☆ OCHENTA Y OCHO

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—¿Entonces terminamos, hyungcito? —preguntó con un tono triste y sus ojitos se aguaron al escuchar la respuesta de Lee.

—Terminamos.

Minho lo miró y pasó una de sus manos por su rostro, acariciando sus mejillas y a la vez, limpiando un par de lágrimas que se le habían escapado.

—¿Por qué lloras? Eso iba a pasar en cualquier momento —Lee trató de calmarlo, pero las lágrimas se hacían cada vez más notables.

El mayor trató de buscar alguna explicación a su comportamiento, el por qué lloraba de esa manera, o incluso porqué su cuerpito temblaba, quiso preguntar nuevamente, pero el menor lo interrumpió con un pucherito, seguido de una exclamación que le rompió el corazón.

—¡No! ¡No podemos terminar así! —elevó un poco la voz, mirando desesperado a Minho—. ¡No pueden terminar así! —señaló a la televisión, dando a entender a lo que se refería. 

Y el llanto incrementó, Jisung no pudo ver el rostro de Minho por el agua en sus ojos, los cuales impedían ver cualquier cosa. 

Minho, quien hizo un pucherito al igual que el menor, podía ver que los ojos del ajeno, no solo estaban rojos, sino todo a su alrededor, al igual que sus mejillas y hasta la punta de su nariz. 

El pelinegro terminó por morir de amor como decima vez, en el día, o en esa hora. Jisung no era mucho de quedarse quieto al ver una serie o película, cuando encontraban una posición cómoda, los dos, para el menor era inevitable no poder moverse, ya que se erguía cuando una escena importante pasaba o intentaba comprender algo, al mismo tiempo que preguntaba cosas, o hacia cuentas con sus pequeños dedos, ¿para qué le servía? No lo sabía, pero le gustaba verlo, le producía una ternura inigualable.

—Bebé... —dijo al cabo de unos minutos—. A veces hay personas que conocen a otras, y piensan que son las indicadas, pero el momento es incorrecto. Como en este caso, ambos tenían problemas que sanar antes de estar en una relación, es por eso que terminaron.

Jisung entendió cada cosa, pero no podía parar de llorar, ahora tenía que esperar a su segunda temporada y ni siquiera sabía si es que iba a haber una. El pucherito en sus labios se hizo notar y la ternura disfrazada de enojo también. Minho sonrió y lo acercó más a su cuerpo para abrazarlo.

—Hyungcito, veamos algo animado, ya no quiero romance, renuncio —espetó, negando con su cabeza.

—¿Por qué? Si eres protagonista y espectador —dijo con una sonrisa, pero en vez de ver entusiasmo en el rostro del menor, notó confusión.

—Pero si no estoy actuando, ¿cómo voy a ser protagonista? —se sentó en la cama y miró a Lee, quien se acomodaba un poco para poder observarlo mejor.

Su espalda estaba apoyada sobre el respaldo, y Jisung estaba arrodillado aun lado, tan cerca, que fue fácil dejar una mano en el costado del muslo y hacerle tiernas caricias, mientras buscaba qué contestar.

—Eres el protagonista de nuestra historia, bebé. Lo nuestro está para escribirse en una historia cliché, ¿no lo crees? Empezamos mal, pero poco apoco fuimos cayendo por el otro... Nos fuimos enamorando poco a poco —sonrió y habló en un susurro. 

Miró a Jisung, sus ojitos brillaban más que cualquier luz en este momento y no podía parar de observarlo. Le encantaba, amaba eso de su niño, que con tan solo una mirada, podía notar todo el amor que le tenía. El amor que sentía por él. Sonrió de nuevo, y con ímpetu, tomó el rostro del menor y plantó su boca sobre la ajena, dejando un beso sobre ella.

—El niño inteligente y el idiota grandulón, un cliché lindo.

Jisung sonrió, aquello sonaba como algo precioso, pero había algo en aquel título de la historia que no le gustó. Cambió su sonrisa por una expresión de confusión y un poco triste, ya que estaba en desacuerdo con la parte que le tocó a Lee. O no tanto.

━ 𝑰𝒏𝒇𝒂𝒏𝒕𝒊𝒍 ✧ 𝑴𝒊𝒏𝑺𝒖𝒏𝒈Donde viven las historias. Descúbrelo ahora