Los labios de Hyunjin lo devoran con fuerza, con firmeza, la caricia de un león que espera cualquier momento para apoderarse de su presa, aún cuando ésta no es tan inocente como parece. Jeongin suspira, arrugando un poco el saco de Hyunjin por el mismo deseo que le es imposible contener.
Entre el beso, con las manos de Hyunjin acariciando todo su cuerpo por encima de la ropa, empiezan a dar pasos hacia atrás, hasta que la espalda de Jeongin choca contra una pared y Hyunjin lo toma de los cabellos para profundizar aún más el beso.
Las voces de las modelos se escuchan a la distancia, riéndose y algunas cantando (horrible) o charlando sobre diversos temas. Él trata de controlar las feromonas que su cuerpo desprende, pero le es imposible controlarse cuando Hyunjin lo toca de esa forma.
Se separan por unos segundos, mirándose el uno al otro a los ojos. Las pupilas de Hyunjin están tan dilatadas y él por mero placer se lame los labios, dejando escapar un gemido que suena más a gruñido. Hyunjin mira con hambre cómo se lame los labios, sólo para tomarlo del menton y besarlo un poco, sólo unos segundos pero con tanto salvajismo que siente sus piernas temblar.
—Consigamos un vestidor—Hyunjin dice con voz hecha susurro. Jeongin se agacha un poco para morderle el cuello con sensualidad—. Maldición, Jeongin, no —
Jeongin coloca sus manos sobre las caderas de Hyunjin, acercándolo más a él con fuerza para que sus penes puedan entrar en contacto, aún encima de la ropa. Lo escucha gruñir, el poco control que tiene deslizándose por su cuerpo. Hyunjin lo empotra mucho más hacia la pared y los dos empiezan a frotarse el uno al otro, uniendo sus esencias en el trayecto.
Hyunjin hace movimientos como si ya lo estuviera penetrando, como si su pene ya estuviera enterrado en lo más profundo de él, satisfaciéndolo con tanta fuerza y pasión que es imposible contenerse. Él se retuerce del placer, se deja llevar por el hambre que siente, el estrés poco a poco escapándose de su ser en silencio, como un huésped no deseado.
—Vamos, Hyunjin—dice, aunque es notorio que le falta un poco de aire—, fóllam... — oh, sí, sí.
Hyunjin gruñe de nuevo, alejándose un poco de él, sólo para apartarlo un poco de la pared. Siente esos dedos traviesos acariciar su trasero por encima del pantalón.
—Ya estás húmedo—Hyunjin le dice en el oído para después morderle el lóbulo—. Todo húmedo y sólo por mí.
Jeongin ronronea.
—Y apuesto—él le contesta con lentitud—a que yo soy el único omega... con el que te frotas a mitad de un pasillo—finaliza.
La imagen de Hyunjin contestando la llamada de la tal Karina vuelve a su mente de pronto, pero la deshecha porque no se rebajará a dudar del poder que su cuerpo, no, que él, tiene sobre Hyunjin. Nunca.
Cuando Hyunjin se aparta, éste le dedica una sonrisa lobuna, observándole toda la cara con lentitud, tanto como si deseara memorizarse cada una de sus facciones. De pronto lo guía hacia una de las puertas que quedan libres, a la distancia de donde están las demás modelos, y la abre para que los dos entren. Jeongin deja que Hyunjin lo guíe, en todo momento mirando esa sonrisa, esos labios que lo enloquecen como nadie más.
Se espera hasta que Hyunjin cierra la puerta con seguro, encendiendo la luz. Jeongin observa sólo un momento todo su alrededor, notando que sin duda alguna se trata de un vestidor desocupado, ya que no tiene ningún conjunto de la colección de Dahyun pero los muebles son los necesarios en este tipo de eventos.
Ahora que le da la espalda a Hyunjin, éste se acerca por detrás y empieza a besarle el cuello, a morder toda la piel que puede, y Jeongin echa su cabeza hacia atrás del placer. Unos dedos se dedican a desabrochar su pequeño abrigo con rapidez, casi arrancando los botones de la misma fuerza,
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GET LIT
FanfictionOmegaverse Cuando tu familia se ha encargado de menospreciarte y humillarte, el odio parece ser el único sentimiento que conoces, ese mismo odio que será tu motor para planear como destruir a tu perfecta familia. O Cuando odias a tu familia y qui...
