Destiny Harris.
Le estaba dando demasiadas vueltas. Las cosas eran simples, siempre lo eran, pero de cierto modo siempre terminaba dándole demasiados giros hasta convertirlo en un nudo gigante que no tenía inicio ni final para desenredar.
Suspiré.
Llevaba dos benditas semanas tratando de terminar un informe que se entregaría hoy a los socios de M&S. Vendrían los Sloan, los Monroe y los fletsher, dueños del mundo musical y actoral. Pero, ¡mierda!, ¿cómo podía escribir tantos números y lenguaje técnico en palabras generales y que se entendiera para todos sin abandonar el estilo formal y profesional.
Un segundo suspiro se me escapó, justo en el momento en que mi jefe entraba de la mano con su, no muy agradable, prometida; Monica Sloan, sobrina de los Sloan y la famosa cantante Dami.
Todo en ella destilaba desdén y maldad, desde su melena teñido de marrón, pasando por sus fríos ojos azules y terminando en sus hermosos tacones de punta, que advertia llevártela por las buenas o no te gustaría las consecuencias.
Eso lo descubrí la semana pasada cuando me vio dejandole una taza de café a Rydian y se puso como una loca diciendo que quería quitarle a su marido y que, citando sus palabras: "todos estaban hablando de lo cornuda que era", y qué: "la hermosa química que tuvimos al cantar él y yo juntos, es mucho más fuerte que la de ella con él".
Eso le dijeron, y por eso casi me arranca la peluca si no fuera porque el castaño la detuvo a tiempo. Lo que me llevó a no poder entender como es que Rydian no se daba cuenta del horrible ser humano que era su novia.
Parece aferrado a ella.
Incluso cuando pensé que por fin nos llevaríamos bien, él se encargó de que no estuviéramos mucho tiempo a solas, y en parte se lo agradecí, ya que después de ese día en que fuimos a su apartamento y tuvimos esa conversación, todo se torno muy... intenso.
-¿Él informé estará listo para la presentación? -me preguntó Rydian, mirándome con cierta preocupación.
-Lo estará -le aseguré, y Mónica se río.
-Avísale a tus ojeras -dijo con burla -, pareces a punto de colapsar -volvió a reír.
Y vi como al ojos café se tenso, apretando la mandíbula con fuerza, provocando que se le pronunciaba mucho más de lo que ya tenía.
-No empieces, Mónica -habló entre dientes, controlando algo que parecía ser muy delicado.
Ella dejó de reír casi al instante, mirándome despectivamente, pero no dijo nada más, por suerte.
-Confío en usted, Destiny -declaró, provocando que su novia me quemara viva con su mirada -. Espero ver su informe en la reunión de esta tarde, sé que será muy completo.
Le di sonrisa.
-Así será -le prometí silenciosamente.
Y sin nada más que decir, se fue a su oficina de la mano de Mónica, llevandosela consigo por suerte. El tiempo siguió su curso y al cabo de unas dos horas, ya estaba listo el informe para la junta, así que decidí darme un descanso e irme a la cafetería por un expreso... caliente, muy caliente, como lo detestaba hace unos días atrás, pero ahora lo necesitaba.
La cafetería de M&S era un espacio elegante pero acogedor, estaba sorprendentemente tranquila para la hora del día. Había unos cuantos empleados conversando en voz baja en las mesas cercanas, pero en general el ambiente era sereno. Me acerqué al mostrador, esperando mi turno.
Fue entonces que un hombre entró detrás de mí, su presencia destacando de inmediato. Alto, de porte firme y con un aura de misterio que casi podía tocarse. Su cabello castaño, casi bordeando el rubio , estaba atrapado en una gorra y la sombra de barba que cubría su mandíbula angulosa le venía con los lentes de sol que cubrian sus ojos. Llevaba una gabardina negra que parecía hecha a medida, y se paseaba por el lugar con una tanta cautela que era i.posible no mirarle para descubrir de que o quien se escondía.
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Invisibles
Teen FictionAveline Morris estaba acostumbrada al dolor, después de todo su propia madre era la causante de ello. Sabía que quedarse callada era la mejor opción. Sabía que mientras se mantuviera lejos de las personas estaría a salvo. Sabía que debía permanecer...
