Destiny Harris.
A veces siento que estoy flotando entre dos mundos: uno que es real, con las preocupaciones cotidianas y el trabajo que ahora tengo que hacer, y otro que se desvanece, como un recuerdo borroso de lo que fui antes, cuando desperté del coma y el choque de realidad fue brutal.
Nadie me preparó para ese cambio ni para la sensación de ser una extraña en mi propio cuerpo. Los años perdidos, las cosas que no entendía, las personas que me conocían pero que yo no recordaba. Todo se volvió un reto, un esfuerzo por reconectar con una yo que no reconocía, mientras el mundo seguía avanzando sin esperar por mí. Y ahora, mientras estoy aquí, trabajando y tomando decisiones que nunca imaginé que tomaría, me pregunto si alguna vez encontraré mi lugar en este nuevo paisaje, si este cambio de realidad será suficiente para encontrarme nuevamente.
—Destiny —me llamó mi jefe, y en seguida me puse de pie, lista para hacer lo que él pidiera.
—Dígame —contesté distraída.
Él frunció el ceño cruzándose a la misma vez de brazos.
—¿Se encuentra bien? —preguntó serio.
—Si —respondí en automático —, ¿necesita ayuda con algo o que le traiga algo?
—No, muchas gracias —declaró —. Es solo que su celular lleva sonando al menos unos dos minutos —me informó, y en seguida lo revisé.
Rayos, tenía como diez llamadas perdidas de Jere y ni siquiera me di cuenta de ello por estar tan metida en mi mente.
—¿Le molesta si contesto? Es que es importante —le pedí a Rydian.
—Por supuesto, si necesita algo puede...
Distraída caminé unos pasos para alejarme del castaño, dándole la espalda llamé a mi amigo, fue cosa de mirar la fecha para recordar que día era hoy. No solo yo estaba sufriendo hoy. Le marqué y sonó al menos tres veces el tono, hasta que me respondió con un apagado hola.
—¿Tan malo fue? —pregunté, recordando que hoy tenía la audiencia con la familia de su hermana.
Él soltó un suspiro.
—Me fue justo como creí que iría —soltó con cierta tristeza —, pero ya no soy solo un mesero sin futuro, ahora estoy a nada de recibirme como abogado —me recordó.
—Lo sé —le dije sin saber que más hacer.
Él volvió a suspirar, y mi pecho se oprimió.
—Sabes que estoy para ti, ¿no? —le recordé —Soy la segunda persona que más te adora en esta vida.
Eso le hizo reír.
—Mi hermana siempre te vence, ¿verdad? —habló con burla.
Yo voltee los ojos.
—Detesto perder, pero que le voy hacer —me encogí de hombros —. Ella es tu hermanita, y yo...
—La segunda persona que adoro —me interrumpió, y fue mi turno de reír.
—Te quiero, Jere —le dije sincera —. Y todo va a resultar bien —le aseguré.
Y él se quedó en silencio unos eternos segundos.
—Lo sé —habló con voz ronca —, nos vemos más tarde —se despidió, y no esperó a que le dijera nada más cuando colgó.
Observé la pantalla de mi celular con pesadez, él era un buen hombre y mucho más maduro que los de su edad, entonces no podía entender porque mierda no podían permitirle ver a su hermana sin restricciones. Si bien no era el más estable económicamente, poco a poco comenzaba a serlo, y con respecto a su salud mental, carajo, él era la persona más serena e inteligente que e conocido.
ESTÁS LEYENDO
Invisibles
Teen FictionAveline Morris estaba acostumbrada al dolor, después de todo su propia madre era la causante de ello. Sabía que quedarse callada era la mejor opción. Sabía que mientras se mantuviera lejos de las personas estaría a salvo. Sabía que debía permanecer...
