Con las manos de Hyunjin sobre sus hombros, con sus dedos acariciando su piel en un masaje para tranquilizarlo, Jeongin echa la cabeza hacia atrás. Él está sentado y Hyunjin de pie, pero están tan cerca que incluso su cabeza entra en contacto con su estómago. Sólo un poco, un roce, por lo que sus miradas chocan de inmediato.
Hyunjin lo mira con toda la atención del mundo, cierta curiosidad. Un gesto que le recuerda a los primeros días en que lo vio, siempre con su actitud fría y seca.
—¿No te desmayarás como la vez pasada o si? — Hyunjin le pregunta, su tono ligero y casi burlón.
Se pone a recordar a Yuna. Su expresión, sus palabras, la rapidez con la que salió del esdificio tan pronto como terminó con su discurso. La sensación de incertidumbre en su pecho, la forma en que todo iba tan bien para terminar... así.
Pero no. No perderá la compostura como un idiota.
—Muy gracioso— dice, pero su voz sale más temblorosa de lo que se imagina. Carraspea —No deseo precipitarme. Tengo que actuar con cuidado.
Lo escucha soltar un canturreo, algo parecido a un hmmm, mientras sus manos siguen masajeándolo con cuidado. Recuerda aquellos días en los que la lujuria era tan fuerte que deseaba tener su cuerpo sobre él, debajo de él, de todas las formas, y esa sensación lo embarga de nuevo en cuestión de segundos.
Sin embargo, hay una diferencia que por más que le cueste admitirlo, ahí está: Hwang Hyunjin ya dejó de ser sólo un prospecto sexual.
Gime por lo bajo.
—Es bueno que no te precipites— continúa —Por mi parte, ya les notifiqué a mis padres de este suceso y espero que me contesten tan pronto como terminen con lo que sea que estén haciendo.
—De seguro se están poniendo al tanto con la empresa.
Hyunjin se ríe. De pronto uno de sus dedos se pasea por la zona de su cuello, y Jeongin se tensa un poco porque le causa cierto... conflicto que alguien lo toque de tal forma, al menos en la posición en la que está: tan abierto al peligro, con su garganta expuesta.
Lo observa con curiosidad.
—Que es lo divertido— pregunta con voz serena, aunque este nervioso por el toque.
—Nada. Sólo me es gracioso que pienses que mis padres son unos obsesos con la empresa.
—¿Y no lo son?
Hyunjin lo observa con intensidad, sus dedos aún acariciando la piel de su cuello.
—No.
Silencio. Él cierra los ojos mientras Hyunjin continúa masajeándolo, esta vez sus dedos deslizándose de nuevo para sus hombros. Un escalofrío recorre su cuerpo, mordiéndose los labios y dejando escapar un gemido por lo bajo.
Yuna, Yuna, quien casi se encontraba en el olvido de sus memorias hasta este día, en el que se digna a aparecer frente a su departamento para reclamarle por las cosas que le hizo en el pasado. Aquella personita que ahora sabe demasiado, al menos lo que cree, al menos algo que puede romper la imagen que transmite ante los demás.
Sí, a Hyunjin le dijo que no quiere precipitarse. Pero eso no significa que se moverá lento o que tardará semanas en reaccionar, sino que andará con cuidado. Sólo eso. Primero tiene que pensar en quién le soltó la sopa a Yuna, aunque a su vez no quiere pensarle demasiado. Es cuestión de recordar que Jisung siempre fue el espía y nunca necesitó de tanta investigación y hojas tras hojas con información sobre los posibles sospechosos.
A lo mejor la respuesta es mucho más sencilla.
Alguien llama a la puerta entre la tranquilidad del silencio. Jeongin abre los ojos cuando las manos de Hyunjin ya no están sobre su cuerpo, pero éste lo sigue observando con la misma intensidad que antes.
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GET LIT
FanfictionOmegaverse Cuando tu familia se ha encargado de menospreciarte y humillarte, el odio parece ser el único sentimiento que conoces, ese mismo odio que será tu motor para planear como destruir a tu perfecta familia. O Cuando odias a tu familia y qui...
