Después de separarnos en mi rostro se dibujo una de esas estúpidas sonrisas que siempre había creído algo de libros, pero confirmaba cuan real podía ser portar una.
Luego de ello presto atención al camino sabiendo que él me sostendrá y cuidará de mi. Levanté la mano y la sacudí saludando a Eri y Adlet que estaban fuera de la cabaña y cuando aterrizamos me bajé con ayuda de Raku que me extendió la mano tras bajar primero. Kira volvió a adquirir el tamaño normal de una gatita y se subió a mi hombro en menos de un instante causándome algunas cosquillas.
Lin salió correteando de unos arbustos con Ayumi y Kaira que venían algo contentas al saber que estoy de vuelta. Lin se lanza hasta mi y yo la sostengo.
- ¡Onee-chan! - chilló abrazándome.
Me río un poco al sentir su efusivo recibimiento - estoy aquí pequeña.
Las chicas se acercaron y me llenaron de abrazos y preguntas, era como recibir una avalancha directa. Eri sonreía feliz acercándome para abrazarme a lo que yo le correspondí el gesto con una sonrisa inmensa.
Muy por el contrario, Adlet se quedó mirando a Raku con seriedad. Por encima del hombro de mi madre noto como se acerca a nosotras barriendo a mi chico con la mirada y se acercó abrazándonos a mi madre y a mi.
Suelto una risita por ello, son celos de padre, sin embargo sus acciones dan a entender que también le agradece el haberme traído a casa sana y salva.
Narra Azura:
Miro mis heridas de la batalla anterior contra esa niña y no puedo evitar crujir los dientes y murmurar improperios con evidente molestia.
- Esa maldita niña de los infiernos. Juro que la haré trizas, la haré pagar por todo lo que me ha hecho... Voy a destruir a esa maldita cría de gatos impuros - murmuro casi gritando en el proceso.
- Azura, Azura. Tienes que aprender a aceptar cuando has perdido para avanzar - dijo una voz oscura, mucho más intensa - eres un poco lenta y al mismo tiempo cometes errores de principiante. Así nunca te harás con el Rubí Rosa, y ya me estoy cansando de tu incompetencia.
- Perdóneme maestra, le prometo que no sucederá de nuevo - explico cambiando mi tono de voz y acercándome al espejo que hay en la habitación.
Me encuentro en una habitación oscura del castillo en el que radica toda la maldad de mi existencia. Es una sala aparentemente pequeña, pero que considerando los balcones es bastante inmensa. En ella había una profunda oscuridad que solo era turbada por la entrada de un rayo de luna (ya que nunca era de día por estos parajes ni en mis dominios) a través de la ventana de cristal.
Camino hasta llegar frente al espejo de cuerpo entero que hay tras de un escritorio en el que suelo sentarme a hacer básicamente nada y converso con el espíritu encerrado tras de esa puerta inconectable con la realidad echa de vidrio mágico por el momento, irrompible.
- Más te vale que empieces a poner esa cabeza a pensar. No puedes tenerla solo para dejar crecer esa mata de pelo negruzco rizado que tienes por cabello. Esa niña no pasa de ser una simple semitonta que no domina completamente sus poderes. Tienes que encontrar lo que es más importante para ella... O mejor dicho quién es importante para ella...
- ¿Pero quién podría ser?
- Ay, realmente eres tonta Azura - dijo la voz con un tono de fastidio y sigo echando improperios.
Rodé los ojos con algo de fastidio, empezaba a hastiarme de esta habladora. Me di la vuelta y como una niña pequeña abría y cerraba mis manos y simulaba decir las mismas palabras de ella.
- ¡Azura! ¡Escúchame que te estoy hablando, no seas infantil! ¡Ash, que inútil!
Me giré a verla dejando de hacer eso para evitar escuchar más tonterías de su parte.
- Ya sé a lo que se refiere maestra, no es necesario que sea tan enfática en recalcar lo que piensa de mi. Creo que tengo una idea... Y esa niña llamada Lin me será de mucha ayuda - sonrío de manera macabra.
Narra Helen:
Después de las conmociones y los abrazos Lin convenció a Raku de ir a volar en Kira. La gatita saltó y volvió a tomar ese tamaño gigantesco, y los tres nos montamos para cumplir el deseo infantil de mi hermanita.
Cuando bajamos al suelo Lim corretea por todo el pasto. El cielo se ennegrece nuevamente y los demonios no tardan en hacer acto de presencia. Raku se puso frente a nosotras protegiéndonos y usando su arma para deshacerse de los monstruos. Yo tomé una de las flechas que mamá me había dado y la lancé destruyendo a algunos monstruos.
Lin se sube sobre Kira e intenta escapar, sin embargo uno de los demonios logra morder a Kira haciendo que Lin caiga en picada hacia abajo. Lo vi todo en cámara lenta, como Azura la sostenía por el cinturón alrededor de su kimono luego de llegar al suelo casi escapando de sus manos.
- ¡Lin!- chillo asustada con la intención de ir donde ella.
Azura tomó una daga pequeña y la puso contra el cuello de Lin haciendo que me detenga a solo unos pasos.
- Azura, no vayas a hacer una locura.
- ¿Qué quieres aquí bruja? Deja ir a esa niña - dijo Raku con firmeza llegando a mi lado.
- Ni un paso más idiotas -habló ella.
- Devuélveme a Lin - chillo con desesperación y apuntándola con tres flechas.
- Si me disparas voy a matarla - aseguró.
- No te atrevas.
- Escucha Azura, haremos todo lo que digas si la dejas ir - habló Raku tanteando el terreno.
- Entreguénme el Rubí Rosa y dejaré que esta niña vaya con ustedes.
- Yo...
- ¡No! ¡No lo hagas onee-chan! - gritó Lin, al borde de las lágrimas.
- ¿Y bien? Tic tac, tic tac - dijo ella moviendo la cabeza de un lado a otro - ¿Sacrificarás la vida de esta niña? ¿O me entregarás ese maldito colgante que traes en el cuello?
Me quedo en silencio, mis ojos estaban inquietos ante los hechos, Lin en manos de Azura y yo sin poder moverme... Prea del miedo, de que cumplas sus palabras, de perder a mi hermana...
- Rápido niña tonta - gritó ella - dame el Rubí Rosa antes de que mate a esta niña, y créeme, no te gustará lo que tengo planeado para ella - dijo, con ese tono macabro, juguetón... Que promete destrozar corazones y vidas sin piedad alguna.
- Está bien, yo... Te daré... Lo que me pides...
- ¡No, no! Onee-chan, no lo hagas - gritaba Lin intentando irse y Azura apretaba en su mano la daga logrando picar un poco la piel de su cuello sacándole un grito desgarrador.
- ¡Déjala! - grito entre lágrimas - déjala ir, te daré el Rubí Rosa pero suelta a Lin - pido desesperada.
Incluso la mirda de Raku estaba inquieta y perdida entre la decisión a tomar. Era peligroso entregarle el colgante a la enemiga, pero más importante era recuperar a mi hermana sana y salva, de lo contrario no me lo perdonaría nunca.
Camino lentamente hasta ella sabiendo que sea cual sea mi elección, sufriré las consecuencias.
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"Mi secreto"
Genç KurguDos épocas diferentes y una misma vida, una misma existencia. ¿Será solo un secreto? ¿O serán más de uno? Viajes en el tiempo, una venganza, un viaje destinado a ser realizado... Dos hermanas, dos amores, un imperio por conquistar, un reino por re...
