-Minho hyung, ¿le gustan mis orejitas? -preguntó señalando la diadema en su cabeza.
-No, te ves jodidamente infantil -espetó.
Donde Jisung tiene una personalidad muy única, por no decir de niño, debido a un trauma en su infancia. Y en donde Minho es...
Minho le dio la botella de agua a Jisung, la cual compraron en el supermercado que estaba al frente del hospital. Aún no se podían ir porque estaban a la espera de los estudios, pero sí fue bueno salir a tomar un poco de aire, en especial para el pequeño que estaba aún asustado, por culpa de Yunho. Notó como casi se bebía la botella entera y eso lo hizo fruncir el ceño. Y para cuando acabó, el menor se lo entregó a Lee, quien la agarró y la tapó.
—Lo siento, te dejé poquito... —musitó con un puchero.
—Tranquilo, era para ti.
—¿Seguro? Puedo comprar una yo —dijo, tratando de entrar alsupermercado, pero Minho se lo prohibió.
—En serio, bebé, era para ti. ¿Te sientes bien? No quisiste nada para comer.
—Si, estoy bien y no tengo hambre, al menos por ahora...
Lee guardó la botella en el bolsillo de la chaqueta, para que al llevar las manos al rostro de Jisung, nada le impidiera acariciar las mejillas regordetas y rojas.
—¿Quieres ir a una cafetería a merendar? Puedo buscar alguna que sea de tu agrado.
—¡Conozco una! —saltó de la emoción—. Pero... Cuando nos den los resultados, ¿podemos ir a la playa a verlos?
—Voy a fingir que no sé que estas creando una escena de la serie de Kango. Pero, si tú quieres, no es problema.
—¡Es Song Kang, hyungcito, Song Kang! —le corrigió con su ceño fruncido.
—Ya, ya, lo sé. Lo que sí, no nos quedemos mucho tiempo allí, hace frio ya y no quiero que nos congelemos.
—Oh, está bien, pero en el verano, nos quedaremos todo el día, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, niño. Vamos a buscar los resultados entonces, luego a la playa y a merendar, que no me puedo dar el lujo de no comer porque ya me esta crujiendo la panza.
—Se comió una hamburguezota hoy y muchas papas, ¿tiene mucha hambre?
—Jisung, soy un barril sin fondo —confesó. El menor largó una carcajada y detuvo su paso para mirar a Lee.
—¿Tengo permitido llamarlo gordito?
—Muy depende del momento. Por ejemplo, cuando estemos en la cafetería y devore un pedazo de cheescake, sí, pero si yo también tengo permitido llamarte de igual manera.
—Claro que sí, pero también depende del momento. Por ejemplo cuando estemos en la cafetería a punto de devorar el cheescake, ahí puedes llamarme gordito.
—Aw, mi gordito —dijo, plantando un beso en la mejilla ajena.
—¡Hyungcito! —retó, colocando su ceño fruncido y un pucherito que logró causarle una ternura extrema a Minho.
—Mi gordito —volvió a musitar y a dejar un beso en su otra mejilla.
—Voy retirando lo dicho, con permiso —dijo, antes de salir del agarre.
Minho quedó calculando si habrá dicho algo mal, pero no notó en el tono de voz molestia o tristeza. Y lo comprobó cuando Jisung se giró y lo llamó con su mano.
—¡Hyungcito, mueva los pies!
Y al escuchar eso, o al ver como Jisung le sonreía cuando se acercó, o al sentir como le tomó de la mano, todo estaba bien.
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