☆ QUINCE

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Sus corazones palpitaban como locos. Sus ojos no dejaban de observar el rostro contrario, y Minho, estaba adorando las mejillas rojas de Jisung, pero estaba muy lejos de admitirlo.

El agarre pasó hacía su cintura, el cual se volvió suave. En verdad disfrutaba de lo estrecha que era y sabía a la perfección que, a aquel niño, también le gustaba. Lo deducía ya que el agarre era sumamente débil, por lo que podía empujarlo con las pocas fuerzas que tenia.

—¿Q-qué? —abrió en grande sus ojitos, sin poder creerlo, ni entender qué era lo que estaba pasando.

—Ya lo escuchaste.

Jisung negó repetidamente. ¿Quién se creía que era?

—Jódete. No eres nadie para darme órdenes. Solo mamá me dice qué hacer, y ella me dijo una vez que no debo aceptar...

—Escúchame bien, enano —le interrumpió porque realmente le estaba aburriendo—, me vuelves a hablar así y juro que..

—Le voy a hablar como yo quiera —le devolvió exactamente con la misma moneda—. No le tengo miedo —bufó, cruzándose de brazos.

Minho alzó sus cejas y asintió lentamente, recordándose de algo que seguro, lo pondría en ridículo.

—Voy a romper todos tus ridículos dibujos. Uno por uno, enfrente tuyo, ¿entendido?

Las facciones en el rostro de Jisung cayeron, su boca prácticamente estaba por el suelo. Sus ojitos nuevamente se abrieron como platos y su corazón se detuvo en cuanto Minho pronunció aquellas palabras en forma de amenaza.

—N-no —su voz salió en un susurró—. Con mis dibujitos no.

Minho vio los ojos ajenos cristalizarse y llenarse de lágrimas. Tragó saliva y un muy profundo sentimiento de arrepentimiento se alojó en todo su cuerpo. 

—Está bien... no llores —susurró, sintiendo una sensación extraña en todo su cuerpo—. Pero no vuelvas a hablarme sin honoríficos. Ni vuelvas a poner tus labios así.

—¿Así, cómo? —preguntó algo confuso.

—Cómo si estuvieses pidiendo un beso —Jisung largó una risa y Minho frunció su ceño.

—Solo estaba mostrando mi nuevo labial, ¡jamás le pediría un beso a mis mejores amigos! Aún así, no debe ponerse celoso —aseguró.

—¿Celoso? ¿Yo? —lo miró incrédulo y estalló en risas.

Jisung lo observaba. Las lágrimas habían desaparecido y fue reemplazado con un extraño brillo y unas palpitaciones en su corazón que era desconocido para él. Elevó su mano hasta tocar el pómulo de Minho, quién se quedó estático ante el ligero toque de los pequeños dedos sobre su piel.

—Lo siento, tenía algo en la mejilla —dijo, viendo si no tenía alguna otra mancha en su rostro.

Minho tragó saliva nuevamente por la repentina cercanía. Tomó la mano ajena y la alejó, para luego estampar sin fuerza el cuerpo de Jisung contra la pared, y sobre todo, pegar sus labios con los contrarios en un beso profundo.

Sintiendo como el sabor a sandia se volvía su favorito.

━ 𝑰𝒏𝒇𝒂𝒏𝒕𝒊𝒍 ✧ 𝑴𝒊𝒏𝑺𝒖𝒏𝒈Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora