Aveline Morris.
Si buscas la definición de personas en el diccionario, saldrá: individuo de la especie humana cuya identidad se desconoce, entonces, ¿Quién soy? ¿Soy un recuerdo que se desvanece en la memoria de alguien que creía conocer y hoy en día no conozco? ¿Soy esa niña asustada que le teme al mundo y que nadie se para a mirar? ¿Quién carajos soy?
Soy nada, porque tal vez tengo un cuerpo y un corazón que me recuerda que sigo viva con cada latido, pero eso no quiere decir que por ser humana sea algo o mejor dicho; alguien.
—Están todos mirando —le dije a Ken de revista.
—No los tomes en cuenta, principessa —dijo tomando mi mano para guiarme a la entrada del gran edificio que es nuestra escuela.
Miradas de desaprobación y furia son las que me llevé de parte de muchas chicas y chicos, hasta que ingresé al colegio me sentí ligeramente acosada, pero si creía que hay terminaron todas esas miraditas de celos; estaba muy equivocada, todo el mundo que estaba presente se quedó en completo silencio y con sus ojos puestos en mí.
Apreté la mano de Rydian por lo nerviosa que me sentí, él me miró y con eso lo dijo todo, «No tienes nada que temer» me dijeron sus ojos, y caí en cuenta de que estaba tomando su mano sin temor alguno.
Le sonreí y él pasó por todas las personas presentes corriéndolas sin cuidado, haciendo que nunguna me tocase ni rosase siquiera. Caminamos hasta que terminamos en la cafetería de la escuela y le miré confundida.
—¿Qué hacemos aquí? —le pregunté, alucinando con lo hermosa que es la cafetería y lo ridículamente caro que es la comida.
—Desayunar —respondió.
Dejé de caminar.
—No —me negué soltando su mano bruscamente.
Él miró hacia nuestras separadas manos y juraría que vi decepción en su rostro, lo que es yo, sentí la necesidad de volverla a tomar, más no lo hice.
—Tengo que ir con el señor Harris — me excuse.
—¿No puedes ir después de desayunar? —preguntó.
—Es que...
—Por favor —me interrumpió.
«¡Corazón de abuela!» me gritó mi conciencia cuando acepté desayunar con él, aunque no le tome mucha importancia. Lo que de verdad me preocupó fue el cómo pagaría la comida que seguramente es exportada de otra dimensión por lo costosa que es.
Bajo la atención de unas cuantas personas que se encontraban comiendo, Rydian se acercó a una mesa y corrió una silla hacia atrás para que me sentase.
—Espera aquí —me pidió, a lo que yo lo mire confundida —. Ya vengo, solo espérame aquí —repitió.
Poco convencida, me senté en la silla que había corrido y lo vi alejarse con dirección a la cocina de la cafetería, observé su tatuaje en la parte trasera de su cuello y mis ganas por saber el significado de aquel dibujo en su cuerpo, comenzó a aflorar.
¿Por qué un pájaro?
—¡Atención alumnos! —habló el director Wheeler por el altavoz —¡En honor al día internacional de la comida, la cafetería dará desayunos gratis para todo el mundo y se extenderá el ingreso a sus salones para que puedan disfrutar! ¡Que tengan una excelente jornada de clases alumnos y alumnas de Dember Salens!
¿Día internacional de la comida?
Mis pensamientos fueron interrumpidos por la gran multitud que llegó a la cafetería y por la intensa mirada de una chica, maldije en mis adentros y le rogué al altísimo porque el castaño llegase pronto.
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Invisibles
Teen FictionAveline Morris estaba acostumbrada al dolor, después de todo su propia madre era la causante de ello. Sabía que quedarse callada era la mejor opción. Sabía que mientras se mantuviera lejos de las personas estaría a salvo. Sabía que debía permanecer...
