Pov. Miranda
Había dado la 1 am y yo no podía conciliar el sueño. Decidí salir de la cama para no despertar a Kitzia por mi constante búsqueda de buscar la posición correcta para dormir.
Baje a mi estudio, serví una copa de vino y en cada trago pedía que el nudo en mi garganta se desvaneciera.
De nuevo... de nuevo estoy en la cuerda floja por perder a Kitzia y ahora... ahora también a mi pequeño Darrell.
No puedo evitar soltar algunas lágrimas y solo así, con la combinación del vino y las lágrimas el nudo logra deshacerse.
En un momento mis miedos son remplazado por el pensamiento de que ahora mismo tengo a Kitzia en mi cama, en nuestra cama.
El hecho de que ella se haya quedado, por su propia decisión, en nuestra cama debo tomarlo como un indicio de que tal vez las cosas no están mal. Que solo nuestra discusión sobrepasó los límites de nuestra paciencia.
Abro con sigilo la puerta de nuestra habitación y logro ver su su silueta mostrando serenidad en su sueño.
Entro despacio en mi lugar y me volteo dándole la espalda para tratar de dormir.
En un momento siento el lado de mi cama hundirse más. El brazo de Kitzia me rodea y pega su cuerpo al mío.
K: Amor... por poco iba a buscarte. ¿Todo bien?
Habla Kitzia con su voz adormilada. Como si horas antes no me hubiera planteado lo que tome como una amenaza.
M: Si. Perdona te he despertado y es lo que menos quería.
K: Quise abrazarte y me percaté de tu ausencia.
Me volteo para quedar frente a ella. Kitzia me da una cálida sonrisa y sin pensarlo la beso para después acurrucarme en su pecho y rodear su abdomen con mi brazo.
Fueron segundos los que pasaron para quedarme dormida en los brazos de mi amada.
-
Al siguiente día después del desayuno salimos al pequeño patio que tenemos para que Darrell tomara su baño de sol, las niñas hacían cualquier cosa para hacerlo sonreír. Mientras Kitzia y yo nos relajábamos.
M: Ya he comprado tu regalo de cumpleaños, pero no dudes en decirme si tienes algo en mente que quieras que te regale.
Comente para romper el hielo y tentar que tanta tensión existía aún en Kitzia.
K: No se me ocurre nada, aún así te lo agradezco.
Caro: Mamá, Darrell ya se ha quedado dormido.
K: Lo llevaré a la recámara, sirve que también tomo una siesta antes de mi entrenamiento.
Las niñas optaron por subir al salón de piano para practicar sus instrumentos, eso les llevaría unas dos horas.
Entro en la recámara en donde veo a Kitzia dormida a un lado de Darrell.
Me acerco a ella y me inclino para besar su cuello.
Ella despierta y me con delicadeza se sienta.
M: ¿Por qué no aprovechamos este momento y...
K: Tengo sueño Miranda. Mi cuerpo necesita descansar.
M: Esta... bien. Estaré con las niñas por si necesitas algo.
-
Por la noche entro a la habitación de Darrell para avisarle a Kitzia que ya estaba la cena cuando me percato que Kitzia está en videollamada con sus padres.
Había llegado el momento de presentarme con sus padres y decidimos que sería bueno en su cumpleaños. Se haría una reunión en su casa de L.A el sábado y así me presentaré con ellos y podrán conocer a nuestro pequeño.
ESTÁS LEYENDO
La mentira
Romance-Acepte sus condiciones para poder estar con ella. Yo me enamoré de ella y ella de mi, o eso fue lo que me dijo. Ahora no sé si todo esto fue una ilusión creada como parte de un negocio o realmente Miranda Priestly ha arriesgado su reputación y pues...
