Narra Yumeko:
Luchar contra Kiera era desgastante y de cierta manera me hacía sentir un poco molesta. Sus habilidades parecían más pulidas que aquella ocasión en la que peleamos para encerrarla dentro del espejo. Era como si hubiera estado entrenando.
Aunque admito que pensé que sería imposible, pero pensando en que ella estaba dentro de este palacio, no sería extraño que pudiera hacerlo ya que apesta a energía maligna por donde sea que te pares.
Kiera era una mujer humana que, harta de ser agredida por su especie escapó de los suyos con el fin de encontrar "su lugar en el mundo". Ella no es como Azura, en definitiva es mucho más peligrosa. Nunca sintió nada hacia Kai, nunca se vió afectada sentimentalmente por nadie, es fuerte de espíritu. Ella le extendió su alma al Rey de las Tinieblas y este la corrompió a tal punto que Kiera jamás volvió a ser la misma. Ella domina y controla cada pequeña parte de la oscuridad en este tiempo, sin que nada se le escape de las manos.
Nuestras armas vuelven a chocar provocando rayos que destruyen el suelo y parte del techo del palacio así como la cúpula donde ella residía que se destruyó en pedazos.
- Yumeko querida, ¿En verdad crees que puedes volver a encerrarme, crees que incluso puedas destruirme? - dijo ella, burlona - me he hecho mucho más fuerte de lo que crees. Y quizás deba agradecerte por encerrarme en ese lugar horrible todos estos años.
- Solo fueron unas lindas vacaciones, descansar de ti fue magnífico. Hasta que apareció Azura.
- ¿En serio ella te daba problemas? - se mostró sorprendida aún sin dejar de atacarme y lanzarme rayos, conjuros oscuros y todo tipo de cosas a su alcance - te diré algo, solo para que veas que no eres nadie.
Enarco el entrecejo ante su comentario y la observo un tanto confundida, quizás hasta curiosa. De Kiera se puede esperar cualquier cosa.
- Azura era una extensión de mi cuerpo que expulsé al mundo tras mi unión con el poder del Rey de las Tinieblas.
Mis ojos se abren grandemente ante su confesión y prácticamente mis defensas se van al piso. No podía ser cierto...
Ella aprovechó mi distracción para atacarme logrando hacerme daño con su arma. De un solo hechizo me hizo soltar la espada y mi cuerpo cayó en seco golpeándome contra el suelo.
Allí fue que sentí una voz en mi cabeza, una que me dejó pensativa.
“Ayúdame... Onee-chan.”
Kiera se acerca hasta mi con esa pose segura, yo no podía moverme demasiado. Tenía heridas en el hombro izquierdo, y la pierna derecha. La expulsión de sangre me hacía sentirme un poco débil.
«Yumeko, ¿Estás bien? ¿Qué sucedió?»
“Helen... Lo siento, de verdad... Lo siento...”
«Dime qué sucedió. Por favor no te quedes callada. Nos va a hacer picadillo.»
“Ella... Azura... Azura era una extensión de Kiera.”
«¿Eso quiere decir que Azura era una parte de Kiera? ¿Cómo es eso posible? Bueno, a quién le importa. Escúchame Yumeko, tienes que devolverme el control. Tengo una idea.»
“Helen ¿Cuál idea?”
«Ella domina el poder de la oscuridad pero parece que tiene especial gusto por los rayos y las centellas. En el futuro una de las primeras cosas que nos enseñan en clases de química es que los metales son buenos conductores del calor y la electricidad, por lo que, podemos hacerle una encerrona. Una buena.»
“¿Existe algo que puedas hacer solo con esa información?”
«Devuélveme el control y verás. Vamos a hacer un pararrayos y luego un contraataque. Creo que es hora de que pases a ser espectadora en vez de protagonista.»
“Está bien, si hay probabilidad de que funcione entonces te lo encargo.”
Tras esas últimas palabras decidí regresar al interior de la mente de Helen y devolverle el control de su cuerpo. Estaba realmente interesada en su idea. No tenía ni el más mínimo conocimiento de que demonios era un pararrayos pero me agradaba la idea del contraataque.
Narra Helen:
Cuando la ojidorada me devolvió el control de mi cuerpo fingí ser ella con su misma cara de pánico hasta que volviera. Aunque posiblemente no fuera tan fingido considerando que esa loca me estaba apuntando al cuello con la espada que antes usaba mi contraparte.
Kaira y Raku se desplazan sin hacer el más mínimo ruido hasta que ambos lanzan sus armas en mi dirección y yo bajo la cabeza para que estas den directo en la enemiga logrando que se aparte de mi.
Es entonces cuando veo mi momento y me levanto de un salto. El Rubí Rosa comenzó a brillar curando las heridas que le habían causado antes a mi organismo y quizás a todos los heridos por la zona. Me acerco donde los chicos y en lo que esa loca vestida de negro se quejaba por el dolor de los ataques de Kaira, les cuento a ambos mi plan y logrando que asientan estamos listos para enfrentar a una muy enojada Kiera.
Raku se coloca tras ella usando su espada y elevándola al aire a una distancia prudente de ella. Kaira y yo le propinabamos ataques hasta que pude hacerme nuevamente con mi espada.
Al estar en mi poder esta se convierte en un arco y al estirar la cuerda una flecha se crea y la lanzo logrando atacarla. Lanzó un grito de dolor, cosa rara, pensé que los monstruos como ella no chillaban de dolor.
“No seas hipócrita mija.”
«Tú cállate, es mi pensamiento, puedo decir lo que quiera.»
Me concentro nuevamente en el entorno ya que eso la había hecho rabiar un poco, aún así seguía pensando que mi plan podía funcionar y sí... Estaba resultando como yo quería.
En su furia desenfrenada creó un montón de rayos que lanzo en mi dirección a lo que usando el arco golpeé en dirección contraria. Al los rayos estar hechos de energía demoníaca y ser repelidos por energía sagrada estos iban directo hacia ella y tal como lo preví agacho la cabeza para esquivar el ataque.
Sonrío ladinamente cuando ese enjambre de relámpagos lleno de electricidad choca contra el bumeran de Kaira quien lo dirige hacia la hoja de la espada de Raku quien logra sostener por unos segundos la descarga y luego blandir la espada en dirección a la enemiga, desestabilizándola e hiriéndola gravemente.
- ¡Maldita, maldita seas Yumeko! ¡Te mataré, te exterminaré de la faz de la tierra a ti y a estos mugrosos humanos metiches! ¡Esta me las pagas! - se quejaba con gritos desde su posición sujetándose por donde pudiera.
- Pues déjame decirte que le estás diciendo esas palabras a la persona equivocada. Mi nombre es Helen, y no permitiré que le toques un cabello a mis amigos, mucho menos a esa zorra - dije con tono protector.
Sus ojos se sorprendieron ligeramente, al parecer entendiendo mi situación. En una descarga completa de ira acumulada, rayos y centellas salían disparados lastimando a Kaira en las piernas y a Raku en el abdomen.
Ambos cayeron con un estrepitoso sonido seco al suelo lo cuál provoca que un grito desgarrador abandone mis labios ante la posible muerte inminente de una de mis mejores amigas y mi novio frente a mis narices.
No quiero... Y sobre todo no puedo permitirme perder, de nuevo, a alguien más.
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"Mi secreto"
Teen FictionDos épocas diferentes y una misma vida, una misma existencia. ¿Será solo un secreto? ¿O serán más de uno? Viajes en el tiempo, una venganza, un viaje destinado a ser realizado... Dos hermanas, dos amores, un imperio por conquistar, un reino por re...
