Cap 36 "Retorcidos espejismos de amor"

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Narra Azura:
Los tacones que llevo puestos resuenan contra el suelo de mármol oscuro de mi gran palacio maligno y las energías que aquí se sienten son inmensamente grandes.

Caminaba por todo el palacio mientras que por las rendijas de la torre a la que me dirijo a su máxima altura se podían escuchar los estragos del combate fuera de mi impenetrable fortaleza.

Con toda la calma que soy capaz de albergar subo todos los escalones y cuando llego a la cima abro de par en par con mis manos las puertas de la habitación que forman la cúspide de la torre gemela con la de donde se encuentra esa inservible mujer que tengo por maestra.

Me adentro sonriendo al notar que tras el cese de los ataques fuera de mi palacio en el lugar donde me encontraba, sumido entre penumbras estaba la crisálida monstruo que albergaba en su interior el cuerpo del hombre al que esa tonta niña ama tanto, atado de pies y manos a una especie de cruz como soporte.

Con un chasquido de dedos las extensiones negras desparecieron como por arte de magia liberando el cuerpo del interior que queda sujeto de la cruz y mi mirada se pierde en los rasgos de aquel chico de cabellos negros.

Tenía la sensación de haber visto antes esa cara en algún sitio... Y me estaba torturando mi cabeza por no saber de dónde puede ser. Obviando mis estúpidos pensamientos cierro las puertas y ventanas con un hechizo de barrera defensiva y me coloco la capa violeta sobre mi cuerpo mientras hago aparecer mi cetro de granate.

Puedo sentir mi ansioso poder inquieto, loco por hacerse con el control del Rubí Rosa en el cuello de esa chica. Crecer en magia y espíritu, dominar el mundo y tener todo lo que siempre deseé. Ese es mi único deseo.

Un recuerdo surca mi mente nuevamente que me hace llevar la mano hasta mis cabellos y perderme en la magnitud del mismo.

En él me veía a mi corriendo mientras sujetaba mi vestido lindo, contra todo pronóstico yo siempre había vestido mejor que cualquiera de mi clan o como quisieran llamarlo. Me negaba a usar ropa desdeñosa, porque no quería que él me viera así...

Y mientras corría por los prados intentando tener una oportunidad sentí mi corazón quebrarse ante la visión de él con esa chica.

Se estaban besando delante de mis narices y parecían tan felices que aquello revolvía mi estómago a más no poder. No podía llorar o de lo contrario perdería mi poder y eso sería una deshonra en toda regla, pero era de lo que más tenía deseos en ese instante mientras los veía besándose con ternura.

Aprieto los puños jurando que destruiría la felicidad de esos dos aunque fuera lo último que hiciera, si yo no podía ser feliz con él nadie lo sería, mucho menos esa chica.

Hago aparecer con mi magia algunas cenizas grises y tras recitar unas palabras en latín que formaban parte de un antiguos encantamientos malditos las cenizas vuelan rodeando a ambos tórtolos e impregnándose en el cuerpo de ambos.

Sus defensas eran demasiado poderosas por lo que mi hechizo no sirvió de nada contra la princesita. Pero con él si. Sus ojos azules desprovistos de esa luz que siempre tuvieron se volvieron completamente negros mientras que su expresión se volvía completamente macabra, oscura, descompuesta.

Él la miró mientras ella incrédula intentaba mantener la barrera para contener las particularidad de mis cenizas y al nuevo poder de su increíble enamorado. Sonreí de manera profunda y oscura cuando su mirada perdida y agitada dió con la mía, logrando que aparte del miedo que recorría sus venas también apareciera ese destello de incredulidad y odio.

Él la atacó a ella hasta que la barrera cayó y las partículas de polvo perdieron todo poder sobre ella, más sin embargo no sobre él. Se acercó hasta ella con una daga negra en sus manos.

"Mi secreto"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora