-Acepte sus condiciones para poder estar con ella. Yo me enamoré de ella y ella de mi, o eso fue lo que me dijo. Ahora no sé si todo esto fue una ilusión creada como parte de un negocio o realmente Miranda Priestly ha arriesgado su reputación y pues...
Pov. Miranda Estos dos días que he pasado a lado de Kitzia me han servido de gran descanso y desestrés. A cualquier hora del día Kitzia y yo tenemos sexo. Por las tardes, cerca del anochecer salíamos a pasear, era la primera vez de Kitzia en París así que aproveché para mostrarles los mejores lugares y los mejores restaurantes. Todo había sido planeado con anticipación para mandar a cerrar esos lugares y así Kitzia y yo pudiéramos tener privacidad, sin tener que cuidarnos de que nos reconozcan, sobre todo a mi. No ahora que tenía grandes negocios con Massimo para Kitzia. Pov. Kitzia Era el último día de nuestras vacaciones en París. Veo la hora en el reloj de la mesita de noche [5:50 a.m.] me levanto para ir al baño y hacer mi limpieza mañanera e ir a entrenar. Aún estando de vacaciones procuro entrenar, con un poco menos de intensidad pero lo hago. Para mí es una, sino es que es la mejor manera de empezar el día. Termino de cepillar mis dientes, recojo mi cabello en un chongo y salgo del baño. Tomo mis tenis que están frente a la cama y noto que Miranda se mueve. M: Kitzia... K: Si amor? -Respondo un susurro, ya que tal vez Miranda estaba hablándome entre sueño y no quería despertarla del todo. Me pongo de pie frente a la cama y veo entre la poca luz que entraba por las cortinas, a Miranda sentarse y mirarme.- Duerme. Voy a entrenar un poco, regresare en un par de horas. M: No vayas. K: Amor, ya estoy lista. Prometo no tardar. Regresaré antes de que despiertes. -Subo a la cama y me estiro para besarla. Miranda responde a mi beso para después tomarme de la nuca y acariciar esta con sus uñas ligeramente largas. Con la otra mano acaricia mi cuello para después hacer un recorrido hacia abajo y acariciar mi abdomen por debajo de mi playera. De inmediato me excito y me inclino más hacia Miranda para hacerla recostar sin dejar de besarnos. Miranda ya acostada, me saca la playera y el top. Sostengo mi cuerpo con una sola mano recargada en la cama y con la otra bajo un tirante de su pijama para tocar uno de sus senos. Dirijo mis labios hacia su cuello lo que hace que Miranda suelte un suspiro de excitación. Miranda mete una de sus manos entre mi pants y bóxer para acariciar dentro de mis labios mayores. K: Oh Miranda! -Dirijo mi mano para hacer lo mismo con ella pero me detiene. M: Quítate lo restante. Quiero acariciarte bien. -Hago caso a su orden. Me bajo de la cama para quitarme mi demás ropa y quedo completamente desnuda ante la mirada llena de lujuria de Miranda. Vuelvo a recostarme encima de ella para volver a lo que estábamos haciendo. Muevo las sábanas que la cubren hacia mi lado de la cama y me adentro entre sus bragas y con dos dedos recorro la línea húmeda de su vagina y sin aviso adentro mis dedos en ella, lo que la hace gemir por lo alto. Mis movimientos los hago algo lentos tentando el interior y disfrutando de la suavidad y humedad de este. Miranda por lo contrario, por su excitación acelera sus movimientos dentro de mí lo que me hace gemir. En un momento la rapidez de nuestros dedos era la misma por lo que sentí que estábamos apunto de llegar. Para intensificar más el momento, nos besamos desesperadamente, intercalando entre los labios de Miranda y su cuello. Unas embestidas más fuertes hacia Miranda y ella se viene primero, sin dejar de moverse dentro de mi, ella vuelve acelerar sus movimientos para hacerme llegar. Teniendo aún mis dedos dentro de ella, sigo con movimientos lentos lo que la hace gemir por lo bajo y es ahí cuando al escucharla me vengo en sus dedos. Ambas nos miramos a los ojos sonrientes. Miranda vuelve a besarme y pasamos un rato besándonos y acariciandonos. Minutos después, la temperatura volvió a subir entre nosotras mientras yo besaba sus senos y apretaba de la excitación sus caderas con mis manos. Miranda arañaba ligeramente mi nuca con sus manos mientras gemía por lo bajo, lo que hacía que volviera a mojarme. Detengo lo que estaba haciendo y le pido a Miranda quitarse su vestido de pijama mientras yo prendo la lámpara de su mesa de noche y busco en mi maleta el dildo. Me lo pongo con la mirada de sorpresa de Miranda, vuelvo a la cama y me hinco frente a las piernas flexionadas de Miranda, pongo cada mano