, se aferró a ese aroma. Porque jamás olvidaría a ese alfa enorme, portador de su eterna confianza y cariño.
Jamás olvidaría la calidez de NamJoon, la vitalidad entre esos hoyuelos y la brisa sobre la piel caramelizada.
Sabía que atrás de esos árboles estaba un compañero, un hermano, su familia.
Saltó tanto como sus patas le permitían para atravesar la roca que interrumpía su paso, con un brillo en sus ojos que creyó perder hace algunas pocas horas.
Quizás y solo quizás, no todos habían perdido.
Levantó la cabeza, con una mezcla de emociones llenas de esperanza.
Y así como sus ojos brillaron, su alma se destrozó.
Porque quizás y solo quizás, si no se hubiese cegado por sus ganas de vivir y no luchar solo, se habría dado cuenta que en todo el camino antes recorrido, le recibían cuerpos mutilados, espadas esparcidas por todo el firmamento. Y el verde se volvió rojo.
Cayó sin consuelo sobre el suelo, unos cuantos pasos antes del cadáver del moreno.
No pudo más, transmutó abruptamente después de dejar a su esposo en el pasto, para permitirse llorar lo que no pudo hacerlo momentos atrás.
Miró al cielo, rogó por misericordia y pidió disculpas por las fallas que había cometido, que toda muerte se pasara en su espalda pero que no haya más víctimas. Que perdonaran la sangre que llevaba en su vientre y que parecía estar maldecida.
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Nacido Para Un Min |YM|
Fanfic-Entonces es un trato, Park JiMin es de Min YoonGi. ¿Que pasaría cuando se enterara que desde la cuna tenía alfa? •Contenido homosexual. •Primera historia de su humilde escritora. •Omegaverse. •Todo comentario negativo será borrado.
