Capítulo 6

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Aveline Morris.

Con el agua hasta el cuello, así me siento todos los días. ¿Existirá un descanso para mi herida alma? ¿Terminará en algún momento esta sensación de ser insignificante? ¿Podre dejar atrás todo lo malo?

—Ser novia de Rydian es agotador, ¿no?

Mire a Lariza sin saber qué decir, me había perdido totalmente en mis pensamientos, por poco se me olvida que me pidió ayuda para encontrar el salón 45 de química y que yo acepte, aunque ahora me arrepiento tanto de esa decisión.

—Es interesante —mentí.

—¿Interesante? Es un caos —opinó —. Demasiada intensidad —negó con la cabeza —, su familia, sus traumas, su historia... Es demasiado hasta para el más fuerte. Me sorprende que digas que es interesante.

¿Le sorprende? A mí me sorprende ver como habla del castaño con tanto cariño si hace unos minutos parecía que lo detestaba.

—¿Por qué es... demasiado? —cuestioné.

Los azules ojos de Lariza me miraron estudiando mi rostro, al ver que preguntaba en serio aparto la vista de mí y la fijó a mi espalda; habíamos llegado a su destino.

—Eso se lo debes preguntar a él —respondió —. Te aconsejo que vayas despacio, suele cerrarse cuando intentan escarbar en sus heridas —me sonrió genuinamente —, pero estoy casi segura de que contigo no será así, puedo verlo en su mirada.

—¿En su mirada? —fruncí el ceño al no entender.

—Sí, él te mira como nunca ha mirado a nadie. Te mira...

El sonido del timbre, avisando que las clases comenzaban, no la dejó terminar.

—¿Hablamos después? —pregunté nerviosa, porque llegaría tarde a la clase de geometría.

—Seguro —respondió sonriente.

Le di una sonrisa de boca cerrada y emprendí camino al salón donde me correspondía la clase. Corrí y corrí hasta que llegué a mi destino, ingrese al salón con el típico sermón de la profesora Sara diciéndome que debería de despertar más temprano.

Mis ganas de poner los ojos en blanco fueron gigantes, pero todo pasó a segundo plano cuando tomé asiento junto al castaño, lucia tan perdido en sus pensamientos que ni siquiera notó cuando me senté a su lado, preferí que fuera así, de otro modo no sé si hubiera podido mantener la boca cerrada y no preguntarle todas las preguntas que me dejó la charla con Lariza.

Mis ganas de poner los ojos en blanco fueron gigantes, pero todo pasó a segundo plano cuando tomé asiento junto al castaño, lucia tan perdido en sus pensamientos que ni siquiera notó cuando me senté a su lado, preferí que fuera así, de otro modo n...

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El profesor Harris me sacó de la clase de geometría y me llevó a su oficina solo para saber si había desayunado y si estaba bien, claramente las dos fueron respuestas negativas, por lo que me compro un sándwich de jamón y me dijo que podía tomarme la hora que quedaba de clases para descansar la mente, sus palabras, no las mías.

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