Capítulo 57

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Es domingo (el día del encuentro de Karina y Hyunjin), y como aún queda tiempo antes de que sea la una de la tarde, Jeongin decide ir a la empresa Hwang sólo para comprobar ciertas cosas que trae en mente.

El único que viene a trabajar esos días es Christopher, pero la mayoría del tiempo se la pasa en las primeras plantas para planeación de estrategias publicitarias, por lo que no se preocupa en lo absoluto de encontrárselo.

Saluda a los guardias con una sonrisa y, como ya lo conocen, lo dejan pasar sin más. La mayoría del trayecto se la pasa en silencio, sonriendo de vez en cuando cada que algunos trabajadores le dedican las buenas tardes, pero no se detiene a platicar ni a extender el saludo. Tiene una hora de sobra para poder formular bien su teoría, después de ello se irá al lugar en donde Hyunjin se encontrará con esa tal Karina. Además tiene que usar el perfume porque de lo contrario se dará cuenta de que está ahí.

Pero se desvía del tema.

Cuando llega a la última planta se queda estático. Queda el rastro de la esencia de Hyunjin por los aires, y es algo reciente que no sabe cómo reaccionar. Carraspea, negando con la cabeza ya que no es el momento de dejar que sus pensamientos pecaminosos salgan a flote, pero hay cosas que no se pueden evitar.

Decide andar con lentitud, lamiéndose los labios para observar a su alrededor. La planta se ve algo oscura debido a las nubes grises visibles a través de los ventanales, pero aparte de ello todo se ve igual. No puede hacer mucho porque sabe que las cámaras también lo ven, lo enfocan, así que se queda quieto hasta que...

Ah, ahí está.

—Oh, muchacho— aparece la secretaría provisional de los fines de semana —¡Qué sorpresa verte por aquí! Los jefes no me indicaron que vendrías...

Qué bueno que no fue por los papeles que Jisung le había dicho.

—Ah, sobre eso— Jeongin le sonríe, aceptando el abrazo y el beso de su parte —Ayer Jisung me dijo que viniera por unos papeles, que los dejaría con Niki. Pero por diversos motivos me fue imposible y como comentó que eran urgentes decidí venir hoy. Espero que no sea ningún inconveniente.

La beta de lo más amable que trabaja sólo por sus nietos, viuda desde hace dos años, sonríe de oreja a oreja.

—Claro que sí, muchacho. ¿En la oficina de Niki? ¿Quieres entrar o yo te los traigo?

Jeongin se queda pensando unos segundos.

—Creo que lo más conveniente es que entre usted. Ya sabe cómo se pone Jisung— ríe —con su "Niño, no toques nada sin mi presencia" — dice, imitando la voz de Jisung lo más que puede.

La beta se carcajea, dándole un leve golpe en la espalda en señal de cariño. Él no quita la sonrisa de su rostro, pero la sigue en silencio cuando se gira hacia la oficina de Niki para tomar los papeles.

Sigiloso, sin mostrarse ansioso o hablar de más, sólo escucha a la beta hablar de cómo su nieto mayor se presentó como un alfa. La ve abrir la puerta y él se queda ahí, en el marco, siguiendo sus movimientos con cierto interés. La ve encender la luz (Niki tiene la manía de nunca abrir las ventanas mucho menos las cortinas, por lo que la oficina está a oscuras) y andar hacia el escritorio.

—¿Cómo sabré cuáles son los papeles?

Jeongin se encoge de hombros.

—Siempre le ponen mi nombre o algo sobre mí.

La beta asiente sin voltearse hacia él, dándole la vuelta al escritorio para empezar a buscar todo con cuidado. Cuando Jeongin alza la vista hacia una de las esquinas de la oficina, ve la cámara de seguridad ahí, enfocando toda la oficina sin problema alguno. Trata de que no sea tan obvio de que la observa con cuidado.

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