Cap 47 "Control ¿Para quién?"

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Narra Helen:
Cuando mi cuerpo pudo finalmente deshacerse del molesto trance en el que no podía hablar, sentir, tocar o siquiera moverme, mis pensamientos volvieron a su lugar, acomodándose.

El peso de la espada me hizo recordar rápidamente que la tenía en la mano y la observaba. El color de mis iris aumentó, era un azul más intenso y mis pensamientos no eran para nada buenos. Contener los contínuos ataques de Raku tampoco era nada sencillo.

Lidiaba con el deber de protegerme y el deseo inminente de matar... Sí, quería matarlo. ¿Cómo se explica que quieras destruir al amor de tu vida? ¡Es prácticamente imposible!

Pues yo, simple y llanamente sencillo: no podía explicarme pero quería matarlo, ver sus sangre correr y quedar atrapadas entre mis garras.

Quería mirar como la vida se escapaba de sus ojos y como la debilidad tomaba su cuerpo, dejándolo inerte, en el suelo, débil... A nada de ser inexistente.

Levanto la espada y la pongo ante mi para detener su ataque, me había descuidado y ahora me atacaba como un bipolar en reciente estado de manía. Lo contenía, y gruñía por lo bajo, buscando una oportunidad con la vista para matarlo hasta que solté la espada moviéndola con una sola mano para alejarlo de mi.

Entonces me fui contra él, atacándolo sin darle tiempo a pensar, solo a defenderse.

“Helen detente” - escuché que se pronunciaba en mi cabeza - “le vas a hacer daño, no puedes. Detente ahora.”

«¿Detenerme? ¿Acaso estás loca? Si esto es lo que quiero» contesto mientras continúo atacándolo y nuestras espadas chocaban una contra la otra, soltando ese chirriante sonido.

“Pero Helen...”

«¡Callate Yumeko! Estoy ocupada.»

“Bien, no me dejas otra opción.”

La escuché decir esas últimas palabras y di una vuelta mortal hacia atrás apartándome considerablemente. Me llevo una mano a la cabeza, la sentía palpitar y dolía... Dolía demasiado.

Jamás me había dolido tanto cuando intercambiábamos el control. Fue entonces que supuse que intentaba quitármelo a la fuerza, porque yo no se lo daría tan fácilmente. Quería responder a los ataques de Raku, quería que sintiera el verdadero poder que encierra toda mi esencia.

Mis orejas se movían de vez en cuando y casi no podía sostener la espada por ese molesto dolor. A duras penas y me defendía de Raku.

Con la vista nublada y casi borrosa, blandí la espada y ese ataque calló directamente en el costado de Raku que salió disparado hacia atrás gritando de manera grave.

Ese sonido fue todo lo que necesité para acercarme a paso lento.

- Agh, ¿Qué... Demonios...? - se llevó la mano al costado cubriendo la herida y la otra a la cabeza intentando enfocar la vista a su alrededor al parecer.

Cuando logra verme y divisar quién soy y lo que tengo en mis manos me observa como si fuera idiota. Como si nunca nos hubiéramos conocido.

- ¿Helen?

Levanté la espada y aún en contra de los intentos de Yumeko por tomar el control lo ataco con la intención de destruirlo, de causarle daño.

Había nacido en mi una obsesión insana por matar a Raku con mis propias manos que no podía explicar.

Una parte de mi quería hacerlo sin ningún tipo de remordimientos, y la otra, la racional, estaba gritándome como loca que me detuviera... Pero casi que era imposible.

Y Yumeko... Bueno, ella es otra historia... Sentía la cabeza al reventar cuando agité la espada y esta hizo un gran corte en el brazo de Raku de manera vertical y en su pierna.

Su grito fue desgarrador, de esos que deben dejar la garganta completamente pelada. No sabía en qué momento había perdido la noción real de mi... Y solo supe que fui desplazada, a la fuerza y en completo desacuerdo hacia el interior de mi mente, en un recóndito lugar que suponía era donde Yumeko pasaba su estancia.

Era frustrante... Pero también cálido... Y pronto mi mente comenzaba a relajarse, mi cuerpo dejaba de estar tenso y empezaba a notar cambios en mi.

Las garras estaban más afiladas, mis gruñidos eran más fuertes, mi rango de visión era bastante lejano, el olfato era bastante exacto. Al mirarme en la superficie de un espejo donde antes había visto exactamente algunos fragmentos de la existencia anterior de Yumeko, podía notar también en el reflejo del espejo que mis ojos estaban más oscuros de lo normal y como tomaban un color dorado.

- Yumeko... Me ha quitado el control...

"Mi secreto"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora