Pov. Kitzia
En el transcurso de mi vuelo hacia México, en compañía de Sarah, voy recordando el fin de semana que pasé con las niñas y Miranda. Realmente fueron unos días hermosos, las niñas al enterarse que iba a ir con ellas, saltaron de felicidad. Por la tarde como a eso de las 5 nos dirigimos al aeropuerto privado en donde contrate un jet privado para que nos llevara a los Hamptons. Las niñas todo el vuelo estuvieron saltando de un lado para el otro de la emoción y platicándome todo lo que íbamos a poder hacer el fin de semana. Miranda y yo tratábamos de seguirles el ritmo a su plática.
Por la noche cenamos y después partimos el pastel de Miranda cantándole "Happy Birthday" y al momento de partir la primer rebanada, tome un poco de crema de este con mis dedos y se la unté a Miranda sobre sus labios y mejilla, las niñas y yo reímos de la cara de sorpresa de Miranda. Ella algo confusa y en shock me preguntó el porqué, a lo cual respondí que era costumbre en México. Mas tarde las niñas quedaron dormidas en la sala de cine antes de que terminara la película, Miranda y yo tomamos a cada una en brazos para llevarlas a su habitación, después entramos al jacuzzi en donde hicimos el amor, después seguimos en la cama hasta terminar sin energía a eso de las 4:30 am. El sábado almorzamos y mientras Miranda revisaba unos correos en su estudio, las niñas y yo entramos a la piscina, en donde estuvimos horas jugando, ahí comimos algunos aperitivos en lugar de comida. A eso de las 4pm salimos del agua, tomamos una ducha para que las niñas fueran a la sala de juegos en donde las niñas pasaron el resto de la tarde mientras Miranda y yo nos escapamos a la remara de ella a para tener sexo no corto pero tampoco prolongado.
Llegado el domingo desayunos en el comedor que estaba fuera de la mansión, jugamos un poco juegos de mesa y volvimos a entrar a la piscina en donde esta vez Miranda entró con nosotras, en un momento las niñas se aburrieron y fueron a jugar videojuegos, lo cual aproveché para convencer a Miranda de tener sexo ahí mismo. Ella quedó a espaldas de la orilla de la piscina mientras yo besaba su cuello y la penetraba con fuerza con dos dedos, al mismo tiempo me cercioraba que las niñas no vinieran. Sus gemidos iban directamente a mi oído derecho y conforme aumentaba mis movimientos Miranda arañaba mi nuca y espalda. Horas después regresamos a Manhattan. Por la noche mientras las niñas miraban Harry Potter, Miranda y yo estábamos en una habitación en donde tenía un piano y una amplia colección de vinilos, al igual que un par de libreros. Ambas bailamos algo de Jazz lo más cerca que nuestros cuerpos podrían estar, momento que tuvimos que interrumpir ya que Miranda tuvo que revisar unos asuntos por llamada en su estudio. A las 8 de la noche tomamos la cena y después de, conversamos las cuatro de lo bien que la habíamos pasado en la casa de los Hamptons, después mientras Miranda atendía otra llamada, acompañé a las niñas a su habitación, ambas me pidieron que les contara algo para que pudieran quedar dormidas. Invente un cuento sobre una chica -yo- la cual se había enamorado de una hermosa mujer -Miranda- la cual le había permitido hacer una hermosa familia con un par de dulces niñas que también la habían aceptado en su vida y le habían permito conocer la mágica casa en la cual vivían. Desde un principio se dieron cuenta que se trataba de las cuatro lo cual las emocionó mucho. Seguí contando la historia hasta que noté que se habían quedado dormidas, al momento de ponerme de pie noté que Miranda había estado escuchándome en el marco de la puerta. Salimos de la habitación y al cerrar la puerta volteó hacia Miranda que me toma de la mano y me lleva a su recámara. Al momento de estar con la puerta cerrada, Miranda me acorrala contra la puerta, me da un largo beso para después mirarme a los ojos, darme las gracias y soltar un "Te amo", el cual me tomó por sorpresa y me dejo sin palabras.
Dos días después, estoy aquí yendo hacia México con una enorme sonrisa en mi cara.
S: ¿Qué es lo que te ha mantenido tan risueña todo este tiempo?
K: ¿Si te lo cuento prometes no burlarte?
S: Lo prometo.
K: El domingo Miranda me dijo que me amaba. Fue la primera vez que me lo dijo. ¡Me ama Sarah!
S: ¿Y cual fue el contexto que hizo que te lo dijera? ¿O solo así te lo soltó?
-Le cuento lo que había ocurrido todo ese fin y al terminar Sarah solo me mira y no logro descifrar la reacción de su rostro, pero sé que algo llegó a su mente, algo que no me quiso decir y solo me sonrío-
S: Me alegro por ti Kit. ¡Ya era hora, felicidades!
K: ¿De verdad te da gusto? ¿No tienes alguna objeción o comentario malo hacia ella?
S: No Kit. No esta vez. De verdad te ves feliz, te están haciendo mucho bien. Veo que tus ojeras desaparecieron.
K: Si, bueno es que, dormir a lado de Miranda tranquiliza mi mente y no permite que mi ansiedad llegue por las noches. Y bueno, las niñas creo que me adoran entonces si, me hacen mucho bien y creo que yo a ellas.
S: Bueno, esto último no me lo tienes que decir Kit, se que serías incapaz de lastimarla.
K: La amo Sarah. Y les he tomado cariño a las niñas.
S: Hablando de niñas. ¿Hablaste con Miranda sobre la adopción?
K: Eh... no. No quería arruinar el viaje.
S: Por qué arruinarlo, solo ibas a mencionarlo.
K: Lo haré cuando la vuelva a ver. Aunque no sé qué me dirá exactamente.
S: Lo sabremos ahora que hables con ella. Mejor cuéntame qué le regalaste.
K: Siempre he querido ir a Grecia.
S: Al hotel famoso. Cómo se llama... Santorini.
K: ¡Exacto, ese! Entonces agende un viaje para noviembre. 4 noches 5 días.
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La mentira
Romance-Acepte sus condiciones para poder estar con ella. Yo me enamoré de ella y ella de mi, o eso fue lo que me dijo. Ahora no sé si todo esto fue una ilusión creada como parte de un negocio o realmente Miranda Priestly ha arriesgado su reputación y pues...
