Timothée Chalamet

985 61 8
                                        

Tipo: Smut fuerte (no me hago cargo de traumas)

Recomendación: Escuchar Earned it de The Weekend.

Secretaria

| Timothée |

La mayoría dice que el infierno es fuego, gritos, condena eterna. Para mí, últimamente, el infierno está en una constante oscilación y uno de mis demonios favoritos me miraba con esos ojos morados descarados y esa sonrisa que me la pone dura sin esfuerzo. 

TN Vitori, mi secretaria, mi sexy y hermosa secretaria. 

TN estaba arrodillada frente a mi con su pequeña boca alrededor de mi polla chupándole como si le pagara para hacerlo. 

Su boca se sentía estrecha y húmeda, su lengua jugueteaba con las venas de mi tronco, sus manos no se quedaban quietas. Lo que quedaba fuera de su boca, lo masturbaba y su otra mano se encargaba de masajearme las bolas.

La vista de sus ojos desde abajo con la boca llena de mi polla, me podía aún más duro. La muy hija de puta, sabía muy bien qué es lo que hacía conmigo; apretó las mejillas haciendo que su boca se sintiera aún más estrecha y su lengua comenzó a juguetear con la punta de mi polla. 

Mis manos se fueron directo a su cabeza acercándola más, mis caderas se movían con rapidez contra su boca. Mis bolas chocaban con fuerza contra su mentón, escucharla gemir con mi polla llegándole hasta la garganta era como estar en el puto cielo. 

Me corrí en su boca, verla arrodillada con mi semilla corriéndole por una de sus comisuras mientras se tragaba todo lo que le había dado. Me daban ganas de ponerla en cuatro y enterrarme dentro de ella hasta que no pudiera dejar de gritar como la perra necesitada que era. 

La levanté del piso, apoyé su espalda contra el canto de mi escritorio. Sus brazos rodearon mi cuello y me atrajo hacia ella; sus labios estaban hinchados y el sentir mi sabor en la boca de ella me hizo querer hacerle todo lo que estaba por hacerle. 

La volteé con un poco de rudeza contra el escritorio dejándola con los brazos apoyados en el escritorio. Me arrodillé y le di una fuerte nalgada en ese culo redondo perfecto de ella, le di una mordida por encima de la falda haciendo que ella gritara.

— Se...señor Chalamet — gritó TN aferrándose al escritorio. 

Estaba por quitarle la falda cuando es estridente sonido de la alarma me despertó, llevándome de vuelta a mi principal infierno.

La alarma sonó cuando más la necesitaba apagada. Me desperté a medias, con la respiración entrecortada, el pulso en la garganta, aún sintiendo—como si mis dedos siguieran allí—la curva caliente de una cintura que no era la de mi esposa.

Para mí, últimamente, el infierno es abrir los ojos y ver a Kylie dándome la espalda.

Otra mañana igual.

Otra mañana sin ella.

Otra mañana conmigo mismo.

—Mierda... —susurré al despertar, aún jadeando.

No quería abrir los ojos.
No quería dejarla ir.
No quería volver a esta vida en la que TN es un sueño y Kylie... bueno, Kylie es lo que queda.

Me giré, buscando un cuerpo que nunca respondía.

—Kylie... —intenté, con la voz ronca, aún alterado por el sueño.

Ella no volteó; solo movió un poco el hombro, molesta.

—Quítate. Estás... incómodo —dijo con asco—. No sé qué te pasa, pero arréglalo lejos de mí.

One shots de Timothée ChalametDonde viven las historias. Descúbrelo ahora