¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
●•●
Suguru y Gojo escucharon con calma lo acontecido, notando similitudes entre la actitud de Yu y la de Yuuko.
—Ya veo.— Reflexionó Suguru con empatía.
—Fueron perspectivas diferentes.— Opinó Gojo. —Yuuko tenía razón, pero tus intenciones eran buenas.— Dijo con realismo.
Avergonzado, Yu mantuvo la mirada gacha. Pero Suguru se apresuró a corregir:
—No lo plantees de ese modo, Satoru.
—¡Pero es la verdad!— Replicó Gojo. —Los no-hechiceros tienen sus propios médicos, ¿por qué preocuparnos más de la cuenta?
—Es nuestro deber velar por todos.— Aclaró Suguru con paciencia. —Tanto hechiceros como no-hechiceros construimos este mundo juntos.
Gojo bufó, poco convencido. Sabía Suguru intentaba aleccionarlo sobre comprensión y responsabilidad compartida. Pero su forma de ser prefería la franqueza.
—No empecemos de nuevo.— Musitó Gojo desviando la mirada.
Suguru se dirigió a Yu con una sonrisa tranquila:
—Estoy convencido que si hablan, podrás resolverlo todo con Yuuko. Ella comprenderá que tu única intención era ayudar. ¿No es así, Nanami?
Esperaba de esta forma aliviar la tensión y acercar a los menores.
—Así es, a eso íbamos.— Crroboró Nanami.
—Ajá..— Masculló Gojo con sorna, molestando al rubio. —¿Y tú por qué ibas, eh?
Nanami enrojeció ligeramente, más Yu intervino apresurado:
—Gracias por su apoyo. Iré a ver a Zenin en cuanto despierte.
—Todo saldrá bien.— Aseguró Suguru con calma.
Nanami tomó a Yu del brazo para alejarlo de los mayores, antes de que Gojo hiciera más comentarios.
—¡Le contaré a Zenin sobre ti!— Gritó a modo de despedida con su risa burlona.
—Déjalo en paz, Satoru.— Amonestó Suguru con calma. —Ni siquiera sabes sus preferencias.
—Déjame divertirme, Suguru.— Se quejó arrastrando las palabras.