Temas complejos

71 6 4
                                        

Pov. Miranda
Quedé preocupada al ver lo que había ocurrido con Kitzia en la mañana. Ella no quiso contarme que le había causado ese ataque, no insistí para no hacerla sentir mal de nuevo.

  El 23 de diciembre Kitzia llegó a New York. Era medio día cuando la vi entrar a mi oficina a paso apresurado y con una enorme sonrisa en su cara. Yo estaba revisando unas fotografías cuando escuché a Emily.
E: Espera y te anuncio Kitzia.

Al escuchar su nombre de inmediato levante la vista y ella ya venía hacia mi, ignorando a mis asistentes. Me pongo de pie para recibirla con un abrazo.
M: Kitzia al fin...
-Y Kitzia me interrumpe jalándome de la cintura hacia ella para besarme. Me dejé llevar por el momento y correspondí al beso
por unos segundos hasta que recuerdo en donde estamos. Trato de alejarme de Kitzia pero ella hace caso omiso.
M: Kitzia... estamos en mi oficina... a puertas abiertas.
-Kitzia corta el beso y sonríe.
K: Entonces deja cierro las puertas.
M: No, no. Se lo que va a pasar si cerramos las puertas y no puede ser. No quiero que mis asistentes o demás personas nos escuchen.
Esperemos a llegar a casa quieres.
K: Bien. ¿Puedo darte otro beso?
M: Te he dicho que no pode...
-Y Kitzia me jala hacia el otro extremo de mi oficina para besarme por un largo rato. Realmente necesitaba de esto y de lo otro que haremos en un par de horas.
K: Ya te extrañaba amor.
M: Yo igual. ¿A qué hora aterrizaste?
-Tomo asiento en el sofá y Kitzia imita mi acción.
K: Tendrá unos 40-50 minutos.
No quise esperar hasta la noche para verte así que me vine directo del aeropuerto.
M: ¿Traes tu maleta?
K: Si, solo una. Lo demás Sarah se lo llevó a L.A.
M: ¿Y en dónde dejaste tu maleta?
K: Creo que entre los escritorios de tus asistentes. No se, lo que me importaba era ya verte.
-Sonreímos las dos. Y nos damos un corto beso. Me levanto del sofá y camino hacia la entrada con Kitzia detrás de mi.
Ambas asistentes estaban trabajando en su computadora, Andrea se veía algo nerviosa e incomoda.
Volteo hacia el lado de Emily y ahí vi la maleta de Kitzia. A un lado del escritorio de Emily.
K: Ahí esta. -Dice sonriente.
M: Emily.
E: Si Miranda.
M: Pídele a Roy que lleve la maleta a mi casa.
K: Oh, no es necesario. Ya estoy por irme. No quiero interrumpirte en tu trabajo.
M: No lo haces. De hecho estaba por almorzar. Emily pídele a Roy guardar esa maleta en el auto y ve por nuestro almuerzo. ¿Qué quieres almorzar Kitzia?
K: Algo que contenga pollo y pasta por favor.
M: Bien, trae pollo para ambas. A mí con ensalada y para Kitzia, que sea una gran cantidad de pollo y...¿también de pasta?
K: Si, por favor. Y un poco de ensalada.
M: Y traes un postre para Kitzia. Ya sabes a cuál me refiero. Tienes 25 minutos para traernos todo.
E: En seguida Miranda.
K: Por cierto, buenas tardes Emily, perdón por haberte ignorado.
E: No hay cuidado Kitzia. Con permiso iré por su almuerzo.
-Emily sale apresurada jalando la maleta hacia el elevador. Volteo hacia Andrea la cual no despegaba la mirada de su computadora.
M: Andrea.
A: Si, Miranda.
M: No quiero interrupciones hasta la 1:40, a menos que se trate de mis hijas.
A: Ssi Miranda.
K: Buenas tardes Andrea. Disculpa por tampoco saludarte al llegar.
A: Bu...Buenas tardes señorita Kitzia. No tenga cuidado, lo... lo comprendo.
-Sonrió hacia Kitzia por su muestra de educación. Le tomó el bicep el cual lo siento más grande y fuerte.
M: Ven Kitzia. Platiquemos mientras llega nuestro almuerzo.

-Ese día tuvimos un día perfecto. Platicamos muy amenamente, almorzamos y Kitzia amó el postre que había probado anteriormente con las niñas y que pensé que a ella le encantaría, era de pie de limón, y por lo que me habían contado las niñas, a ella le gusta mucho el pie de limón, la última vez que se hizo como postre en casa ella fue quien se acabó el restante una noche en que todas ya estábamos en nuestra habitación durmiendo. Caroline bajó por un poco más de ese pie pero cuando llegó a la cocina, Kitzia ya comiendo la última cucharada.

La mentiraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora