Paul Atreides

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Pedido: marichatforever336
Tipo: Dramático

|TN VITORI|

Mientras observaba a Inari, mi hija de cinco años, dormir plácidamente en su pequeña cama, un torbellino de emociones y pensamientos me abrumaba. Su carita inocente y su respiración suave eran la imagen de la paz y la pureza, pero sabía que su existencia misma era un peligro. Había pasado cinco años ocultándonos, manteniéndonos lejos del alcance de aquellos que podrían hacerle daño, especialmente su propio padre, Paul Atreides.

Paul nunca se enteró de que había escapado llevando a su hija en mi vientre. Me había convencido de que si alguna vez lo supiera, no tendría piedad de mí. Y quien tampoco mostraría misericordia sería la princesa Irulan. La sola idea de que Inari pudiera ser considerada la futura princesa heredera me llenaba de terror. No quería esa vida para ella. Sabía, mejor que nadie, que la vida en el palacio era peligrosa y corrupta. Hasta el alma más bondadosa podía ser consumida por la ambición y la intriga de la corte.

Con un suspiro pesado, me levanté de la silla junto a la cama de Inari y me dirigí hacia el jardín de nuestra pequeña casa. Necesitaba aire fresco, un momento para ordenar mis pensamientos. Mientras caminaba por el sendero de piedras, las flores que había plantado y cuidado con esmero a lo largo de los años se balanceaban suavemente con la brisa nocturna. El jardín era mi refugio, un lugar donde podía sentirme en paz, aunque solo fuera por un momento.

Pero esa paz se desvaneció en un instante cuando levanté la vista y mis ojos se encontraron con unos verdes intensos, mirándome fijamente desde la entrada del jardín. El mundo se detuvo para mí. Paul Atreides estaba allí, de pie, con su presencia imponente y su mirada penetrante. ¿Cómo me había encontrado? ¿Cuánto tiempo llevaba aquí? Las preguntas inundaron mi mente mientras mi corazón latía frenéticamente en mi pecho.

Retrocedí un paso, el miedo y la sorpresa reflejándose en mi rostro. No podía permitir que Paul descubriera a Inari, no podía dejar que nuestra vida tranquila se desmoronara.

-¿Paul? -Mi voz salió en un susurro, apenas audible.

7 años atrás...

Paul y yo nos conocimos siendo apenas unos niños, jugando entre los jardines y pasillos del ducado Atreides en Caladan. Yo, una huérfana sin pasado conocido, había sido acogida por Lady Jessica, quien decidió criarme como la perfecta pareja para Paul. Desde el principio, se había decidido que alguien especial, quizás incluso el Kwisatz Haderach, necesitaría una compañera digna, y Lady Jessica había visto en mí a esa persona.

Llegar a Caladan fue como despertar de un sueño oscuro. Lady Jessica me ordenó no recordar mi vida antes de llegar aquí, y con el tiempo, me obligué a seguir esa orden. Dejé de lado cualquier memoria de mi pasado en Arrakis, concentrándome solo en la nueva vida que se me había dado. Aquí, en Caladan, cada día estaba lleno de descubrimientos y alegría.

Paul fue el principal responsable de esos momentos felices. Desde el primer día que me vio, sentí que algo especial se había encendido entre nosotros. Aunque éramos solo unos niños, la conexión que compartíamos era innegable. Jugábamos juntos, explorábamos los rincones del ducado y soñábamos con el futuro. Su risa era mi melodía favorita, y sus ojos, esos ojos verdes intensos, eran mi refugio seguro.

Lady Jessica nos observaba de cerca, asegurándose de que nuestra relación creciera fuerte y estable. Paul, aunque joven, siempre mostraba una madurez sorprendente. Me cuidaba y me protegía, y pronto, nuestros juegos infantiles se convirtieron en conversaciones profundas sobre el futuro y nuestras responsabilidades. Era imposible no enamorarse de él, o al menos, eso creía yo.

One shots de Timothée ChalametDonde viven las historias. Descúbrelo ahora