En una mansión abandonada en Florencia, la lluvia caía con fuerza, golpeando los cristales rotos y creando un ambiente sombrío. Los gritos y llantos resonaban en el interior, mientras varios hombres vigilaban el lugar, esperando la llegada de su jefe.
En una esquina oscura de la habitación, sobre un colchón sucio y manchado de sangre, estaba Jimin. Su cabello, revuelto y sucio, caía desordenadamente sobre su rostro. Moretones cubrían su cuerpo, y sus huesos se marcaban claramente bajo su piel, testigos de las dos semanas de sufrimiento que había soportado desde su secuestro. No había comido, no había hablado; se había convertido en una sombra de sí mismo.
Cada vez que lograba cerrar los ojos, era asaltado por recuerdos aterradores de aquella noche, de los golpes que había recibido, de la angustia que lo había consumido. El frío lo envolvía, haciéndolo temblar, mientras la desesperación se apoderaba de su mente.
De repente, una voz ronca rompió el silencio. Era el hombre que lo había secuestrado, aquel que había sido su pesadilla durante las últimas dos semanas. Se acercó a Jimin, una sonrisa siniestra en su rostro.
Jimin, con el corazón acelerado, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Esperaba un golpe, un nuevo castigo, pero en lugar de eso, el hombre se inclinó hacia él y le susurró al oído: - Jungkook está muerto .
El mundo de Jimin se detuvo. Las palabras resonaron en su mente como un eco aterrador. Su corazón se hundió en un abismo de desesperación y dolor. - No... no puede ser - murmuró, negando con rapidez. Sabía en lo más profundo de su ser que Jungkook no podía estar muerto.
Con lágrimas brotando de sus ojos, Jimin comenzó a gritar. - ¡No! ¡Jungkook no está muerto! ¡Él está vivo! ¡Él vendrá por mí! - Su voz, llena de pánico y determinación, resonó en la habitación, pero solo provocó risas burlonas de los hombres que lo rodeaban.
El secuestrador se acercó aún más, disfrutando del sufrimiento de Jimin. - Te lo dije, pequeño. Tu amado no vendrá. Ya no existe para este mundo .
Jimin, sintiéndose más desesperado que nunca, cerró los ojos con fuerza, tratando de aferrarse a la imagen de Jungkook. Las memorias de su risa, de su calidez, de cómo lo había hecho sentir amado y protegido inundaron su mente. No podía permitir que esa imagen se desvaneciera.
- ¡Jungkook! ¡Por favor, ven y sálvame! - gritó en su mente, deseando que su amor lo escuchara. La esperanza lo mantenía vivo, y mientras el dolor y el miedo amenazaban con consumirlo, Jimin decidió que no se rendiría. Jungkook tenía que estar vivo. Tenía que seguir luchando, no solo por él, sino también por ellos.
En ese oscuro rincón de la mansión, la lluvia seguía cayendo, y Jimin, con el corazón latiendo con fuerza, se negó a dejar que la desesperanza lo venciera. Su amor por Jungkook era más fuerte que cualquier amenaza, y aunque estaba atrapado, su espíritu seguía luchando por la libertad y la vida.
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Mi Big Boy - Km Au
AcakSiempre ha sido tímido y reservado es por eso que sus hermanos y padres lo cuidaban de sobre manera sobretodo sus guardias por que toda su familia sabía que Jimin al ser el menor de ellos corría más peligro a ser la mira de todos sus enemigos o eso...
