Cap 9 "Asuntos pendientes"

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Cuando volví a ser consciente de donde estaba me encontraba en una de las ramas del árbol sagrado que había en los terrenos de mi antiguo hogar,ok, estaba claro que tenía que planear el aterrizaje. No se cómo estoy viva; caigo del cielo, después en una rama. En definitiva necesito practicar estos viajes en el tiempo.

Al regresar el reloj que siempre llevo en mi muñeca vuelve a funcionar y puedo notar que son las 9 de la mañana en este mundo. Las diferencias horarias son bastantes notorias, era como vivir en otro continente.

En casa me puse algo cómodo, como siempre mamá no estaba, de seguro trabajaba. Me hizo ilusionarme una vez más estar aquí y después de mirar con melancolía el sitio supe que era hora de irme. Caminé hasta la preparatoria y me presenté en la dirección.
- ¿Puedo? - pregunté al director.
- Claro señorita Helen - me sonrió y así fue como me adentré cerrando la puerta tras de mi.

Me acerqué hasta su escritorio y un poco nerviosa volví a hablar.
- Vengo a pedir la baja de la preparatoria.
- ¿Está segura de eso señorita? Piénselo bien, puede estar cometiendo un error.
- Si, estoy segura señor director.
- Está bien - asintió - te daré la baja.

El director redactó el documento para darme la baja junto con las notas que tenía hasta el momento y demás. No creo necesitarlas pero aún así las tomé. Notas perfectas de 10... Me esforcé tanto... Y resulta ser que estoy viviendo una vida que no era mía.

Sonreí por última vez y salí de la dirección.

Ayumi debía estar dando clases ahora así que planeaba marcharme como si nada. Cuando iba a salir para marcharme me encontré con la mirada gris de aquella castaña que ya conocía bien.
- Helen...
- Kaira - dije, aunque más para mi misma que para ella.

Recientemente nos habíamos hecho amigas, ya la conocía un poco más. Cuatro meses fueron suficientes... Ni siquiera he descubierto cual es el problema que se trae con Ayumi. La miro con melancolía... Ya que este es el adiós.

Aunque ella no lo sepa...

- Ayumi está en clases de literatura, deberías ir antes de que no puedas escabullirte para entrar.
- No vine para asistir a clases - dije titubeante.

Ella me miró y estoy segura que notó los papeles que llevaba en mis manos. Me observó con su mejor expresión de shock.
- ¿Qué crees que estás haciendo? ¿Estás pidiendo la baja? - me dijo sin poder creerlo abriendo los ojos - ¿Acaso estás loca? ¿Te drogaste, te abducieron?

Negué con la cabeza y mi expresión seguía siendo melancólicamente neutra.
- No me jodas Helen. Estuvieron a punto de sacarte de este lugar por mi culpa. Dijiste que no permitirías que eso sucediera. ¿Y ahora te vas como si nada? - escupió, al parecer molesta.

Muy molesta.

Me quedé callada y asentí. Volví a retomar la marcha para irme de una vez. Seguí caminando pero las palabras que dejó salir después me estaban lastimando.
- ¿Cómo me haces esto? No seas rata Helen, regresa aquí y dame la cara - gritó cuando empecé  a caminar - no seas cobarde, no te tenía por una. ¡¡Estás tirando tu vida por la borda!! No mereces este sitio si te vas así como si nada... ¡Todo por lo que luchaste lo estás tirando al precipicio! ¿Crees que acaso vale la pena?

Seguí caminando porque sabía que en eso tenía razón.
- ¡¿Te irás a conocer otro sitio no?! No sabía que eras fanática de los portales mágicos. ¡Solo eres una maldita mentirosa pasajera en nuestras vidas! - gritó con la voz entrecortada.

Se me puso la piel de gallina en cuanto mencionó lo de los portales mágicos logrando que me quedase en shock justo como ella al principio. Me giro para observarla y mis ojos se abren como platos al notar que  estaba llorando, su tristeza era casi palpable, dejaba las lágrimas salir como cascadas sin freno. Mis ojos me picaban, las lágrimas se arremolinaban en mis lagrimales amenazando con salir y unirse a las suyas. También la extrañaría... Y era por ello que entendía su dolor, aunque ella no comprendiera mis razones.
- ¡Falsa! ¡¡Ten la decencia de no regresar más por aquí, no queremos disgustos como estos!! - gritó entonces y la escuché darse la vuelta para marcharse, caminar lejos de mi, como si repeliera no existencia de su alrededor.

Yo salí corriendo mientras lloraba amargamente, al diablo mi vida.

Ahora sí se acabó...

Corrí hasta llegar frente al árbol sagrado una vez más y pedí internamente regresar al pasado, con todas las ganas que poseía en ese momento.

Mi colgante brilló y la luz apareció transportándome de vuelta. Noté que estaba frente a la cabaña de mis verdaderos padres. Caminé lentamente hasta llegar ahí y sentí las lágrimas resbalar por mis mejillas una vez más, como gotas calientes y saladas...
Lo último que recuerdo antes de irme en llanto... Fue el abrazo de Eri y Adlet.

"Mi secreto"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora