Capítulo 50:
Tres semanas
Han pasado tres semanas desde que Bradley y yo empezamos a salir. Todo parecía ir bien, incluso prometedor. Él era atento, dulce y siempre encontraba la forma de hacerme reír, lo que hacía que mi corazón latiera más rápido de lo normal.
A mi hermano Marcos le cayó bien cuando vino a casa. Claro, no sin antes someterlo a una especie de interrogatorio sutil disfrazado de charla amigable. Lo conocía demasiado bien como para no darme cuenta de que estaba asegurándose de que Bradley no fuera un extraño con intenciones dudosas. Afortunadamente, Brad pasó la prueba.
Estos días, Guillermo ha estado en casa, aunque, para ser honesta, su presencia es más simbólica que real. Desde que Marcos se fue a Los Ángeles por su pasantía, Guillermo supuestamente quedó "a cargo", pero casi nunca está. Algo en él ha cambiado... está distante, más callado. A veces siento que no le agrado, o que hay algo en mí que le molesta. Pero quizás solo estoy imaginando cosas. Dice que ha estado ocupado con el trabajo o con sus asuntos, pero hay algo en su actitud que no termina de encajar.
Me sacudo esos pensamientos cuando Bradley aprieta suavemente mi mano entre las suyas. Estamos sentados en un banco cerca del patio, disfrutando del silencio cómodo entre nosotros.
Sé que Bradley me quiere. Lo noto en cómo me mira, en la forma en que siempre encuentra alguna excusa para rozar mi mano o jugar con un mechón de mi cabello. Lo noto en sus palabras, en su risa, en su paciencia cuando me distraigo con mis pensamientos.
Pero, a pesar de todo eso, todavía no me siento lista para dar otro paso.
Llevamos tres semanas saliendo, y aunque más de una vez he sentido el impulso de besarlo, algo dentro de mí me frena. No es que no quiera... ¿o sí? No sé si es miedo, inseguridad o simplemente el hecho de que todavía estoy tratando de procesar todo esto.
A veces intento buscar el momento perfecto, el instante adecuado para acercarme y dejar que suceda, pero... siempre hay algo que nos interrumpe. Una risa cercana, el timbre de la escuela, un amigo que pasa a saludar. Otras veces, soy yo misma quien encuentra una excusa para mirar hacia otro lado en el último segundo.
Bradley no me ha presionado, nunca lo haría. Pero sé que lo está esperando. Y aunque no lo diga, aunque no me apure, hay algo en su mirada que me deja claro que ese momento, tarde o temprano, llegará.
Solo espero estar lista cuando lo haga.
Flashback
—Bradley. —Esa voz irritante me hizo erizar la piel. Brooke.
Ambos giramos al mismo tiempo y la vimos acercarse con su caminar seguro y esa sonrisa ensayada que, aunque pretendía ser amigable, tenía un matiz de suficiencia que no pasé por alto.
La "popular" y su eterna actitud de superioridad.
Desde el principio, su presencia me resultó incómoda, no porque fuera la mejor amiga de Brad, sino porque parecía disfrutar haciéndome sentir invisible. Me atacaba con comentarios disfrazados de bromas inofensivas, con miradas que me analizaban como si estuviera fuera de lugar. Bradley decía que no le diera importancia, que ella era así. Pero yo sabía que él no veía el problema. O quizá lo veía y simplemente se hacía el tonto.
—¿Qué haces? —preguntó Brooke con fingida sorpresa, como si no fuera obvio que estaba con mi novio.
Su mirada me recorrió disimuladamente de arriba abajo, analizando cada detalle de mi apariencia.
Luego, sin perder su falsa sonrisa, añadió con aire condescendiente— Ah, estás con tu novia.
Me negué a reaccionar como ella esperaba. En lugar de eso, me aferré un poco más a la mano de Brad y la saludé con una amabilidad tensa:
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Open Your Eyes
FanfictionLola, una niña de 10 años que ha pasado gran parte de su vida en solitario, anhelando una existencia tan emocionante como las protagonistas de sus series favoritas, se encuentra atrapada en una monotonía que parece no tener fin. Sus días transcurren...
