-Minho hyung, ¿le gustan mis orejitas? -preguntó señalando la diadema en su cabeza.
-No, te ves jodidamente infantil -espetó.
Donde Jisung tiene una personalidad muy única, por no decir de niño, debido a un trauma en su infancia. Y en donde Minho es...
Jisung caminaba lentamente, con cuidado de que ese brochecito que tenía en su cabeza no se caiga, pues este tenia forma de corona, sabía que prendía muy bien su cabello, aún así sería una lástima que por algún movimiento brusco se caiga y se rompa. Le encantaba ese brochecito dorado como su cabello, recientemente regalado por su madre, así que lo debía cuidar con todas sus fuerzas.
Entró al salón correspondiente, y como de costumbre, Jisung era uno de los primeros en llegar. Sin embargo, esta semana, Minho había llegado primero, poniéndolo un poco nervioso: no le gustaba que lo mirasen mientras entraba. Era algo raro, sin embargo, solo él lo entendía.
Siempre tenía las miradas sobre él, a pesar de que no le importara, algunas eran tantas que lo hacía sentir incómodo. Lo experimentó el primer día en haber llegado tarde, por lo tanto, su alarma sonaba una hora antes, siempre. Podía ser algo exagerado a ojos de los demás, pero él más que nadie, sabe los comentarios que hay a sus espaldas y como estos se giraban para hablarse entre sí mientras él pasaba.
Odiaba eso. La escuela era un asco, un calvario en el que deseaba salir pronto.
No lo había notado, pero se había quedado parado en el centro, mirando a Minho fijamente mientras este escuchaba música con sus auriculares a la vez que la capucha negra tapaba toda su cabeza. El mayor al notar que sus patéticos pies no se movían, alzó su mirada, encontrándose con algo totalmente ridículo: Jisung tenía su cabello levemente rizado y un broche en el medio de la cabeza. Sus mejillas se habían puestos rojas y en ellas yacía otro sticker con forma de estrella. Pero lo más humillante, para Minho, era su atuendo: tenía un suéter rojo y por debajo una camiseta rosada que cubría el largo de sus brazos, su pantalón, algo holgado, era de color blanco, terminando con unas zapatillas azules. Claro que arriba traía un abrigo pero este lo hacía lucir más patético.
¿Acaso no sabe vestirse?
Jisung, al ver los ojos de su hyung sobre los suyos, su cuerpito tembló y solo amagó a realizar una reverencia, recibiendo la ignorancia de parte de su mayor, pues este devolvió su atención a su celular.
El de cabellos dorados, corrió hasta su asiento. Sí bien estaban lejos el uno del otro, Jisung sentía como una terrible tensión comenzaba a crecer entre ellos.
Desde un comienzo había notado como Minho era alguien no muy sociable. Si bien tenía a sus amigos, notó como era imposible que confié en alguien más. Y ese alguien, era Jisung. Él era amigable, lo contrario a Lee, por eso, lo que el pequeño Han quería hacer, era acercarse y ganarse su amistad. Quizá al principio seria muy difícil, teniendo en cuenta de que aquel chico, seguro sabía todo lo que se decía de su persona, pero mostrándole que no lo era, tal vez ellos llegarían a una linda amistad.
Ansiaba ser su amigo, así que tendría que sacar sus dotes.
Pero no ahora, tenia que pensar en su plan.
Los demás estudiantes comenzaron a llegar, sin faltar sus miradas en él, lo que ignoró completamente. También, Félix apareció, acompañado de Changbin, quienes entraron hablando muy divertidamente, lástima que eso se cortó por la llegada del profesor detrás suyo.
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