Festejo

104 6 0
                                        

Pov. Kitzia
Con mi mirada recorro de pies a cabeza a Miranda. Paso saliva al ver sus pechos, llego a sus labios pintados de rojo y al llegar a sus ojos veo una mirada que me transmite súplica y deseo.

K: Es muy pronto para decir que mi cuerpo ya no te desea porque estaría mintiendo, y también es muy pronto para que me pidas intimar contigo cuando hace unos días te encontré intimando con alguien más, y desde luego que es muy pronto para que yo lo haya superado.
-Mi vista cae de nuevo en sus pechos pero de inmediato vuelvo a sus ojos y trago saliva.
M: Kitzia...
K: ¿Recuerdas cuando te rogué por tu perdón cuando bese a Mar? Me puse de rodillas, lloré, te imploré que no terminaras lo nuestro...
M: ¿Quieres que me ponga de rodillas? ¿Eso quie...
K: Estoy recordándote cuánto me hiciste rogarte por mi error, un beso, un beso Miranda fue lo que hice y tú me dijiste aquella vez que no me perdonarías una traición tan mínima como un beso. Supongo que al verme de rodillas cambiaste de opinión, porque sabías que me tenías a tus pies.
-Y ahí salieron mis lágrimas-
M: No fue... no fue por eso Kitzia.
-También le salían lágrimas.
Me agachó para tomar la bata y al estar tan cerca de sus piernas cierro los ojos por un momento y me permito oler su aroma. Me pongo de pie y abro la bata por detrás de ella para que se la ponga, ella mete ambos brazos en ella y le hace un nudo.
M: Yo... en ese momento supe que me amabas, que realmente me querías a tu lado. Jamás me habían implorado por mi amor.
Y luego conociste a las niñas y ellas te adoraron y...
K: ¿¡Entonces qué pasó!? ¿Qué te hizo fallarme de esta forma? ¿Qué te hacía falta Miranda?
M: Tú atención. Tu presencia.
K: ¡Por Dios! Tú más que nada deberías comprender que hay veces que nuestro trabajo nos exige más tiempo, más energía, pero aún así hacia lo posible por venir a verte, por estar con las niñas. ¿Sabes cuántas veces yo fui paciente contigo cuando cancelabas nuestras citas, nuestras cenas o ese viaje que nunca hicimos?
M: Lo... lo sé Kitzia pero tú estabas allá en Los Ángeles y no dejabas de verte con esa amiga tuya... creí... creí que en algún momento ella te iba a convencer y me ibas hacer infiel, porque noto como te mira en las fotos o en los videos que hay en internet. Ambas se miran de una manera diferente y ni hablar del brillo en tu cara cuando estás con ella, no dejas de sonreír en ningún momento. Yo estaba atendiendo mis asuntos, casi no estábamos juntas y creía que estaba surgiendo algo entre ustedes y fue cuando cedí.
Me cegaron mis pensamientos, mis celos y...
K: Y me fuiste infiel. -Miranda agacha la cabeza- ¿Por qué ella?
¿Te atrajo desde un principio o fue cuando mejoró su apariencia?
-Miranda niega y cierra los ojos, lo que hace que salgan más lágrimas-
M: No. No fue así... ella comenzó a ser más atenta, se quedaba en la oficina hasta la hora que yo me iba, después... después comenzaron roces y miradas de ella hacia a mí que me hicieron saber que probablemente ella tenía interés por mí y una noche cuando vi que tú amiga Montserrat estaba contigo, yo estaba en la oficina era tarde y solo quedábamos Andrea y yo.
K: ¿Y crees que contándome tu historia de amor voy a comprender y perdonarte?
M: No Kitzia solo quiero aclararte el porqué... ponte en mi lugar por un momento.
K: Lo que me hiciste fue traicionar por completo mi amor hacia a ti, la familia que ya habíamos formado con las niñas. No mencionó que hayas traicionado lo nuestro porque eso jamás le has dado importancia.
M: Estás muy equivocada Kitzia.
K: ¿De verdad lo estoy? Veamos qué tan equivocada estoy... ¿ya la despediste? ¿La has alejado de ti Miranda?
-Miranda guarda silencio y solo me mira con sus ojos llorosos.
K: -Rio del enojo y siento salir más lágrimas de mis ojos- Ves como te importa un carajo lo nuestro. -Limpió mis lágrimas y me alejó de Miranda.
Miranda se acerca a mí y me toma de las mejillas.
M: No, no por lo que piensas Kitzia. No puedo despedirla solo porque si, ella podría demandar por despido injustificado.
-Niego y quito sus manos de mi.
K: ¡Claro! Siempre procurando no manchar tu imagen o la de Runway. ¡Ay Miranda! -Me acerco a ella y tomo su cara entre mis manos- Es mejor que le pidas a tu asistente y probablemente, aún amante, que te haga suya.
Yo no pienso dormir contigo hasta saber que la has despedido y me importa muy poco si esto está o no en el contrato.
-Salgo de la habitación de Miranda y voy a la de invitados.

La mentiraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora