Capítulo 62

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Para cuando llega a la casa, el automóvil de Minho no se encuentra estacionado en su lugar habitual. De seguro anda fuera, pero no le presta la atención suficiente cuando Niki le abre la puerta aun cuando él puede entrar sin necesidad de llamarlos.

Su expresión no es la mejor de todas.

Cuando da unos pasos hacia el portón, se detiene en seco al captar una esencia que jamás esperó encontrarse en su propia casa.

Jaehyun.

A pasos apresurados camina hacia donde se encuentra Niki, quien de vez en cuando observa hacia el interior de la casa mientras que con la expresión en su rostro le indica que se apure. Si bien no se siente nervioso ni mucho menos asustado—desde hace años aprendió que no se debe de precipitar o todo saldrá peor de lo que se imagina—, hay cierta inquietud en el mero pensamiento de que Jaehyun esté ahí.

—¿Qué pasa, Niki? — pregunta mientras éste se hace a un lado para dejarlo pasar.

—Hice todo lo posible para dejarlo fuera, papá, pero estaba haciendo un escándalo. Empezó a hablar de más, así que tuve que dejarlo entrar— Niki dice, guiándolo hacia la cocina —No lo dejé entrar a tu despacho por más que me obligaba a que lo llevara ahí.

En la cocina, caminando de un lado a otro, está Jaehyun en toda su gloria. Con un traje todo negro, la expresión en su rostro casi deformada por el enojo, aunque hay cierto toque de incomodidad o desesperación en ella.

Al darse cuenta de que él llega, Jaehyun se detiene de forma abrupta. Su cabeza gira con rapidez hacia donde está él, con los labios apretados y sin hacer movimiento alguno. Jisung lo mira directo a los ojos, casi sin parpadear.

—¿A dónde fue tu padre, Niki? — pregunta.

—Acompañó a Yeji a hacer unos cuantos pagos, después de eso irían a comprar lo necesario para hacer la cena.

—Bien. Sube a tu habitación.

—Pero... —

Con la mirada le dice a Niki que se vaya de ahí, y él pega un pequeño brinco, frunciendo el ceño como si deseara con todas sus fuerzas el negarse. Si las cosas se ponen feas no desea que Niki esté presente, así que lo mejor es que lo mande a su habitación. Sabe que no saldrá de la casa si se lo dice, por lo que prefiere mandarlo a su recámara como si se tratara de un niño pequeño.

Con una última mirada hacia Jaehyun, casi amenazadora —un gesto que casi no ve en él—, Niki se va en silencio, con los pasos pesados como si deseara hacerle saber que no está de acuerdo con su decisión.

Espera en silencio hasta que escucha el sonido de la puerta cerrándose, y Jisung deja escapar un suspiro tranquilizador. Jaehyun lo observa con recelo, casi como si temiera que en cualquier momento él saque un cuchillo y lo mate. No lo haría en la cocina, que no quiere hacer el trabajo de limpiar el suelo.

—Buenas tardes, Jaehyun. Espero que tu estancia en esta casa sea de tu agrado— dice sonriente —¿Deseas algo de tomar?

Jaehyun gruñe.

—No.

—Tengo limonada, refrescos, inclusive uno que otro vino por ahí. Oh, y agua.

—No.

Ensancha su sonrisa. Acercándose a la pequeña barra que tienen en la cocina, se sienta en uno de los lugares para estar más cómodo. La plática con Jungwoo aún ronda por su mente, y el que Jaehyun esté aquí significa que tiene toda la razón para preocuparse por un poco.

Primero lo de Yuna, ahora Jaehyun. ¿Qué sigue? ¿Qué Jooheon lo visite en sueños? No, gracias.

—De acuerdo. ¿Algo en lo que te pueda ayudar?

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