HISTORIA DE LEYLA
Leyla Banks tiene veinte años y una vida que se derrumba a toda velocidad.
Las cartas del banco se acumulan sobre la mesa. Las facturas impagadas ahogan cualquier intento de salir adelante. Y el hogar que siempre creyó seguro está...
Dentro del ascensor detenido, el silencio se rompía solo por el sonido de sus respiraciones entrecortadas. La penumbra y la cercanía envolvían a Leyla y Kika, como si el mundo entero hubiera desaparecido, dejando solo aquel espacio estrecho donde se encontraban, cara a cara, compartiendo el mismo aire cargado de deseo.
Sin pensarlo, Leyla dejó que sus manos acariciaran el vientre de Kika, sus dedos recorriendo la piel húmeda de su cuello hasta perderse en su cabello. La mirada de Kika, intensa y profunda, parecía hablarle en un lenguaje secreto que solo sus cuerpos comprendían. Lentamente, Kika la tomó por la cintura y, con una suavidad inaudita, ambas se deslizaron hasta el suelo, sin apartar sus ojos, como si estuvieran reteniendo cada segundo.
Allí, en el suelo del ascensor, cada roce y cada caricia parecían marcar un nuevo paso en su conexión.
Los labios de Kika encontraron los de Leyla con una mezcla de ternura y ansia contenida, y el beso que siguió fue profundo, arrebatador, como si intentara explorar cada rincón de su ser..
Sus manos se entrelazaron y sus cuerpos se acercaron aún más, eliminando toda distancia, como si la sola idea de separarse fuera insoportable.
El tiempo pareció detenerse; no había más límites ni barreras, solo la pasión compartida en cada beso, en cada susurro de sus nombres entre jadeos. Se entregaron la una a la otra con la misma intensidad que habían reprimido por tanto tiempo, convirtiendo aquel espacio reducido en su propio universo.
Las respiraciones se aceleraron, y con cada caricia que sus cuerpos compartían, parecían comprender que este momento no era solo físico, sino una revelación de lo que ambas significaban la una para la otra.
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