Tipo: Smut
| Regulus |
No recuerdo el día exacto en que dejé de ver a TN Vitori como una simple alumna más de Slytherin y empecé a mirarla como si el castillo entero girara en torno a sus pasos. Supongo que fue algo que ocurrió en silencio, como la forma en que la oscuridad se cuela por las rendijas de una puerta apenas entornada.
Al principio, solo era una sombra tras de mí. Siempre detrás, a la izquierda, con su andar pausado y su lengua afilada. Nunca decía más de lo necesario, pero cuando lo hacía, sus palabras quedaban como hechizos sin contrahechizo.
Era perfecta.
Una Vitori. Pura sangre, por supuesto. Su linaje era casi tan antiguo como el mío, y más discreto, menos contaminado por los escándalos familiares que tanto odiaba. Era inteligente, letal cuando se lo proponía, y con ese par de ojos grises que me miraban con una lealtad casi peligrosa.
Nos conocimos cuando yo estaba en tercer año, en una tarde de invierno en la que la nieve golpeaba los cristales de la biblioteca.
Yo estaba harto de escuchar los murmullos estúpidos de Mulciber y Avery, así que me aparté con un libro de Maldiciones Antiguas. Fue entonces cuando TN se sentó frente a mí sin pedir permiso.
—Esa maldición está mal traducida —dijo con voz neutra, como si hablara del clima—. Si pronuncias "Exsilare" como lo indica esa edición, podrías acabar con la lengua paralizada por una semana.
Levanté la vista. Una Slytherin de segundo año, ojos como tormentas de otoño. Desafiante. Brillante. Inesperada.
Habían muchos rumores sobre ella, era un fuego salvaje recién llegado desde Beauxbatons, enviada a Hogwarts tras un escándalo que obligó a sus padres a cambiarla de escuela.
—Dicen que maldijo a una profesora —me susurró Barty Crouch Jr. con una sonrisa torcida—. Le cambió la lengua por la de una serpiente. Literalmente.
Recordaba haberla visto por primera vez cruzando el Gran Comedor con ese andar orgulloso, la barbilla en alto, y los ojos grises como una tormenta invernal. Se sentó entre los de Slytherin sin pedir permiso, sin mirar a nadie.
Me enamoré antes de saber su nombre.
Me reí.
—¿Y tú qué sabes de maldiciones, niña?
—Lo suficiente para saber que no quiero que se me caiga la lengua, Regulus Black.
Desde entonces, supe que no me dejaría en paz. Lo peor (o lo mejor) fue que no quise que lo hiciera.
Fue después de clase de Encantamientos que nos hablamos por primera vez, sin retos implicitos o provocaciones. Yo estaba solo, leyendo en el invernadero, cuando ella se acercó, descalza, sin ninguna explicación.
—¿Sabes lo que significa que una mandrágora florezca en luna nueva? —preguntó, inclinándose sobre una planta venenosa con total indiferencia.
—Que está a punto de gritar lo suficiente como para matarnos a los dos —respondí sin levantar la vista.
Ella sonrió. Mi corazón latió más fuerte.
—Y no tengo miedo de gritar hasta romperte—
Nos besamos tres noches después, tras una pelea absurda sobre política mágica. Me lanzó un libro a la cabeza, y yo la arrinconé contra la pared. Nos besamos como si estuviéramos en guerra.
Y después... no pude dejarla ir.
La llevé a los pasadizos secretos. Le mostré el bosque prohibido. Le enseñé conjuros que no se enseñaban en clases. Y ella... ella me mostró el placer como un arte oscuro. Me hizo su prisionero voluntario.
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One shots de Timothée Chalamet
FanfictionHola! Aquí encontraras mini historias donde su protagonista será Timothée Chalamet o alguno de los personajes que ha interpretado en sus distintas películas. Estas historias tendrán características más maduras con contenido sensible y erótico. Con c...