en sus rodillas para abrir sus piernas y ver aquella vulva brillosa. Tomo entre mi mano dominante el falo sintético, acerco mis labios a los de Miranda para besarlos y lentamente ir introduciéndolo entre su vagina, al estar gran parte dentro, Miranda gime. Tomo sus manos y las aprisionó con mi mano libre para llevarlas sobre su cabeza. La miro a los ojos, sacó el falo hasta dejar dentro solo la punta y sin previo aviso, con una embestida algo fuerte, lo introduzco por completo en ella. M: Oh Kitzia... mmmhg... más... más rápido... si, asi... no pares. -La embestía y besabá su cuello. En un momento Miranda rodea mi cadera con sus piernas y levanta sus caderas un poco lo que agiliza mis embestidas. Aumentó mi velocidad y fuerza ante estas. Sus respiración agitada y el sonido de mis embestidas provocado por sus fluidos me hacen gruñir de la excitación y por el esfuerzo que estaba haciendo en mi abdomen y piernas. Suelto una de sus manos para aprisionarla con mi mano libre como lo estaba haciendo con la otra y así poderme recargar mejor y moverme con mayor facilidad dentro de ella. Un par de gemidos y embestidas más, y escucho un gemido largo de Miranda lo que indica que acaba de llegar al orgasmo. El dildo también al estarme estimulando mientras embestía a Miranda estaba apunto de hacerme llegar, lo que hace que sin importar que ella ya había llegado sigo con mis movimientos apurando a venirme también. K: Aaah... Mi... Miranda mmmgh! -Y llego al orgasmo. Miranda libera mi cadera de sus piernas y las recuesta. Me desabrochó el dildo y lo tiró al piso. Beso a Mirada en los labios para después bajar por su cuello, clavícula, luego beso cada uno de sus senos, bajo a su abdomen lo que la hace agitarse. Al llegar a su vientre bajo Miranda habla con dificultad. M: Haz... hazlo. -No comprendí de inmediato a qué se refería, hasta que sentí mover sus caderas y abrir un poco sus piernas. Volteo hacia su monte de Venus y vuelvo a sus ojos. K: ¿Estás... ¡Estás segura!? -Miro hacia arriba chocando con su mirada. M: Si... Hazlo -Sonrió ante su respuesta y sin pensarlo pongo mi rostro a la altura de su monte de Venus, abro un poco más sus piernas con mis manos. Con mi dedo pulgar hago movimientos circulares en su clítoris lo que la hace suspirar. Acerco mi boca a su vagina y con los pulgares de ambas manos abro sus labios mayores y recorro su abertura con mi lengua hasta llegar al clítoris. M: Oooh KITZIA! Aaah! Si, si. -Miranda aprieta sus manos en la sabana y eleva sus caderas para que su vagina tenga más contacto con mi lengua. Vuelvo hacer el mismo recorrido, doy un par de lengüetazos rápidos a su clítoris para después dirigir hacia abajo mi lengua y adentrarme con ella en su vagina. M: Oh mi dios! Esto es tan... mmmgh! Sigue... oh por dios! Kit... KITZIA!!! -Sacó mi lengua para dirigirla hacia su clítoris y hacerle lo que al principio. La embisto con dos de mis dedos un par de veces para sacarlos de ella e introducirlos en mi vagina, lo que me hace gruñir alto. Me embisto con gran velocidad mientras lamo y succiono su clítoris. Miranda gime por lo alto y en todo momento busca tener completo contacto con mi boca, con una de sus manos me toma de la cabeza y la presiona aún más a su vagina. M: Kitzia... oooh... me vengo... si... si... voy a.... Mmmmgh! -Antes de hacerla llegar vuelvo a introducir mi lengua en su vagina, acelero mis movimientos con la lengua y segundos después la siento inundada por sus fluidos. Miranda gime por lo alto. Sigo lamiéndola mientras me hago venir con mis dedos, siento los espasmos de Miranda por su al parecer, cuarto o quinto orgasmo. M: Kit... Kitzia espera... Oooh! Es...pera. Creo que voy... mmmgh! Me vendré otra vez! Espera... -Llegó al orgasmo, sacó mis dedos de mí y abro sus piernas con ambas manos, que por el placer que estaba recibiendo Miranda las había cerrado aprisionando mi cara. Sigo lamiendo por completo su coño y Miranda no sabía que hacer con sus manos, si alejar mi cabeza de su coño o acercarla mas. Hago caso omiso a sus palabras y la hago venirse una vez más. Levanto mi cara de su coño. Respiro aceleradamente y volteo a ver a Miranda completamente agitada. Volteo hacia la ventana, notando por una pequeña apertura de las cortinas a la torre Eiffel y de fondo el amanecer. Sonrío al darme cuenta que he probado al fin, por primera vez el coño de Miranda Priestly y no pudo ser en un lugar mejor que en París.
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