☆ TRECE

22.1K 2.2K 761
                                        

La clase había comenzado. La señorita Taeyeon decidió perder la hora, solo porque quería jugar con sus alumnos y luego daría una sorpresa. Algo que no sabía si les gustaría, aún así es una sorpresa.

Jisung al escuchar eso se emocionó demasiado, ¡amaba mucho las sorpresas! 

La última vez, su madre lo llevó a pasear por el parque de diversiones. El rubio se lamentó un poquito porque había juegos que quería subirse, pero el miedo lo invadía, así que lo reemplazó con mucho algodón de azúcar y ositos de peluches que ganó por tener una muy buena puntería... bueno, fue su madre, pero eso cuenta que fue él quién ganó los peluchitos que ahora adornaban su cama.

Félix también se emocionó, sobre todo porque la señorita Taeyeon, si era de hacer juegos respecto a la materia, pero no a dar "sorpresas". Por eso, estaba ansioso de saber de qué trataba aquello. También estaba un poco nervioso, ya que sentía la mirada de Changbin, su ex compañero de trabajo. Cuando la actividad asignada fue entregada a la profesora, todo contacto fue cortado -exagerando un poco, ya que eso fue ayer- antes, por el trabajo, solían hablar por mensajes, pero ahora nada, ni siquiera lo había saludado cuando entró, cosa que solía hacer anteriormente. Pensó que podían ser amigos, y esa idea que tenia en su cabeza como "los idiotas de la escuela", se iría y seria reemplazada por un "los juzgue muy mal". Pero no fue así.

Tampoco debía echarle la culpa a Changbin, más que nada porque pasó solo un día. Él también debería dejar su timidez de lado y conversar con Seo, sobre todo si quería sacar provecho para que le presente a Yohan.

Al principio no sabía que era su amigo. Y cuando se dio cuenta de ello, de que eran bastantes cercanos, podía pedirle que lo ayudara.

Él era el chico del cual conversaban los tres en la cafetería. En el salón de clases, en el campus, en los pasillos. En su casa, en la sala, en el patio, ¡en la habitación! Y todo era sobre como acercarse a él sin tartamudear o ponerse rojo.

Jisung creía que se veía bonito. Estando rojo y algo nervioso, porque así se ponía cada vez que hablaban de Kim Yohan. Se preguntaba a diario, si en un futuro, cuando alguien gustase de él, se pondría así de bonito.

Pero veía tan lejano aquello, que en sus días más tristes, creía que solo sus dos amigos lo amarían, sin olvidar a su madre.

Cada vez que pensaba en eso, después de unas cuantas lágrimas, prendía la televisión y se refugiaba en dramas en donde el final feliz y el para siempre existía.

Quizás se deba a su actitud. ¿Por qué las personas se burlaban de eso, de él? Era libre. De vivir, de hablar, de actuar, ¿Por qué hay personas que se lo impiden con sus malos comentarios? ¿Qué hacia de malo?

—Muy bien, el juego acabo, ¿les gustó? —la señorita Taeyeon lo sacó de sus pensamientos, aturdiéndose un poco por la respuesta de todos sus compañeros al unísono—. Quizás, a algunos no les gusten la sorpresa, pero yo sé que a otros sí. Como las vacaciones de invierno se acercan, asignaré otro trabajo en parejas, mucho mas extenso que el otro.

Los murmullos empezaron. Jisung frunció el ceño, sin sentir emoción en su corazoncito, solo una molesta palpitación entre sus costillas, sintiendo como comenzaba a doler. Félix se giró con una sonrisa, queriendo que al fin les toquen juntos. Sabía perfectamente lo que Lee idiota Minho había dicho sobre su mejor amigo, y las ganas de golpearlo eran pocas.

Porque las de matarlo ganaban.

—Ojalá que nos toque juntos, JiJi —le tomó las manos que estaban sobre el banco. El rubio sonrió, entusiasmado.

—Eso espero, Lixie.

No habría Minho. No habría momentos en que lo enoje, como él lo hacía. Reiría todo el tiempo y guardaria correctamente el word del trabajo.

Quería alejar el sentimiento que comenzaba a nacer en su corazoncito. Quería eliminar aquel pensamiento sobre Lee. Quería ignorar que empezaba a gustarle.

—Bien... 

Han levantó rápidamente la cabeza al escuchar la voz de la señorita Taeyeon. Acomodó su largo cabello detrás de sus hombros y tomó un papel en sus manos. El corazón de Jisung se apresuró, tanto que sentía como sus costillas se rompían, sabiendo que aquella sonrisa que Felix logró, poco perduraría en su rostro.

—Las parejas serán las mismas que la vez pasada. Lo hago porque sus trabajos estuvieron muy bien, o al menos la mayoría que he leído. Y no acepto reclamos, Yuna —avisó, cuando notó como la alumna levantó su mano.

Jisung bajó su cabeza, sintiendo como su corazón estallaba en dudas que el no podía responder, queriendo lanzárselas a Minho sobre la cara. Pero no podía. No cuando giró su cabeza y lo único que vio fueron los ojos del pelinegro puestos en él.

No había sonrisa alguna. Ni de molestia, superioridad o felicidad.

Nada.

Cuando en Jisung había mucho más que emoción. Pero de repente se fue cuando el mayor volteó su rostro, ignorándolo por completo.

Así como lo ignoró cuando supo que él había sido su primer beso.

━ 𝑰𝒏𝒇𝒂𝒏𝒕𝒊𝒍 ✧ 𝑴𝒊𝒏𝑺𝒖𝒏𝒈Donde viven las historias. Descúbrelo ahora