Pov. Andrea
A partir del incidente con el libro, traté de hacer mi trabajo bien.
Miranda me ha tratado mejor, es decir, me trata igual que a Emily entonces ya es una ganancia.
Luego de que llegara de su viaje de Portugal, conforme iban pasando los días su humor empeoraba, sobre todo en las últimas horas de la tarde. Aveces la escucha hablar por teléfono con un tono completamente diferente al que usa en la oficina, varias veces la escuché mencionar el nombre de la señorita Kitzia. Emily me había comentado que la señorita Kitzia había salido de viaje por todo un mes y que eso iba a repercutir en el humor de Miranda y fue cierto. A la tercer semana Miranda estaba muy poco paciente con los errores. No despidió a nadie, pero bastaba con cometer el mínimo error para que te hiciera sentir miserable. Quiero suponer que es por la falta de... sexo? Confieso que desde que me enteré de que Miranda tenía una relación con una mujer, yo... comencé a tener... cierta curiosidad. ¿Será la primer mujer con la que tiene una relación Miranda? ¿Quién dio el primer acercamiento? Es de admirar que la señorita Kitzia haya conseguido que Miranda acepte tener una relación con ella. Si, con esto quiero decir que, aunque me ha costado admitirlo, yo he comenzado a tener... cierta atracción hacia Miranda. Me di cuenta una noche estando en la oficina, Miranda había tenido un día estresante y por ende, nos había dado un día estresante ha todos, pasaban las 8 de la noche cuando desde mi escritorio escucho que suena el celular de Miranda y de reojo veo como Miranda sonríe al ver quien le llamaba y de un respingó se levanta de su silla y se va al otro extremo de su oficina para tomar la llama. "Mi amor, Kitzia. Esperaba tanto tu llamada" fue un tono de voz lleno de amor, calidez y dulzura que me provocó un cosquilleo en mi estómago. Fue una emoción rara. Al ver siempre como Miranda se comporta tan recta e imponente y que ahora sea cariñosa, amable y de alguna forma reconfortante me hizo imaginar cuán afortunada es la señorita Kitzia de tener esa faceta de Miranda. Y desde esa noche la miré con otros ojos, otra perspectiva. Esa noche al terminar la llamada luego de una hora y minutos más hablando con la señorita Kitzia, Miranda me pidió su abrigo y bolso. Rápidamente fui por ellos y la esperé a un lado de mi escritorio con las cosas en cada mano para que al salir ella las tomara. Cuando la vi salir inconscientemente le di una enorme sonrisa, como si esperara que me fuera hablar y sonreír como a su novia Kitzia. Ella me miró algo extrañada y después volvió a su semblante serio, lo cual le falló, pues irradia la felicidad de haber estado hablando con su amada. Al notar la tontería que había hecho, de inmediato borre mi sonría y le di las buenas noches a lo cual, como siempre, ignoro.
A partir del siguiente día, inconscientemente procuré más las prendas que usaba, es decir, ya había cambiado mi imagen, pero por alguna extraña razón lo comencé a tomar en serio y conforme pasaban los días noté las miradas aprobatorias de Miranda, lo cual me emocionaba mucho. Lo sé, estoy actuando como una tonta. Miranda me daba esas miradas porque ama la moda, de eso se trata su trabajo y al notar una buena elección de prendas, aunque no lo haga saber, se nota en su mirada que lo aprueba.
He sido más eficiente en sus pedidos, procuro tener su café a la temperatura exacta para cuando llegue; me gusta quedarme con Miranda hasta la noche cuando ya no queda casi nadie en Runway, solo para escuchar su voz al hablar con Kitzia.
En una ocasión Miranda me pidió traerle unos bocetos y cuando se los entregue, mis dedos rozaron con los suyos y sentí un cosquilleo y una descarga eléctrica que me gustó. Sé que Miranda sintió algo porque su mirada chocó con la mía y me transmitió algo que no sé cómo explicar. Desde ese momento comencé a rozar mis dedos con sus manos cada vez que me pedía entregarle algo, el contacto que más disfruto es cuando le entrego su café, porque puedo sentir un poco más de su piel tan suave y porque algunas veces nuestras miradas chocan. También desde la primera vez que roce sus dedos con los míos, esa misma noche me atreví a tenerle abierto su abrigo entre mis manos para ayudarle a ponérselo, por más sorprendente que se escuche, ella lo permitió, le coloque su abrigo y al estar de espaldas a mi, le alise la tela de los hombros con delicadeza y a la vez cierto nerviosismo. Miranda ignoró esa acción y se fue sin decir nada, como siempre. A la cuarta semana, luego de ayudarle con su abrigo, el cuello de este estaba desarreglado por lo que me atreví ha acomodarlo, las yemas de mis dedos rozaron un poco de su nuca y su cabello que tanto me gusta, después alise la tela de los hombros -la cual no requería que lo hiciera pero igual lo hice-.
A: Ten una buena noche Miranda.
-Miranda voltea sobre su hombro y carraspea.
M: Buenas noches... Andrea.
-Yo abrí los ojos de la sorpresa y miré como ella caminada hacia el elevador. Esa noche no pude dejar de sonreír, ni de recordar lo que había pasado. Quizás estoy siendo demasiado ilusa y es mi mente la que me está jugando mal pero, mi atracción por Miranda cada día va creciendo.
En cuanto a mi novio Nate, las cosas no han ido bien, desde que cambié mi imagen. Siempre me dice que no soy la misma, que me estoy convirtiendo en una aduladora más de Miranda. Le molesta que me esté quedando hasta tarde con Miranda en la oficina, sin embargo yo le menciono que es mi trabajo y muchas veces implicará que esté la mayor parte del día a la disposición de Miranda. Desde que me di cuenta de los sentimientos que tengo por Miranda, no me he vuelto a acostar con Nate y eso también lo tiene desquiciado. Siempre pongo de pretexto que estoy cansada o que me siento inflamada por el estrés o que estoy en mi periodo, el solo gruñe y se duerme.
Ahora lo que me preocupa y me pone a pensar es saber qué va a pasar cuando Kitzia regresé, Miranda volverá a ser tan indiferente conmigo, volverá a ignorar mis buenas noches, o los buenos días que le doy cuando Emily no se encuentra en la oficina.
Días antes del regreso de Kitzia, estoy ordenando el escritorio de Miranda cuando la escucho llegar. Estaba en una llamada, ella para en mi escritorio y deja su bolso y suéter sobre este mientras sigue hablando. Yo volteo a verla, y espero a que entre para sonreírle y darle los buenos días por lo bajo. Pero Miranda al entrar a su oficina frena de golpe y se queda muda mientras me observa de pies a cabeza, detenidamente.
Le doy una sonrisa y una mirada llena de emoción, Miranda relame sus labios y sigue caminando hacia su escritorio. Yo solo sonrío por nervios y agachó la cabeza mientras salgo de su oficina, ¿será posible que le guste a Miranda?
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La mentira
Romance-Acepte sus condiciones para poder estar con ella. Yo me enamoré de ella y ella de mi, o eso fue lo que me dijo. Ahora no sé si todo esto fue una ilusión creada como parte de un negocio o realmente Miranda Priestly ha arriesgado su reputación y pues...
