Jeongin ni siquiera reacciona cuando Jisung se sienta a su lado.
En silencio los dos ven cómo en el noticiero, ahora matutino, se vuelve a comentar sobre el último escándalo entre la familia Hwang y la familia Yang. Se reproducen los audios que Jaehyun de alguna u otra forma obtuvo, pero todo periodista se abstiene de hacer comentarios al respecto. Es como si sólo lo pasaran por el morbo, más allá de lo importante o perjudicial que podría ser.
Parpadea y de pronto las feromonas de alfa lo atacan de golpe. Aprieta los labios y alza la vista sólo para encontrarse a Hyunjin con dos tazas de té en manos y una de ellas la dirige hacia donde está él.
Se queda ahí, de pie, hasta que Jeongin a regañadientes la acepta, y en completo silencio observa la forma cuidadosa en la que Hyunjin le entrega la taza restante a Jisung. Después, dedicándole una última mirada, se aleja de los dos para sentarse en uno de los sillones lejanos, casi a la ventana y en donde está Minho hablando con alguien por teléfono.
Hyunjin los observa con expectación. Siente esa mirada que lo enloquece en cada poro de su piel.
—Esto no puede ser cierto— dice sin pensarlo.
Jisung, siempre odioso Jisung, le da un sorbo al té de la forma en que Jeongin odia que lo hagan. El bastardo lo sabe y todavía tiene el descaro de girarse un poco hacia él y sonreírle.
—Pues créelo, niño— ladea la cabeza un poco —porque ahora lo están pasando en las noticias. A este paso estoy seguro de que toda tu familia lo sabe.
Jeongin aprieta la taza entre sus manos, pasa por alto lo ardiente que está y cómo sus dedos largos se sienten un poco más cálidos. Lo más seguro es que al momento de verlos, éstos ya estarán rojos. Maldición.
A pesar de que la noche anterior llamó como loco a Jisung para informarle de la situación —e incluso de darse el tiempo de informarle el canal—, éste le dijo que mejor se fuera a dormir y no pensara demasiado en la situación. Jeongin no le hizo caso, por supuesto, y es por eso que ahora está a punto de explotar si Jisung no muestra una reacción diferente.
Es como si el bastardo ya tuviera todo solucionado, lo cual no es así, maldición.
—No puedo creer que esté tan tranquilo en una situación así— gruñe —¿Ahora qué haremos?
Jisung pone los ojos en blanco.
—Es muy sencillo niño. Como buenas personas que somos, daremos un paseo por la pradera mientras entonamos cantos de hermandad y amor y nos fingiremos ajenos a todo lo que sucede— le dice.
Qué demonios.
—No estoy de humor para sus chistes —
—Y yo no estoy de humor para tus preguntas estúpidas, niño— Jisung le interrumpe sin apuro, gruñendo por lo bajo.
Aun cuando tiene sus feromonas controladas, su mera expresión muestra lo que siente. Jeongin entrecierra los ojos, por primera vez decidido a no contestarle, más interesado en concentrarse en otras cosas que sí valen la pena.
Como salir de este apuro, por ejemplo.
Siente su cuerpo un poco tenso, los hombros le duelen y la cabeza le retumba. El té, lo que por lo general bebe cuando se encuentra en una situación así de sofocante, no lo tranquiliza en lo absoluto. De todos modos, sigue tomando porque la verdad, ¿qué otra cosa puede hacer por ahora?
El noticiero cambia de tema y ahora se van a los espectáculos, aclamando que una pareja de celebridades volvió a romper. Ah, el amor. O el desamor. Da igual lo que sea.
—Hay que pensar muy bien qué le diré a... mis padres— Jeongin susurra —No creo que sea fácil, tomando en cuenta cuán desconfiado puede ser mi padre, pero he de intentarlo.
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GET LIT
FanfictionOmegaverse Cuando tu familia se ha encargado de menospreciarte y humillarte, el odio parece ser el único sentimiento que conoces, ese mismo odio que será tu motor para planear como destruir a tu perfecta familia. O Cuando odias a tu familia y qui...
