Cap 22 "Sacrificio"

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- ¿Qué rayos les pasa a ustedes? Maldita sea - me quejo luego de liberar mis preciosos oídos de sus molestos gritos.

- ¡¿Qué te acabamos de decir?! - gritan ambos, hasta sincronizados estaban, era lo último que me faltaba.

- Déjenme recordarles que yo no sigo órdenes de nadie, mucho menos de ustedes - respondo antes de seguir exterminando a los monstruos e ignorándolos.

Ahora mismo estoy cabreada hasta la madre, no soporto saber que esos dos coinciden en un pensamiento unánime contra mi, que odio. Estos monstruos son perfectos para descargar toda mi frustración y mis...
Celos... Joder ¡¿Celos?!

Sigo con mi tarea de destruir monstruos para bajar el estrés y evitar que sigan a Ayumi, Lin y Kira.

La voz de Eri me saca de mis cavilaciones haciendo que la mire con extrañeza:

- Helen, lanza una de tus flechas hacia nosotros - grita ella.

- ¿Por qué? - pregunto un poco confundida.

- Eri, ¿No estarás pensando en eso? - pregunta Adlet que ha vuelto a tener su forma humana.

Su brazo está sangrando y tiene algunas heridas, pese a ello se mantiene en pie.

- ¡Lánzala rápido Helen! - gritó ella antes de apartara se para no recibir el ataque de Azura.

- Voy.

Tomo mi arco y una de las flechas lanzándola en su dirección. Adlet liberó toda su presencia demoníaca atrayendo la flecha en su dirección y Eri dejó salir su esencia purificadora con el mismo fin. Por los poderes de la sacerdotisa la fecha se dividió en varias y gracias a la liberación completa del último resto de poderes de Adlet estas tomaron rumbos diferentes.

- Ataque conjunto: "Destrucción masiva", "Donación de vida".

Usando mis garras destruí a un par de monstruos más y cuando me giro en dirección de ellos no puedo creer lo que mis ojos ven.

- Oh no, esa flecha va a matarme - dice Azura intentando escapar pero siendo impactada parcialmente por ella.

Usando un último recurso Azura hace aparecer un espejo a cuerpo completo antes de que sea purificada y de la negrura del cristal una especie de energía oscura creó un vórtice de energía en retroceso que revocó el ataque y lo envió con el doble de fuerza, impactando entonces en mis padres.

- ¡¡Mamá, papá!! - suelto un grito desgarrador y no puedo evitar correr hasta llegar a ellos.

Sus cuerpos débiles caen hasta el suelo como si se tratase de una hoja liviana. De ellos salen charcos de sangre que se extienden conforme la quietud de sus movimientos y sentidos se hace inexistente.

- Es la primera vez... - empezó ella cuando la sostuve entre mis brazos - que me llamas mamá... - finalizó con lágrimas cayendo por sus ojos.

Adlet escupió un cúmulo de sangre y su frente arrugada demostraba el esfuerzo que hacía por mantenerse sin cerrar los ojos.

- Por favor, no me dejen, por favor - pido entre lágrimas, sintiendo como mi corazón se hace pedazos en el proceso.

Raku y Kaira se acercan a mi ya que Azura se ha vuelto a marchar, ella ha vuelto a salirse con la suya. Cierro los ojos dejando que las lágrimas salgan con ferviente necesidad.

- Pequeña - escuché decir a mi padre quien acariciaba suavemente mi mejilla con su último soplo se energía y vida - me hace muy feliz que finalmente me llames padre... He soñado tanto con este momento...

- Papá...

- Hija - dijo entonces ella, también agonizante - cuida, porfavor... De Lin...

Asiento ligeramente con la cabeza sosteniendo su mano entre las mías y luego miro a mi padre que me observa con cierto gesto de orgullo en su mirada y estoicismo.

- No permitas que nuestro fracaso sea en vano hija - dijo un poco agonizante volviendo a tocar y botando sangre - debemos partir, no nos queda mucho tiempo en este mundo. No permitas que el Rubí Rosa caiga en manos de esa mujer y sobre todo protégete tu también.

Asiento con la cabeza, con las lágrimas callendo a borbotones cual si cascadas fueran. Puedo ver como él dirige su mirada hacia Raku...

- Cuídalas muchacho, ellas son lo más importante que me queda en la vida y desde el fondo de mi corazón... Te pido... Que las protejas.

- Si, descuide. Yo me haré cargo.

Mi madre dirige su mirada hacia Kaira.

- Mija, sé fuerte tú también. De aquí en adelante no sera fácil, pero podrás lograrlo - dijo animándola.

Kaira había estado entrenando con mi madre y mi padre para dominar su estilo de pelea y la utilización de esa arma gigante que le han conferido. Ella también asiente con la cabeza a las palabras de mi madre, y algunas lágrimas se asoman por sus brillantes ojos negros.

- Helen... Recuerda siempre que te queremos mucho - dijo ella.

- Eres nuestro mayor orgullo - dijo él.

- Estaremos cuidándolas desde donde estemos, puedes estar segura - asintió ella.

- Y siempre, sin importar que... Podrás afrontar lo que sea. Eres una princesa mi niña. Y las princesas como tú están destinadas a grandes cambios. Lin necesita que alguien la guíe... Y esa...

- Debes ser tú - culminó Eri antes de cerrar sus ojos.

Adlet sonrió afianzando lo ya mencionado cerrando también sus ojos cansados.

Llevo hacia sus narices mis dedos y mis ojos se desorbitan cuando no siento sus respiraciones. Es una sensación desgarradora... Es como si... Como si... Como si el mundo se te viniera encima.

- ¡No! ¡Adlet no puedes hacerme esto! ¡No jodas papá! - grito desconsolada - ¡Mamá!

Un grito desgarrador abandonó mi garganta dejando tras su paso una molesta sensación de ardor y dolor. Las lágrimas abandonaron mis ojos y la opresión en mi pecho se hizo mucho más intensa.

Era como sentir que te estrujaban el corazón sin sacártelo del pecho. Mi cola se erizó demostrando que no es tan corta, sino que siempre está relajada. Mis orejas se movieron hasta abajo, como si me estuviesen regañando...

Quisiera que fuera eso, un regaño. Cualquier cosa es mejor que esto.

Siento unos brazos alrededor de mi y sin poder corresponder me quedo en el mismo sitio... Con los mismos sentimientos de vacío e impotencia, dolor y agonía.

"Mi secreto"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora