Siempre ha sido tímido y reservado es por eso que sus hermanos y padres lo cuidaban de sobre manera sobretodo sus guardias por que toda su familia sabía que Jimin al ser el menor de ellos corría más peligro a ser la mira de todos sus enemigos o eso...
Los años habían pasado velozmente, como un río que fluye hacia el mar. Soobin, el pequeño heredero de las familias Jeon y Park, ya tenía seis años. Había heredado el carácter fuerte y decidido de su padre, Jungkook, y la dulzura y la inteligencia de su madre, Jimin. Era un alfa en toda regla, un niño encantador, querido por todos: sus abuelos, sus tíos, sus primos, sus padres, y hasta por los miembros de la mafia, quienes lo veían como un pequeño príncipe, un futuro líder. Era, sin duda, un niño consentido.
Una tarde soleada, Soobin jugaba con sus amigos en el amplio patio de la gran casa donde vivía con sus padres. Las risas de los niños resonaban en el aire, llenando el espacio con una alegría contagiosa. Soobin, con su energía desbordante, dirigía el juego con la misma determinación que su padre mostraba en los negocios.
De repente, escuchó la voz de su madre, Jimin, llamándolo para almorzar. Se despidió de sus amigos con un abrazo y una promesa de volver a jugar más tarde. Pero antes de entrar a la casa, su padre, Jungkook, lo detuvo con un abrazo cálido y protector.
Acercándose al oído de su hijo, Jungkook susurró con una voz grave y firme: - Luego de almorzar, comenzarás a aprender sobre los negocios de la familia, hijo. Te enseñaré por qué los Jeon jamás se rinden.
Soobin, con los ojos brillantes de curiosidad y anticipación, asintió con la cabeza. La idea de aprender los secretos del imperio Jeon lo emocionaba. Sabía que su padre era un hombre poderoso, un líder respetado, y la idea de seguir sus pasos lo llenaba de orgullo.
Juntos, padre e hijo entraron a la casa, donde la familia los esperaba para almorzar. Las risas, las conversaciones animadas, el aroma de la comida, creaban un ambiente cálido y acogedor. Soobin, sentado entre sus padres, escuchó las historias de sus abuelos, las anécdotas de sus tíos, las travesuras de sus primos. Era una familia unida, una familia fuerte, una familia que se amaba incondicionalmente. Y en medio de todo ese amor, Soobin, el pequeño heredero, se preparaba para asumir su futuro, un futuro lleno de desafíos, pero también de grandes recompensas. Un futuro en el que los Jeon jamás se rendirían.
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