Tres años después...
POV. Miranda
Después de aquella fiesta en L.A. nuestras vidas fueron aún más maravillosas. No lo digo con nostalgia vacía, sino con la certeza de haberlo vivido en carne propia: las risas de mis hijas resonando en los pasillos, Kitzia arrullando a Darrell en sus brazos o tenerlo acurrucado en su pecho desnudo, y yo, por primera vez en mi vida, sintiéndome en paz, plena. Éramos una familia.
Recuerdo con exactitud aquel agosto. Fue cuando decidí, contra todos mis instintos de discreción, confirmar públicamente nuestra relación, mi amor por Kitzia. Tres años guardados entre los cuales existieron rumores y sospechas de lo nuestro. Y finalmente lo hice a mi manera: en las páginas de RUNWAY.
"Nunca imaginé que el amor me encontraría de esta forma, y mucho menos a través de una mujer. Durante años luché contra la incomodidad de mis propios prejuicios, contra la voz fría que me decía que esto no era para mí. Pero el amor, cuando es auténtico, no se negocia. Y hoy puedo afirmar que jamás me he sentido tan amada como con Kitzia, ni he amado con tal intensidad. Con ella he aprendido a mirar la vida con otros ojos, a construir una familia en la que caben mis hijas, nuestro hijo, y ahora todos los sueños que vengan. No me arrepiento. No lo haré jamás."
La respuesta del público fue abrumadora. Casi en su totalidad positiva, como si el público hubiera estado esperando con ansias esta confirmación, mi confirmación. RUNWAY alcanzó cifras históricas, las ventas se dispararon, la revista se volvió aún más magnética. Y yo, que siempre había desconfiado de exponer mi intimidad, me descubrí orgullosa de nosotras, completamente libre.
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Una noche tranquila, revisando el libro y Kitzia logrando dormir a Darrell en sus brazos, sube a nuestro pequeño a su habitación y al bajar me pregunta algo inesperado.
K: Amor...
M: ¿Si, querida?
K: ¿Es cierto lo que Cassidy insinuó una vez? ¿Que tienes óvulos congelados?
Me quedé en silencio unos segundos, sorprendida de que lo mencionara y lo que sospecho que vendrá después de mi respuesta.
M: Sí. Lo hice hace años, cuando aún no estaba lista para más hijos y quise dejar la posibilidad abierta.
Ella sonrió de esa manera traviesa que derribaba todas mis murallas.
K: Bueno yo... yo he estado pensado que... bueno en decirte, más bien proponerte...¿qué te parece si agrandamos la familia? Darle compañía a Darrell con un hermano o hermana que congenie con su edad.
La propuesta me golpeó directo al corazón. No lo dudé ni un segundo.
Sonrió y contempló por unos segundos aquella cara de Kitzia que me transmitía, esperanza e ilusión.
M: Sí. —dije con una sonrisa genuina, más rápida de lo que mi racionalidad acostumbraba—. Si mi amor, me parece una buena idea, si es contigo, es una perfecta idea.
Kitzia se acerca a mi, me abraza y me eleva.
K: Me acabas de hacer aún más feliz de lo que era, Miranda. Te amo, te amo demasiado mi amor.
M: Yo también te amo Kitzia.
Aquella celebración terminó en un torbellino de besos, caricias, cuerpos que celebraban un proyecto en común. Esa noche no dormimos: soñamos despiertas.
9 meses después, tuvimos a nuestros mellizos: Charlotte y Damiano.
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El año siguiente fue aún más mágico. Las gemelas, siempre cómplices, jugaron un papel crucial sin que nosotras lo sospecháramos. Kitzia y yo, cada una por su lado, en secreto, las buscamos para pedirles apoyo en nuestras respectivas propuestas de matrimonio. Y ellas, ingeniosas como siempre, decidieron regalarnos la misma escena.
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La mentira
Fanfiction-Acepte sus condiciones para poder estar con ella. Yo me enamoré de ella y ella de mi, o eso fue lo que me dijo. Ahora no sé si todo esto fue una ilusión creada como parte de un negocio o realmente Miranda Priestly ha arriesgado su reputación y pues...
