Capítulo 56

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Nada tiene sentido.

Jeongin se lo repite una y otra vez, aún cuando en su cabeza ya tiene esa idea grabada él continúa diciéndosela. En voz alta, dentro de su mente, mientras se mira en el espejo o se compra algo de comer. Inclusive cuando tiene fantasías sexuales con Hyunjin, cuando se corre piensa: nada tiene sentido.

Bueno no tanto así, pero se entiende el punto.

Por más que le da vueltas al asunto, hay algo en la situación del espía que no cuadra. Desde que Jisung y Minho les dieron el aviso (sin ningún tipo de preocupación o advertencias de que se cuiden) hasta con Changbin saliendo de la oficina principal de los Hwang, nada tiene sentido.

¡Nada!, quiere gritar en plena calle, para después dejarse caer sobre los carriles de alta velocidad como simbolismo de todo el estrés que el espía le trae a su vida.

Beomgyu, siempre tan paciente incluso en las peores situaciones, le gruñe un poco al escucharlo golpear por milésima vez su pie sobre la mesa. No tan paciente como antes, al parecer.

—Deja de hacer eso— le golpea el pie con tanta fuerza, pero Jeongin sólo le lanza una mirada aniquiladora.

—No quiero—responde.

Suena como un niño que no consigue lo que quiere. Bien.

—Eres...— Beomgyu suspira —Ya conseguí el contacto, ¿qué más quieres?

Se encoge de hombros con desinterés, viendo hacia la televisión a pesar de que no está encendida. Debería de estar con Jooheon y Jihyo, asegurandose de que Jaehyun no haga nada estúpido, pero en lugar de eso está en la casa de Beomgyu con un jugo de naranja en mano y miles de hojas revueltas sobre la mesa que está en la sala.

Se siente un poco mal por dejar la casa ajena tan sucia.

—Jeongin...

Deja escapar un suspiro exasperado, poniéndose de pie con rapidez y colocando el vaso sobre una de las tantas mesillas que Beomgyu tiene en la sala. Da dos vueltas, pasando una de sus manos por sus cabellos y con una mueca de estrés en su rostro.

—¡Es que nada tiene sentido! —exclama sin mirarlo a los ojos—. Todo es tan confuso y cuando pienso que encuentro la respuesta, al final la descarto porque hay algo que no cuadra. Por más que lo intente, toda la información que conseguimos es demasiado perfecta. Y con lo de Changbin...

Beomgyu silba.

—¿Estás seguro de lo que viste? ¿De verdad crees que el abogado es el culpable?

Ah, qué clase de vida es la suya.

—No— dice. Se muerde los labios con pesadez —Pero no lo descarto por completo, porque no puedes negar que salir de la oficina de Jisung sin permiso es sospechoso. Pero no hay motivos suficientes para que él sea el traidor, Beomgyu; lo he analizado de mil formas y Changbin no se beneficia en que la empresa Hwang caiga. Además de que es alguien inteligente. No entraría a la oficina, así como así sabiendo que levantaría sospechas.

—¿Y si es de los que atacan por algún punto ciego?

Jeongin gruñe. Tiene que enfocarse y no dejar que nada más lo distraiga. Ni siquiera Hyunjin, con su esencia de ensueño y ese cuerpo que le dan ganas de devorarlo, o esos labios que... Ahí está de nuevo.

Maldición, no. Porque es tan adicto a Hyunjin.

Toma una bocanada de aire profunda, muy profunda, negando con la cabeza cuando se da cuenta de que Beomgyu espera una respuesta de su parte.

—Es una posibilidad— Jeongin dice —pero hay cosas que siguen sin cuadrar. Tengo que volver a leer todo lo que tengo hasta ahora.

Beomgyu silba dos, tres veces, más como un pájaro molesto que una persona en sí. Es tan extraño verlo tan tranquilo en una situación como esa, en especial cuando Choi Beomgyu es sinónimo de La Reina del Drama (con una maestría en Exageración Extrema y además de un doctorado en Estrés Comunitario), pero es posible que el mismo Jeongin tenga algo que ver en eso.

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