Tres horas después, Hyunjin está sentado en su sillón con las piernas abiertas, mientras él se sirve un jugo de naranja. Una melodía aguda es lo único que se escucha en todo el departamento, con la música de suspenso aumentando la tensión en la escena.
Las palabras de Beomgyu aparecen necias en su mente, pero en todo momento agita la cabeza para obligarlas a esfumarse, porque no desea que lo molesten en esos momentos. No cuando aún se siente un poco confuso consigo mismo, incapaz de reaccionar de la forma correcta cuando las feromonas de alfa, lo que le enloquece, ahora están en su departamento, llenando sus instintos como nunca.
Hyunjin observa la televisión sin moverse. Jeongin deja su vaso sobre la encimera con cuidado, aprovechando que está descalzo para acercarse con cuidado al sillón, jamás apartando la mirada de la figura de Hyunjin.
Aún le cuesta acostumbrarse a verlo con ropa más allá de la formal, con trajes negros o azules que abrazan su delicioso cuerpo con sensualidad. Ahora lleva puesto unos lentes de sol sobre la cabeza, un suéter delgado de color celeste junto con una camisa blanca debajo, pantalones negros que se acoplan muy bien a sus piernas formadas, con los tenis blancos que su tío le regaló.
—¿No habías visto la película? —pregunta, decidiendo sentarse en el apoyabrazos más cercano a donde está Hyunjin.
Éste aparta la mirada de la televisión por un segundo, ahora entretenido con la forma en la que el cuerpo de Jeongin se acopla a la nueva posición, su camisa blanca pegándose más a su pecho y subiéndose un poco para mostrar parte de su estómago.
Le dedica una sonrisa ladeada, y Hyunjin alza la vista para mirarlo a los ojos.
—Sí—dice. Cuando su voz sale ronca, carraspea—. Pero decidí verla de nuevo.
—Ya veo—contesta.
Surge un silencio tranquilo, casi cómodo, en donde Hyunjin vuelve su vista hacia la televisión para ver la película. Él repite esa acción, dándose cuenta de que la película apenas va en la parte en donde Los Perdedores se enfrentan a Pennywise por primera vez.
Deja escapar un suspiro, recargándose un poco más sobre el respaldo del sillón pero sin quitarse del apoyabrazos, atento a lo que sucede a su alrededor pero sin apartar los ojos de la televisión. El clima no es tan bochornoso como otros días, y por lo que Beomgyu le dijo antes de partir, la probabilidad de lluvia era alta. No es una sorpresa. (Después el bastardo de Beomgyu se largó como si nada, con esa sonrisa socarrona en su rostro mientras Jeongin se hacía trizas en su cabeza.)
Se lame los labios.
—¿Tienes algo que ver con que Jisung me invitara a su casa fuera de la ciudad? —pregunta de forma directa.
Ve a Hyunjin parpadear dos, tres veces, esas bonitas y espesas pestañas entrando en contacto con sus mejillas de forma tan sublime que Jeongin no puede evitar morderse los labios. Para su buena suerte, su excitación no se hace evidente ya que por el momento está más entretenido con saber si Hyunjin le dijo algo a Jisung o a Minho.
Se tarda segundos en responder.
—Es posible.
Oh.
—¿Cómo?
Hyunjin se encoge de hombros, llevando sus ojos a los de Jeongin de inmediato. Su celular está en el comedor, junto con el de él, y eso le causa cierta sensación en su interior. Hyunjin lo mira de arriba abajo, de nuevo, cuando Jeongin se estira para ponerse de pie y tomar el control de la televisión que reposa sobre la mesa.
No hay respuesta inmediata, como es normal, por lo que se da una vuelta con lentitud para encararlo de una vez por todas. Él de pie, con Hyunjin en la misma posición que antes: recargado de lleno en el sillón con las piernas abiertas, ahora con su mano posándose sobre sus muslos para acariciarlos sobre la tela del pantalón.
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GET LIT
FanfictionOmegaverse Cuando tu familia se ha encargado de menospreciarte y humillarte, el odio parece ser el único sentimiento que conoces, ese mismo odio que será tu motor para planear como destruir a tu perfecta familia. O Cuando odias a tu familia y qui...
