Pov. Kitzia
Dos días después de que tuviera ese horrible ataque de pánico, regresé a L.A. para conversar con mis psiquiatra y para platicar con Sarah, sobre lo que ha estado ocurriendo.
Al llegar fui a la cita con mi psiquiatra y después le pedí a Sarah que fuera a mi casa.
Ella me escuchó atenta en todo momento mientras bebía de su café y yo de mi té -la psiquiatra me había pedido reducir la cafeína por los ataques de ansiedad-
K: Y decidí dejar este tema como último para que lograra contarte lo del bebé y los recuerdos que me han estado llegando de Silvia.
S: Bien.
K: En la mañana de navidad, mientras desayunábamos las cuatro, las niñas me dijeron que ya... ya debería vivir a su casa.
S: Es lo que has hecho desde que comenzaron a llevarse bien, no?
K: Si, fue, fue lo mismo que yo les dije pero ellas dijeron que a lo que se referían es que, ya no quieren que venga más a L.A. no, no les gusta que esté días acá.
S: ¿Miranda qué dijo? ¿Supongo que apoyó todo. Sabemos que a Miranda tampoco le agrada que estés días aquí.
K: Ella dijo que era un tema muy complicado para mí, que ella aceptaba el que ya viviera con ellas, ya sabes, tener mi lugar en el closet con mi ropa, artículos míos. Pero que mi trabajo estaba aquí en L.A. y fue lo que también les dije yo, que todo mi equipo estaba aquí, el gimnasio, mi oficina, que tú estás aquí, Pero las niñas no lo comprendieron. Por suerte Miranda me ayudó y les dijo que yo tenía que analizar todo y que ella y yo lo hablaríamos en privado, y les prohibió volver a sacar ese tema.
S: Es bastante complicado Kitzia. Supongo que tú quieres mudarte allá.
K: Si, me encantaría Sarah, sobre todo porque es algo tedioso todo el tema de los vuelos, acomodar mis rutinas estando allá...
S: Y el gasto económico que ha conllevado.
K: Si, también. Pero por otro lado, yo amo aquí. Amo mi casa, mi gimnasio, tenerte cerca, no podría dejar todo esto tan fácilmente, no cuando todo lo que he construido y me ha ayudado a superar tremenda caída, está aquí, en Los Ángeles. Tú estás aquí, que eres un pilar en mi vida, y tus hijos.
S: Entonces solo vuelvan oficial que ya eres parte de esa casa, de la familia pero hazles saber que no dejarás de venir a L.A. las niñas lo entenderán, Miranda también viaja mucho y no lo ha dejado de hacer simplemente porque a sus hijas no les parece, o si?
K: No pues no.
S: Y también debes de tomar en cuenta que tendrás que tener una empresa fija o alguien que prepare tus comidas allá, tener un fisioterapeuta fijo allá que pueda auxiliarte en cualquier momento, buscarás entrenadores allá que sigan tus rutinas que se te planearán aquí. Tendremos que hablarlo con tu asesor financiero.
K: Si, si. Agendemos eso.
S: ¿Y sobre el bebé, que han hablado?
K: Nada, apenas cumpliremos las dos semanas de haberlo hablado. Supongo que Miranda necesita más tiempo.
S: Tienen que hablarlo antes de llegar a Marzo, no quiero que durante tu concentración estés desenfocada pensando en ello ¿o te crees capaz de olvidarte de ese tema durante los cuatro meses?
K: No, no lo creo. Además yo quiero tener a mi bebé conmigo este año, celebrando navidad y recibiendo el año nuevo.
S: Entonces tendrán que dejar en claro que pasará antes de la concentración.
Pov. Miranda
Estaba en la oficina revisando mi itinerario que tendré en mi viaje de 2 semana para los desfiles de moda masculino que serán en Londres, París y Milán. Es obligatorio que asista ya que Runway ha estado abarcando la moda masculina, aunque no es mucho de mi interés, mi trabajo me lo exige. Recordando que en unos meses Kitzia tendrá que estar en concentración, se me ocurrió proponerle ir conmigo a este viaje. Ella había volado a L.A. para su terapia con su psiquiatra y le ayude a controlar sus ataques de ansiedad.
Tomo mi celular y le llamo.
K: ¡Mi Amor!
M: Hola, amor. ¿Qué estás haciendo?
K: He terminado de comer, leeré un poco ¿tú estás en la oficina? ¿Ya has comido?
M: Si y si. Llamaba para hacerte una invitación, que espero y aceptes.
K: Me intrigas, amor. Una invitación de ti la acepto sin pensarlo.
M: Tendré que viajar por 2 semanas. Son los desfiles de la moda masculina, en realidad será de ambos géneros pero con un enfoque mayor a lo masculino. Tengo que viajar a Londres, después a París y por último a Milán. Quiero que vayas conmigo.
K: Dos semanas, eh! Bueno si podría acompañarte mi amor, pero no las dos semanas.
M: ¿Por qué? Se supone que debes de estar libre antes de iniciar tu concentración.
K: Y podría decirse que lo estoy, pero tengo un compromiso que ha estado agendado desde hace meses y no puedo cancelarlo.
M: ¿De qué va ese compromiso?
K: Es el video que grabaré con Montse, Montserrat Oliver, viajaremos a Los Cabos, surfearemos tomadas de una cuerda amarrada a una lancha que irá a toda velocidad y después nos elevaremos con un paracaídas.
M: ¿Ese es tu compromiso?
K: Si, ¿por qué lo dices en ese tono?
M: Suena a una salida de "amigas", más que un compromiso.
K: Es una colaboración Miranda. Montse es conocida por su valentía en hacer actividades extremas, de hecho por ese tipo de videos que ha hecho, me hice su fan. Ahora tiene un canal de Youtube en donde va a subir lo que haremos ese día en Los Cabos.
M: Montse? Ya tomaste esa confianza para hablarle así.
K: No comencemos con una escena de celos, ok. Estaré la mayor parte de las 2 semanas contigo mi amor, excepto los últimos días.
M: Bien. Nos vamos mañana por la tarde, lleva solo una maleta. Ya me encargue de lo que usarás en los eventos.
K: Creí que estaría de turista mientras tú asistes a los eventos, y luego pasar tus ratos libres en el hotel.
M: No. Massimo me hizo saber que le gustaría verte allá, Donatella quiere ofrecerte desfilar en su próxima colección de verano y Massimo quiere que François Pinault te conozca. Es un magnate en la moda.
K: Bien.
ESTÁS LEYENDO
La mentira
Romansa-Acepte sus condiciones para poder estar con ella. Yo me enamoré de ella y ella de mi, o eso fue lo que me dijo. Ahora no sé si todo esto fue una ilusión creada como parte de un negocio o realmente Miranda Priestly ha arriesgado su reputación y pues...
