Cap 37 "Localización intrínseca"

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Narra Helen:
Tras el regreso de Yumeko al interior de mi cuerpo he retomado nuevamente mis fuerzas para seguir con la búsqueda de mi amado Raku.

Sin embargo al notar que después de haber pasado el fuerte se desataba un bosque oscuro lleno de trampas no me hace sentir menos que un fraude.

- ¡Oh no! Ahora esto, se supone que una vez que cruzáramos ese fuerte todo quedaría resuelto - se queja Kaira.

- Ni modo, parece que nos ha engañado muy bien. Tendremos que intrincarnos más en el bosque.

- ¿Estás loca? Ese sitio está lleno de trampas y cosas raras, monstruos, trucos, bichos. Sin un plan ¡Es un maldito suicidio!

- ¿Acaso tienes una idea mejor? - brama Ayumi, empezando a hastiarse de la situación también.

Suspiro ya que yo no me siento mejor que ellas. Observo como Roy cuida de Lin a pesar de todo, pero nada quita que se siga viendo frustrado por todo esto tanto como nosotras.

Mientras caminamos por el sendero apagado del bosque busco entre mis bolsillos el mapa que anteriormente me había entregado el semi-gato. No obstante lo que me temía sucedió, es falso...

Es una falsedad creada por la ilusión del truco barato que usó la Blancanieves para hacerle creer a toda persona que lograra entrar en su fortaleza sin que detectase su presencia que había conseguido un buen avance. Y al final...

Nada...

No tenemos nada.

Camino decidida por el sendero sin meterme entre la riña entre Ayumi y Kaira que empezaba a desatarse por lo sucedido, así como Lin y Roy iban tomados de la mano. En otro momento quizás hubiera pensado que esos dos se complementan, y en realidad lo pienso... Pero no es algo a lo que puedo darle vueltas mientras avanzo y siento que el camino se hace más largo, casi tanto como el camino que te lleva desde el inframundo directo a la muerte.

Con mis garras me encargo de destruir monstruos que empiezan a salir de sus escondites con cada forma asquerosa que a cualquiera le volvería el estómago.

Gusanos blancos, de ojos rojos y que se arrastran; bichos grandes, algunas arañas gigantes, con patas. Empezaba a hartarme de ver tanta porquería.

Cuando uno se elevó frente a mi solo lo observé con seriedad como si me valiera tres cominos su presencia, logrando que la sombra del monstruo llame la atención de Kaira y deje de discutir para lanzar su bumerán.

Una vez destrozado y que los pedazos calleran al suelo, evito que el charco de sangre inmunda de ese ser me bañase. Últimamente como que me estoy poniendo egocéntrica en mis pensamientos, bueno, culpa de la situación o en todo caso de Yumeko.

- ¡Oye! - habla ella desde mi interior.

- ¿Qué quieres?

- No es mi culpa que esté sucediendo esto.

- Si lo es. La Blancanieves está jugando a cuatro manos, por donde quiera que pueda atestarnos su golpe de inteligencia no duda en hacerlo. Desde que te presentaste ante mi cuando me llevaste a esa ilusión en el tiempo en el que vivía antes, el futuro, mi vida no ha hecho más que girar a base de problemas.

- Te estás volviendo una egocéntrica estúpida.

- Cuida tus palabras - amenazo a pesar de no poder hacerle nada como tal.

- ¿O si no qué?

- Si no quieres limpiar con tu hermoso vestido blanco toda la complejidad laberíntica de mi cerebro será mejor que pongas de tu parte y no me estreses. Quiero que hables, tú tienes que saber algo. ¿Qué pinta Raku en todo esto? ¡Escúpelo!

"Mi secreto"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora