Epílogo.

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Clary despertó cuando la luz del sol le dio de lleno en el rostro y se giró en la cama para ocultarse en el pecho de su ahora esposo. Se habían casado hacía unos meses y desde ese momento se mudaron a la casa que Carl armó para ellos dejando que Daryl y Rosita pudieran prepararse para la llegada de la nueva integrante de la familia Dixon.

- Buenos días - le susurró Carl al oído acariciando su espalda.

- No todavía - le pidió ella suspirando y él rió al escucharla, no había nada que amara más que tenerla a su lado y saber que nada los separaría.

- Sigue durmiendo linda pero yo tengo que levantarme... - ella buscó sus labios para silenciarlo con un beso mientras él se aferraba a su cintura.- Linda... no hagas eso... tengo que irme.

- No - se negó ella abrazándolo con las fuerza

- Si no me levanto tú papá vendrá a buscarme.

- Es estúpido, Rosita estás punto de tener a la bebé y no debería irse - ella suspiró y se acurrucó más a su lado

- Por eso mismo debemos irnos temprano, debemos buscar a Siddiq para que esté aquí cuando el momento llegue. - Carl besó su cabello decidido a levantarse de una vez o Clary terminaría por convencerlo de no ir.

- Bien, te prepararé el desayuno entonces - ella suspiró y se puso de pie tomado la camisa de Carl para cubrir su cuerpo desnudo haciendo sonreír a su esposo - ¿Que?

- Se lo que intentas... no va a funcionar - ella sonrió y se encogió de hombros antes de salir de la habitación. Carl negó con la cabeza y es que ella sabía cómo provocarlo, nada le gustaba más que verla de aquella forma por la casa y siempre terminaba con ellos en la cama de nuevo.
Cuando salió de la habitación, ella le daba la espalda mientras preparaba el desayuno y sonrió al verla bailar al ritmo de la música que solía escuchar por las mañanas. Se acercó a abrazarla por la espalda y deslizó la camisa para besar la piel de su hombro. - Quizá aún tengamos unos minutos más para nosotros.

- Nop, debes irte - le dijo riendo mientras se alejaba de su agarre - Papá vendrá por ti ¿Recuerdas? Ahora a desayunar.

- Eres mala - le dijo haciendo que ella soltara una carcajada que lo hizo sonreír.

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- ¡Clary! - ya casi anochecía cuando Rosita gritó llamado a la chica que se había quedado a cuidarla hasta que Daryl volviera.

- ¿Todo bien? - le preguntó cuando llego a la puerta de la habitación quedándose congelada al ver el charco de agua bajo los pies de la mujer. - No, no, no... papá aún no llega. No puedes tenerlo ahora... no sé que hacer.

- ¡Clarissa Dixon cálmate! - Volvio a gritar Rosita - Ayudame a llegar a la cama y lo haremos juntas ¿si?

- Yo... no... no creo...

- Clary, te necesito, tu hermana te necesita así que debes controlarte - la chica respiró hondo antes de acercarse y ayudar a la mujer a llegar a la cama, le quitó el pantalón antes de que se recostara sintiendo ganas de vomitar al escucharla maldecir en español por el dolor que las contracciones le producía. Buscó toallas limpias y agua caliente para poder estar lista si necesitaba ayudar en el nacimiento mientras rogaba que su papá se diera prisa, sabía que era una mala idea dejarlo salir ese día.

- ¿Que, que hago? ¿como te ayudo? - le preguntó limpiando el sudor de su frente mientras sostenía su mano.

- Necesito pujar, creo que es hora - las lágrimas corrían por el rostro de Rosita lo que la asustó porque siempre había sido de las mujeres mas fuertes aue conocía.

Soy Una Dixon.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora