Siempre ha sido tímido y reservado es por eso que sus hermanos y padres lo cuidaban de sobre manera sobretodo sus guardias por que toda su familia sabía que Jimin al ser el menor de ellos corría más peligro a ser la mira de todos sus enemigos o eso...
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El tiempo, como un río veloz, había pasado con rapidez. Las semanas se habían convertido en un mes, un mes desde el regreso de Jimin, un mes desde que Jungkook y Jimin habían comenzado su proceso de sanación, un mes de terapia, de apoyo familiar y de un amor que se fortalecía día a día.
Un mes en el que Jin, con lágrimas en los ojos, le había pedido perdón a Jimin por su comportamiento impulsivo. Un mes en el que la pancita de Jimin había crecido, anunciando con orgullo sus dos meses de embarazo. Un mes de risas, de juegos, de momentos felices junto a su familia y a Jungkook.
Ahora, Jimin se encontraba en la habitación de Félix y Hyunjin, buscando en internet clases de yoga para aliviar el estrés del embarazo. Félix, con una sonrisa cálida, la acompañaba en la búsqueda, mientras Hyunjin jugaba con su pequeño hijo en el suelo.
Las risas de Hyunjin y su hijo llenaban la habitación de alegría. Jimin y Félix, con una sonrisa, se miraban, disfrutando de la tranquilidad del momento.
De repente, la puerta se abrió, y Jungkook entró en la habitación. Su rostro se iluminó al ver a Jimin, y una sonrisa se dibujó en sus labios. Pero antes de que pudiera acercarse a el , el hijo de Hyunjin se lanzó a sus brazos, gritando con alegría: - ¡Tío!.
Jungkook, con una sonrisa, lo levantó en brazos y lo besó en la mejilla. El pequeño se aferró a él, llenándolo de risas y abrazos.
Jimin, con el corazón lleno de amor, observó la escena. Jungkook, con su sonrisa radiante, se acercó a el , lo tomó de la mano y la besó con ternura.
- Hola bonito - susurró, su voz llena de amor. - me alegra verte así de feliz .
Jimin, con una sonrisa, lo abrazó con fuerza. - A mi tambien Koo - respondió, su voz llena de amor y de gratitud.
Pasaron el resto del día juntos, entre abrazos, besos, risas y juegos. La familia, unida por el amor y la esperanza, disfrutaba de la tranquilidad y la felicidad que tanto habían anhelado.
El pasado, con sus heridas y sus sombras, se había quedado atrás. El presente, lleno de amor y de esperanza, se extendía ante ellos, prometiendo un futuro brillante.
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