Narra Azura:
Estaba más que furiosa por los acontecimientos recientes, me estaban tomando el pelo con su astucia. Era una completa locura que este montón de humanos inservibles y criaturas de orejas peludas me estuvieran ganando, EN MI PROPIO TERRITORIO. ¡ERA INACEPTABLE!
Me picaban los ojos, quería llorar, a este paso mi plan se irá por los costados. Lo peor del caso es que perderé por completo la nueva oportunidad con ese chico, con el nuevo Kai.
Pero no podía... no podía permitirme llorar. Ya lo hice una vez, beneficiándome de los poderes de mi maestra sobre este abismo de energías malignas, este palacio. No tendré otra oportunidad. Si lo hago perderé todo mis poderes y no puedo permitirlo.
Ahora que ese estúpido niñato del clan de los gatos demonio había logrado alcanzar la palanca que habría la cúpula de esta torre había más espacio para que todos pudieran moverse, lo cual me tenía molesta a más no poder.
La mesa donde estaba mi libro estaba hecha a un lado, a saber a donde había ido a parar el estúpido libro.
Y por si eso todavía seguía siendo poco tenía encima de mi a esas humanas inútiles, al chico entrometido y a la hermana menor de esa tonta. Pelear con ellos era relativamente sencillo, pero cansino y aburrido.
Garrazos, espadazos a ciegas, algunas que otras veces teniendo que esquivar ese bumerán gigante... Por lo demás todo sencillo.
Para cuando mi paciencia llegó a su fin hice reaparecer mi cetro de granate, el cual ya tenía forma de una bara de las que usan las brujas como yo. La alzo sobre mi y una onda negativa se expande hasta alejarlos a todos, que cayeron en distintos sitios.
El niño con orejas cayó sobre un árbol, la niña de orejas de peluche en el lago pantanoso, la chica exterminadora sobre esa flor extraña y la otra humana habilidosa directo al suelo.
- Rayos, truenos y centellas, que las oscuras fuerzas del mal han sido dominantes, traed con vosotros todo tipo de maldades y distorsionad el espacio agonizante - recito antes de que el hechizo se active.
Era uno de los tantos conjuros oscuros que permanecían en aquel libro que hablaban de las artes nefastas. Me lo sabía completo de memoria, pero aún así siempre faltaban detallitos. Este era uno de los ataques más impresionantes.
Ondas se esparcían por los alrededores; rayos y centellas caían por todos lados mientras las luces de esos rayos iluminaban de más el entorno oscuro que se había creado alrededor de mi palacio maligno.
Pronto un estallido estridente atruena nuestros oídos, todos intentan cubrirse de la lluvia de rayos que se dispersan por todas partes mientras un sinnúmero de relámpagos se observa surcando el cielo de varias formas sobre la zona exacta de toda la estructura gigantesca y elegante de mi palacio.
- Oh no, ¿Qué es todo eso? - escucho el tono de voz de la humana del bumerán gigante al acercarse a la otra humana.
- Eso queridas. Es vuestra destrucción - respondo con una inmensa sonrisa en mis labios.
Narra Yumeko:
- ¿Estás bien? - pregunto cuando el chico a mi lado comienza a recuperarse un poco abriendo los ojos.
Él asiente con la cabeza pero puedo notar que aún está algo aturdido por la herida. Pongo mis manos frente a la herida y recito un palabrerío para activar el poder del Rubí Rosa que brilla con una luz tenue y emite una calidez que llega hasta mis manos cerrando la herida levemente.
Los ojos del pelinegro se abren con cierta sorpresa, aún así no se mueve... Me pregunto si sabe que en este momento no soy Helen.
Mi mirada se pierde en la suya, es igualito a Kai en físico. Sus ojos, su cabello, su piel, incluso su forma de actuar es parecida. Apuesto a que la forma de pensar también. Mirar a este chico es ver al único que supo robarse mi corazón siendo un simple humano...
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"Mi secreto"
Teen FictionDos épocas diferentes y una misma vida, una misma existencia. ¿Será solo un secreto? ¿O serán más de uno? Viajes en el tiempo, una venganza, un viaje destinado a ser realizado... Dos hermanas, dos amores, un imperio por conquistar, un reino por re...
